25 de marzo de 2009

Carnaval 2009

BALANCE PERSONAL

BOLONQUIS
Que en el carnaval montevideano haya suspensiones por lluvias, no debe asombrar a esta altura a nadie... ¡pero que se termine una sequía espantosa justamente el día del desfile inaugural parece demasiado!.
Hubo problemas con la empresa que tomó a su cargo la amplificación del Teatro de Verano y con los horarios de comienzo, pero lo más trascendente pasó por otros dos casos: los "fallos informáticos" y el plagio de Catusa.
El hecho que los puntajes dictaminados por los jurados se ingresen en una planilla tipo Excel y que el sistema los sume y los ordene, da lugar a problemas como los que hubo si el programador es poco riguroso -como la mayoría de ellos, doy fe- y no ha probado lo suficiente que la rutina funcione. Ahora pregunto yo: ¿cuál es el problema que alguien, por ejemplo el presidente del Jurado, tenga acceso a los puntajes y los corrobore?.
Con respecto a lo de Catusa, muchos aprovecharon para cargarle las tintas al tipo porque no lo bancan o porque son anti Frente (o anti Carnaval por ser anti Frente) y se suben a cualquier carro. No voy a defender a un plagio tan evidente pero sí voy a hacer una puntualización: muchos -muy poco conocedores del Carnaval por cierto- no saben que desde siempre murgas, parodistas y humoristas utilizan musicas ya preexistentes para adaptarla. El 90 % del repertorio de todas las agrupaciones lo hacen, las excepciones se cuentan con los dedos de una mano. Eso es Carnaval y el adaptar una canción no implica renunciar a la creatividad. Por ejemplo, en la brillante despedida de Queso Magro dedicada al Chuy es lo más lógico del mundo que utilicen música popular brasilera ya existente y reconocible por el público.
Ahora lo de Araca la Cana fue otra cosa: presentó una canción desconocida para la inmensa mayoría de los uruguayos, le hizo cambios mínimos y la presentó como de su autoría. Se quiso presentar como víctima de la derecha y después adujo que el autor, el uruguayo radicado en España Rafael Amor, era amigo suyo y le dijo que la usara como quisiera, cosa que éste desmintió.

En general, suelo buscar las propuestas originales, creativas, ingeniosas, inteligentes. Nunca sobran y hay que separarlas de entre muchas torpezas, lugares comunes y tonterías (como por otra parte, debe de pasar en cualquier manifestación artística). Creo que hubo algunas cosas muy interesantes, pero faltó el espectáculo memorable, la propuesta que quede en la historia y se repitieron muchos defectos que afean muchas actuaciones como el exceso de humor interno o para la tribuna, la sensiblería barata, la rutina.

Aclaro, como siempre, que no me refiero a revistas ni a comparsas de negros y lubolos porque me falta conocimiento e interés por esos tipos de conjuntos.

Las murgas son hoy por hoy la categoría más interesante y creativa, sin duda, del carnaval montevideano. Además de sus dos mejores espectáculos del año, como fueron Acontramano y Queso magro (mi opinión esta vez coincidió totalmente con la de la “platea”), hubo varias presentaciones muy disfrutables como La gran muñeca; Los diablos verdes (con Bananita González y un excelente coro); La margarita (que reemplazó a Diego Bello que pasó a Acontramano con el mejor Claudio Rojo en muchos años); Asaltantes con patente y La mojigata. Mención aparte para dos sorpresas: La cofradía, con varios integrantes de la recordada Contrafarsa y La clave, desde San Carlos con un espectáculo propio de una murga experimentada –lo es, aunque sea la primera vez que compite en Montevideo- rematado con la mejor retirada del año.

Los fallos son, por definición y aunque muchos lo olviden, nada más que opiniones y no la verdad medida científicamente. La calificación de un espectáculo es siempre opinable e –inevitablemente- entran en juego los gustos de cada jurado, por más imparcial y conocedor que pueda ser. ¿Pero La mojigata no fue una de las mejores 14 murgas que pasaban a la Liguilla?. ¿Queso magro –probablemente la más redonda, original y reidera- un 8º puesto?. ¿Tanto cuesta aceptar la renovación –pero no revolución, por cierto- que representa la Murga Joven?.

Creo que los parodistas andan bastante necesitados de ideas nuevas. Está de moda desde hace tiempo la parodia sobre personas usados a veces como excusas para cualquier cosa (“Vivaldi” de Nazarenos) o para el aplauso fácil (“Paez Vilaró” de Zíngaros). Todas parecen estar cortadas con la misma tijera y el único conjunto que intenta cosas nuevas, Momosapiens –fundamentalmente, a partir de los libretos de su dueño, Horacio Rubino- suele perder en otros rubros. Aunque esto último merece una acotación que dejo para más abajo. O sea, todos cantan y bailan bien y tienen actores ingeniosos pero están haciendo siempre lo mismo.

Los humoristas están desde hace tiempo (¿desde que no salen los Bubys?) en una crisis de la que no se ve cómo puedan recuperarse, lo cual se refleja en su poder de convocatoria. Me atrevería a decir que Sociedad Anónima ganó con la fusta bajo el brazo por presentar el único espectáculo bueno de la categoría. Me sorprende el segundo puesto de Los calmantes, un conjunto formado alrededor del divismo de Cleber Esteche, peleado con Carlos Barceló, el dueño de S. A. pero con una actuación bastante pobre. Sería que cualquiera podía llegar a segundo…

Para terminar: ¿hasta cuándo seguiremos aguantando la censura, las patoteadas y demás cosas raras por parte de Tenfield?. ¿Y cuándo van a empezar a rotar a los conjuntos que transmiten en directo?.

24 de marzo de 2009

¿Para qué calentarse la cabeza?

¿JOHN O PAUL?. ¿CUÁL FUE EL MEJOR BEATLE?


Para la primera generación post-Beatles -yo tenía 4 años cuando se separaron- que llegamos en nuestra adolescencia al festín de la resistencia contra la dictadura la cosa era muy clara (muy esquemática) con respecto a los cuatro genios de Liverpool: John, recientemente asesinado, era el rebelde, el politizado, el genio contestatario. En cambio, Paul era el nenito bien que hacía sólo baladas dulzonas. O sea, el reaccionario. Que para peor, seguía vivo, exitoso y bien de salud. Uno casado con una mujer fea, de otra raza y artista under y otro, con una heredera
millonaria, rubia y linda. ¿Se precisa algo más?.

La primera alarma me llegó cuando gente más inteligente y que sabe más de música que yo –que son muchísimos, obviamente- me hacía ver que las cosas no eran tan sencillas y que no se podía eliminar tan rápidamente al McCartney músico.

Pero la comprobación definitiva me vino cuando vi el muy buen documental: “U.S.A. versus John Lennon” (2006, Leaf y Scheinfeld), que trata sobre su vida en New York, el secreto seguimiento perpretado por el F.B.I. y las sonoras demostraciones políticas del ex Beatle. Fue este último item el que me empezó a trabajar la cabeza: creo que es difícil ver la película sin pudrirse de la paranoia de John, creyéndose el líder indiscutido de la revuelta mundial. Aclaro: no es que simplemente adhiera a movimientos, ideas o causas rebeldes o prohibidas. No, el se considera el Nº 1 de los rebeldes, el opositor más lúcido, el más odiado y temido por todos los malos del planeta.

¿Es –fue- John un revolucionario?. ¿Qué cambios, qué mejoras propuso para aliviar los sufrimientos de las masas oprimidas?, ¿Qué estructura de la rosca intentó destruir? (utilizo el lenguaje marxista a propósito). Ninguna, por cierto, desde su lujoso apartamento del edificio Dakota frente al Central Park.

Entendámonos: nada tiene de malo que un músico exitoso viva bien de las ganancias que su trabajo produce. Y siempre es mejor que apoye las causas nobles y critique a las estructuras que han hecho a este mundo tal como está. Todo bien, pero revolucionarios no son.

No sé qué pensaban exactamente ni John ni Paul, políticamente hablando. Ni me interesa saber a quien votaban, si es que lo hacían. Para mí está claro que reducirlos a John El Izquierdista y Paul El Derechista es, por lo menos, cuadrado.

El viudo de la heredera del imperio Kodak no es un Bono que se sume a todas las actividades benéficas ni despotrique contra los imperios, ni ha escrito un tema que sirva como himno rebelde. No hay, por cierto, un “A desalambrar” en la carrera de Paul. Pero las pocas veces que ha opinado sobre la actualidad lo ha hecho en forma bastante sensata. Parece un tipo bastante ubicado en sus dichos y en su posición en la vida a partir de su inmenso éxito popular. Sólo parece que lo nubla la competencia aún vigente con su amigo-enemigo (un caso vergonzoso de hace pocos años fue cuando le planteó a Yoko Ono que los temas compuestos por ambos figuraran como de Mc Cartney-Lennon y no como hasta ahora).

¿Qué, mientras tanto, en lo estrictamente musical?.

Estoy revisando desde hace un par de meses las carreras solistas de ambos, iniciadas a partir del fatídico 1970. Conocemos en general mucho mejor la carrera de John, más corta y más ruidosa. Pero visitando a Paul uno descubre muchas joyitas ignoradas. ¿Cuántos de nosotros hemos escuchado discos como “RAM” o “Wild life” de 1971, editados aquí –supongo- cuando recién empezábamos la escuela?.

Quienes refutan la simplificación de un Paul autor únicamente de baladitas tontas suelen esgrimir el ejemplo de “Shelter skelter” del Album Blanco como un rock bastante fuerte. Pues bien, escuchen “Monkberry moon delight” del mencionado disco “RAM” y me cuentan. Hay mucha experimentación y poco de almíbar en el primer Mc Cartney post Beatle. Es cierto que hay mucha tontería facilonga en su conjunto Wings y en temas como “Ebony and Ivory”, pero eso no habilita a descalificar en masa toda la discografía solista del autor de “Yesterday”. También es verdad que escuchando el disco “Red rose speedway” de 1973 uno comienza a escuchar algunas cosas que parecen darle la razón a los “lennonistas” (no leninistas), pero en todo caso la canción romanticona, sosa y comercial (pero bien hecha) no ha dejado de estar también en el repertorio de John y de George. Además, de que no es lo único que ha hecho el “reaccionario” Paul. En el “Red rose…” hay un más que interesante tema instrumental llamado “Loup (first indian on the moon)”.

Nunca entenderé la manía de anteponer dicotomías y polarizaciones. ¿Por qué tiene que haber en el arte un enfrentamiento Peñarol vs. Nacional?. ¿Hay algo más absurdo que el enfrentamiento que tenían los porteños entre los Redondos y Soda, dos conjuntos que se parecían en muy poco?. ¿Chaplin o Buster Keaton?. Insisto, ¿por qué?. Lógico, se suelen bajar estas consignas para vender… pero, ¿somos tan acríticos que repetimos como un loro todo lo que quieren que repitamos?.

Paul y John tienen ambos –en sus carreras solistas- grandes temas y otros no tanto, pero un buen gusto y una creatividad infrecuentes. ¿Por qué tendríamos que endiosar a uno y defenestrar al otro?. No todo lo que Mc Cartney hizo solo o en el conjunto son “baladitas” ni todo lo de Lennon, revolucionario. A propósito, cuánta razón tenía Paul en oponerse a esa tontería de no sé cuántos minutos llamada “Revolution nº 9” en el Album Blanco…

12 de febrero de 2009

Dos poemas especiales

POESÍA PARA LUCHAR CONTRA LOS BAJONES

No soy especialista, pero si me preguntan por la poesía "para llevarme a una isla desierta" elijo estos dos ejemplos de Almafuerte y de José Goytisolo. No son seguramente la cúspide de la lírica occidental pero vale la pena tenerlos en cuenta cuando el ánimo cae, las fuerzas se desmayan y no dan ganas de seguir en este mundo. Pero como dijo el filósofo tucumano Ramón Ortega: "no hay que aflojarle a la vida".


NO TE SIENTAS VENCIDO NI AUN VENCIDO

No te sientas vencido ni aun vencido

No te sientas esclavo ni aun esclavo

Trémulo de pavor piensate bravo

Y acomete feroz ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido

Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo

No la cobarde estupidez del pavo

Que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora

O como Lucifer que nunca reza

O como el robledal cuya grandeza

Depende del agua, y no la implora

Que muerde y vocifere vengadora

Ya rodando en el piso tu cabeza

No te sientas vencido ni aun vencido

No te sientas esclavo ni aun esclavo




PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás,

Porque la vida ya te empuja

Como un aullido interminable, interminable.

Te sentirás acorralada,

Te sentirás perdida o sola

Tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido.

Pero tú siempre acuerdate

De lo que un día yo escribí

Pensando en ti…

La vida es bella, ya verás

Como a pesar de los pesares

Tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos.

Un hombre solo o una mujer

Así tomados, de uno en uno

Son como polvo, no son nada, no son nada.

Pero tú siempre acuerdate

De lo que un día yo escribí

Pensando en ti…

Nunca te entregues ni te apartes

Junto al camino nunca digas

No puedo más y aquí me quedo y aquí me quedo.

Otros esperan que resistas

Que les ayude tu alma herida

Que les ayude tu canción en sus canciones.

Pero tú siempre acuerdate

De lo que un día yo escribí

Pensando en ti…

No sé decirte nada más

Pero tú debes comprender

Que yo aún estoy en el camino, en el camino

Pero tú siempre acuerdate

De lo que un día yo escribí

Pensando en ti…

Como ahora pienso…

7 de febrero de 2009

Chasquetti: juná que analis II

AHORA SON TRES...

Estaría casi definido que van a ser tres los precandidatos presidenciales del Frente Amplio: Danilo Astori, Marcos Carámbula y José Mujica (por orden alfabético, para evitar suspicacias), con lo que se terminaría una telenovela ya insoportable que incluyó recolección de firmas para que Tabaré pudiera ser reelecto, complicadas ingenierías en el congreso del FA y sospechas de repartijas de cargos para captar adhesiones por parte de los dos postulantes naturales (el intendente canario no ha tenido tiempo para esos pecadillos).

¿UN PARTIDO TRADICIONAL MÁS?

Una de las manifestaciones más comunes, torpes y chapuceras de la política partidaria es la de aquellos dirigentes que se ensañan con las peleas y zancadillas en las internas de los adversarios como si hubiera algún partido que pudiera jactarse de estar libre de ello. Los blancos comenzaron a intentar explotar la rivalidad bastante dura entre Astori y Mujica hasta que entre sus dos caudillos (y candidatos naturales) comenzaron a tirarse no precisamente con rosas. El hecho de que estuviera claro desde hace años que los candidatos van a ser Lacalle y Larrañaga no quiere decir, por cierto, que haya una unidad monolítica en el más enrevesado de los lemas. Al acercarse las internas, todos comprenden que se trata de ganarle a los rivales del propio partido y no a los otros y esta campaña que empezó increiblemente un año antes de la primera votación, empieza a encarrilarse por donde debe ir.
Eso sí, a la izquierda le cuesta enorme trabajo salir de la rutina de que los candidatos sean elegidos entre cuatro paredes por los dirigentes de más peso. Hasta hace muy poco, pudimos escuchar permanentemente a gente de varios sectores (especialmente los que tienen más peso en el Congreso) denostar al mecanismo de las internas -o sea, de la votación por parte de todos los frenteamplistas- invocando al demonio de la fractura o de la escisión. ¿Cuál es el problema de que se presenten 2 o 3 candidatos y nosotros elijamos a uno de ellos?. Sería bueno que con la elección a intendente de Montevideo pase lo mismo. Ya tuvimos varios candidatos en el interior en muchos departamentos en 2004 y nadie se fue del FA.
Eso sí, me gustaría que después de que haya un ganador y dos perdedores, estos últimos se dedicaran a luchar para el triunfo en octubre. Espero no ser un paloma por creer eso.

DANILO ASTORI

Fue un ministro de Economía exitoso y consiguió lo que muchos creíamos muy difícil: los números en Uruguay después de un gobierno de izquierda son mucho mejores, especialmente los que más nos interesan a nosotros: desocupación, salario real, pobreza. La derecha repitió hasta el hartazgo que la reforma tributaria exprimió a la clase media y la extrema izquierda, que era continuista con respecto a los ministros neoliberales de los partidos tradicionales. Esto es una buena señal, en mi opinión.
No es el tipo más humilde del país, por cierto y como buen economista, hay que ver si puede dar un paso adelante y ser un estadista completo. Ha demostrado ser un brillante polemista aunque no tenga tanto carisma como otros y un dirigente político inteligente: ha creado un movimiento poderoso en torno a él de la nada.
A veces da un poco de miedo con algunas propuestas que tironean un poco a la derecha. Otros le critican el ser autoritario y no jugar en equipo. En su defensa, se puede argumentar que ha sido muy ninguneado por el polémico aparato del Frente por razones que me hacen pensar que son solamente por cuestiones de reparto del poder. Algún día tendré que escribir sobre los comités de base y la interna de la coalición.

MARCOS CARÁMBULA

Es el "tapado", finalmente el candidato del "tercer polo", surgido como alternativa de la polarización planteada por los otros dos, opción para los que no se sienten representados por los caudillos sectoriales. La duda es si su candidatura surgió para fortalecer al FA o para conseguirle cargos a los otros grupos que ven con recelo el protagonismo de Asamblea Uruguay y del Movimiento de Participación Popular. En estos tiempos se están viendo los apoyos que recibe, entre los que parece asegurarse el del PCU, que tantas veces lo vetó para el cargo que finalmente consiguió en la intendencia de Canelones.
Justamente, agarró una tarea particularmente difícil en un departamento importantísimo pero en una crisis casi terminal. La gestión del increíble Hackembruch fue tan espantosa que los colorados consiguieron en la elección pasado un desastroso 6 %. Habrá que revisar las estadísticas pero por lejos es el peor resultado que haya conseguido un partido en el gobierno departamental.
Hoy es indudable que en 2010 conseguiría la reelección como intendente con la fusta en la mano y que su gestión ha sido muy exitosa. Ha reconstruido al departamento a pesar de la pésima herencia recibida. Una sola prueba lo evidencia: los blancos tienen las manos libres para criticarlo y no lo han podido hacer con contundencia.
Como suele pasar con los intendentes del interior habrá que ver si tiene tiempo para hacerse conocer por el resto del país. Es un hombre inteligente que demuestra sinceridad pero habrá que ver cómo es en tanto polemista.

JOSÉ MUJICA

No tengo nada contra él pero -a diferencia de los otros- sé que no lo voy a votar. La razón principal no es él sino su entorno: creo que la Intendencia de Montevideo fue copada por el MPP para asegurarsela primero y para colocar a su gente después, muchas veces sin más mérito que pertenecer al sector. La gestión ha sido muy mala y llevó -por suerte- a una señal de alarma el año pasado, pareciendo que ahora se van a poner las pilas para mejorar y olvidarse de considerar a la capital como una plaza segura, se haga lo que se haga.
Si bien no es mucho mayor que Astori, es un hombre muy veterano y su salud no es la mejor. Va a estar cerca de los 80 en 2015. Ha cambiado muchas cosas en la imagen política del país con su sinceridad, su llaneza y también con sus expresiones populares que no excluyen las malas palabras pero curiosamente no ha generado imitadores. Para mí es un hombre más legislativo que ejecutivo y su gestión ministerial no fue brillante, aunque cabe dudar si no pasó lo mismo que en la IMM: el entorno exclusivo de su sector no lo ayudó nada.
La dupla Astori-Mujica (en ese orden) que pretendió imponer a dedazo Tabaré me parece brillante pero primó el apetito de quienes no se dan cuenta que la mayoría que obtuvieron en 2004 así como vino se puede ir. Está en su derecho a presentarse como candidato y es el favorito pero la "barra" muy probablemente va a perjudicar seriamente a la izquierda en su conjunto.

CONCLUSIONES

No sé si hay alguna conclusión posible. Con la presentación de Carámbula no estoy seguro de mantener mi voto a Astori o pasarme a aquel (a quién le importa, también) pero como nunca, una interna enfrenta a tres candidatos con chances. Me gustaría que fuera una confrontación leal -algunos comités de base me han hecho dudar- y me gustaría que aprendieran a dejar decidir a la gente. Espero que la experiencia en Maldonado con el enfrentamiento enfermizo entre el intendente Oscar De los Santos y el caudillo Dardo Pérez haya servido como experiencia. ¿Habrá servido?.

24 de enero de 2009

"Cosecha roja" de Dashiell Hammet (fragmento)


Dashiell Hammet (1894-1961) es uno de los inventores de la novela negra, esa división del género policial que oponía la critica social, la violencia, la acción, la suciedad y la ironía que los Conan Doyle y las Agatha Christie jamás hubieran permitido en sus cerebrales y burguesas intrigas.
Fue obrero y detective privado antes de comenzar a escribir en publicaciones baratas. Participó en ambas guerras mundiales, se afilió al Partido Comunista norteamericano y pasó 6 meses en la cárcel por haber permitido huir al exterior a cuatro integrantes del partido.
Su estilo seco, duro, sarcástico y entretenido hizo escuela en la novela policial. Sus obras más recordadas son: "El halcón maltés", "El hombre delgado", "La llave de cristal" y esta "Cosecha roja", la más original e intensa. Basta con leer el comienzo para comprender el porqué de su fama.


COSECHA ROJA (Fragmento)

  1. Una mujer vestida de verde y un hombre vestido de gris

En el Big Ship de Butte oí por primera vez a un minero pelirrojo de nombre Hickey Dewey que llamaba Poisonville a la ciudad de Personville. Tenia la costumbre de convertir las erres en diptongos, así que me importó poco su manera de nombrar la ciudad. Luego volví a oír el mismo nombre de boca de hombres capaces de pronunciar bien la erres. Lo tomé como una muestra más del humor vulgar que anima los retruécanos propios de la jerga de los bajos fondos. Unos años después fui a Personville y comprendí el exacto significado de esta palabra.

Utilizando uno de los teléfonos de la estación llamé a Donald Willsson al Herald para decirle que acababa de llegar.

—¿Podrá venir esta noche a mi casa a las diez? —tenia una voz agradable pero seca—. La dirección es Mountain Boulevard, 2.101. Coja un tranvía en Broadway y bájese en la confluencia con Laurel Avenue y camine dos manzanas en dirección oeste.

Le prometí que iría. Fui al hotel Great Western, dejé allí las maletas, y me fui a dar un vistazo a la ciudad.

La encontré fea. Los edificios hacían gala de una arquitectura afectada. Quizá había conocido tiempos mejores. Los altos hornos, con sus chimeneas de ladrillo levantadas al sur frente a una sombría montaña, habían impregnado la antigua pomposidad de una capa de suciedad ocre y de un humo espeso. En consecuencia, sus cuarenta mil habitantes vivían en una ciudad fea, hundida en un valle limitado por dos insípidos montes; las minas contribuían en gran manera a la fealdad general. Perdido entre las nubes negras que salían de las chimeneas de los altos hornos, se veía el cielo.

El primer guardia que vi llevaba varios días sin afeitarse. El segundo había perdido dos botones de su poco limpio uniforme. El tercero ordenaba el tráfico en el cruce más importante de la ciudad, el de Broadway y Union Street, con un cigarrillo en la boca. En ese momento dejé de preocuparme por ellos.

Cogí un tranvía de Broadway a las nueve y media y seguí las indicaciones de Donald Willsson. Así me fue posible llegar a una casa situada en una esquina rodeada de un jardincito artificial y una cerca.

Me abrió la puerta una criada y me comunicó que Mister Willsson no se encontraba en casa. Mientras le explicaba que había concertado una cita con él, se acercó a la puerta una mujer delgada, rubia, de cerca de treinta años, vestida con un traje verde de seda rizada. Ni siquiera cuando sonreía desaparecía la frialdad de sus ojos azules. Volví a empezar mi explicación.

—Mi marido no está —un suave acento amortiguaba el sonido de las eses—. No creo que tarde, puede esperarle si lo desea.

Subimos al primer piso, a una habitación marrón y roja repleta de libros, con vistas a Laurel Avenue. Sentados en sillones de cuero frente a una chimenea de carbón, la mujer demostró curiosidad por saber cuál era el objeto del encuentro con su marido.

—¿Vive usted en Personville?

—No. En San Francisco.

—Pero ésta no es su primera visita, ¿verdad?

—Sí.

—¿De verdad? ¿Le ha gustado nuestra ciudad?

—En realidad apenas si la he visto —esto era mentira. Continué—: He llegado esta tarde.

Sus brillantes ojos dejaron de examinarme cuando me dijo:

—Le parecerá aburrida —y de nuevo siguió su investigación—: Me imagino que las ciudades mineras no pueden ser de otra manera. ¿Tiene algo que ver con las minas?

—En este momento, no.

Miró el reloj colocado sobre la repisa de la chimenea y dijo:

—Donald es un desconsiderado al hacerlo venir, y dejarle esperando a estas horas de la noche que no son horas de hacer negocios.

Le dije que no tenía importancia.

—Pero tal vez no sea un asunto de negocios. No contesté. Lanzó una risita irónica.

—Le aseguro que no soy tan entrometida como piensa usted —dijo alegremente—. Quizá sea su reserva lo que me provoca la curiosidad. No será usted traficante de alcohol, ¿verdad? Como Donald los cambia a menudo...

Dejé que leyera en mi sonrisa lo que quisiera.

Sonó el teléfono en el piso de abajo. Mistress Willsson estiró los pies calzados con zapatillas verdes en dirección al fuego e hizo caso omiso del teléfono. No comprendí por qué pensó que era eso lo que debía hacer.

—Creo que tendré... —empezó a decir, pero al ver a la criada que estaba en la puerta se detuvo.

La sirvienta dijo que llamaban por teléfono a mistress Willsson. Pidió disculpas y siguió a la criada. Habló desde un supletorio sin necesidad de ir al piso de abajo.

La oí decir:

—Habla mistress Willsson... Sí... ¿Diga...? ¿Quién...? ¿Puede hablar más alto...? Qué...? Si... ¡Oiga...! ¿Quién es usted...?

Colgó el teléfono. Oí unos pasos que se alejaban por el vestíbulo, unos pasos cortos y rápidos.

Encendí un cigarrillo y me quedé mirándolo hasta oír a la mujer bajando las escaleras. En ese momento me acerqué a la ventana y observé entre las cortinas Laurel Avenue y el garaje blanco y cuadrado construido en esa parte de la casa.

Una mujer delgada con sombrero y abrigo oscuro, apareció en seguida avanzando rápidamente desde la casa al garaje. Era mistress Willsson.

Desapareció al volante dé un cupé Buick. Volví al sillón y esperé.

Pasaron tres cuartos de hora. A las once y cinco se oyó el chirrido de los frenos de un automóvil. Mistress Willsson entró en la habitación dos minutos más tarde. No llevaba puesto el abrigo ni el sombrero. Tenia la cara blanca y los ojos oscurecidos.

—Siento mucho —dijo, y vi estremecerse sus labios apretados— que haya tenido que esperar tanto tiempo en balde. Mi marido no podrá venir esta noche.

Le dije que le llamaría al Herald por la mañana.

Me fui intrigado por saber qué había ocasionado que la verde punta de su zapatilla izquierda estuviera manchada y húmeda con algo que parecía sangre.

Caminé hasta Broadway y cogí allí un tranvía. Tres manzanas al norte, antes de llegar al hotel, bajé para enterarme de qué hacían unos grupos de gente parados en la acera delante de la puerta lateral del Ayuntamiento.

Había de treinta a cuarenta hombres y algunas mujeres mirando una puerta en la que podía leerse: «JEFATURA DE POLICÍA». Había trabajadores de los altos hornos y las minas, en ropa de trabajo, jóvenes venidos de los billares y las salas de baile, hombres acicalados y de mejillas pálidas y relucientes, hombres con la expresión adusta de maridos honrados, algunas mujeres no menos respetables y serias y unas cuantas prostitutas.

Me acerqué a toda esa gente y me paré junto a un hombretón de traje gris y arrugado. Su rostro, e incluso sus labios, también eran grises, pero no aparentaba más de treinta años. Tenia una cara ancha, regordeta e inteligente.

La única nota de color en su vestimenta era un pañuelo rojo atado con un nudo sobre su camisa de franela gris.

—¿Qué pasa aquí? —le espité.

Me miró de arriba abajo para asegurarse, antes de contestar, si parecía lo suficientemente discreto como para responderme. Sus ojos eran grises al igual que su ropa, pero más duros.

—Don Willsson ha ido a sentarse a la derecha de Dios, a menos que a Dios le preocupen los agujeros de bala.

—¿Quién le ha matado? —pregunté.

El hombre gris se rascó la cabeza y dijo:

—Alguien con una pistola.

Yo quería información, no muestras de ingenio. Podría haber preguntado a cualquier otro del grupo, pero el del pañuelo rojo me interesaba. Así que le dije:

—No vivo aquí. Puede echarme la culpa a mí. Para eso estamos los forasteros.

—Donald Willsson, hombre honesto, propietario del Morning Herald y del Evening Herald fue encontrado en Hurricane Street hace un rato muerto a tiros por unos desconocidos —recitó con un rápido sonsonete—. ¿He conseguido no ser morboso?

—Gracias —le toqué un borde del pañuelo—. ¿Quiere decir algo o es sólo un gusto?

—Soy Bill Quint.

—¿De veras? —exclamé tratando de recordar su nombre—. ¡Encantado de conocerle!

Saqué la cartera y rebusqué en mi colección de tarjetas, reunidas en diversas circunstancias. La que yo buscaba era roja. En ella decía que yo era Henry F. Neill, marinero, eficaz militante de la Industrial Workers of the World. Por supuesto era mentira.

Le extendí la tarjeta roja a Bill Quint. La leyó con detenimiento por delante y por detrás, me la devolvió y me escrutó desconfiado.

—Bueno, éste ya no se levanta —dijo—. ¿Adonde va usted?

—A cualquier sitio.

Nos pusimos a caminar y, creo que al azar, doblamos una esquina.

—¿Cómo es que ha venido aquí si es marinero? —me preguntó sin demasiado interés.

—¿De dónde sacó usted esa idea?

—Lo dice la tarjeta.

—Tengo otra que dice que soy carpintero —dije—. También puedo ser minero, mañana mismo conseguiré un papel que lo acredite.

—Eso lo veo difícil. Yo soy el que manda en los que trabajan aquí.

—¿Y si recibiera un telegrama de Chicago? —le dije.

—Me importa un bledo Chicago. Aquí mando yo. —Señaló la puerta de una taberna y me preguntó—: ¿Usted bebe?

—Sólo cuando tengo bebida delante.

1 de enero de 2009

¿50 AÑOS DE QUÉ CUBA?

ANGEL O DEMONIO

Nunca visité Cuba. He leído mucho sobre el regimen socialista que hoy cumple 50 años pero no lo he visto personalmente. He hablado con varios –no muchos- que han estado en la isla, incluyendo gente que me merece mucha confianza y que comparte muchas ideas conmigo. Pero no me siento en condiciones de opinar más que desde una lejanía igual a la geográfica acerca de un país que en el ya muy lejano 1 de enero de 1959 se sacudía una dictadura atroz y comenzaba un camino que progresivamente llevaría al único gobierno comunista de América Latina, a escasos kilómetros de la mayor potencia imperial de la historia.

Mi tema en esta entrada es, por lo tanto, cómo poder saber qué es lo que pasa en esa isla tan lejana en muchos sentidos, cómo poder tener una opinión seria y adulta sobre un tema polémico sobre el que uno ha recibido tanta basura.

¿LA HABANA = LA MECA?

Criados bajo un sistema dictatorial de extrema derecha, inundados de insoportable propaganda histérica sobre la “subversión internacional”, necesitados de libertades, enemigos de solemnidades, los que ahora somos llamados la generación del 83 nos despertamos a la vida política en ese año acercándonos a posturas de izquierda con la misma naturalidad con que una planta se arrima a la luz. Seguramente, antes de saber qué significaba realmente el marxismo, el comunismo, el socialismo y la división de la Asamblea en la Revolución Francesa.

Extrañamente, nunca se habló desde el delirante bombardeo ideológico de la dictadura contra la Nicaragua sandinista, experiencia similar a la de los barbudos de Fidel, que incluso había logrado asesinar al odiado Somoza en Asunción. Cuando alguien manifestaba en contra del “Proceso” era un agente al servicio de Moscú… o de Cuba.

Nunca supe si los monigotes de la dictadura usaban esa táctica para conquistar a la opinión pública que se alejaba de ellos a pasos agigantados o realmente se creían sus propias mentiras y eran incapaces de imaginar que los jóvenes –o no tanto- que protestábamos y abrazábamos las banderas que ellos habían querido hacer desaparecer simplemente estábamos en contra de la vida que nos habían decretado.

Algún día habrá que estudiar el tema pero muchos en esos años se hicieron comunistas, tupamaros, anarquistas, del PS o simplemente frenteamplistas por convicción pero sospecho que otros tantos, por lo menos en un principio, se sintieron atraídos por las banderas prohibidas, por oponerse a esos viejos que no sabían hablar, que destilaban su soberbia y su prepotencia con prohibiciones y discursos antediluvianos.

En aquellos tiempos, en que coincidieron nuestra llegada apresurada a la vida adulta con reencuentros de tradiciones democráticas que para nosotros eran nuevas, solíamos discutir con vehemencia de cómo tendría que ser la sociedad que queríamos cambiar, cómo tendría que ser un regimen socialista, cómo tomaríamos el poder. Siempre salía el tema de Cuba. Ellos ya lo habían hecho, ellos tenían cosas que enseñarnos. Para quienes pertenecían al Partido la cosa era automática; para quienes no lo integrábamos, no tanto.

¿POR QUÉ NO VAN A HACER HUELGA EN CUBA?

Después llegó la democracia (bastante recortada), la difícil transición, la impunidad no sólo a las violaciones gravísimas de los derechos humanos sino también de los delitos económicos, la bastante sorpresiva caída del bloque soviético.

Recuerdo a una tía colorada –aunque no puedan creerlo los más jóvenes en 1985 a la inmensa mayoría de los uruguayos le apasionaba discutir de política aún- discutiendo conmigo muy preocupada –y muy irritada- por la situación de los derechos humanos en Cuba, hasta que yo le pregunté: -¿Y desde cuándo vos te preocupás por los derechos humanos?. ¿Alguna vez te preocupaste por los derechos sindicales acá o en Argentina?.

No es el colmo de la originalidad mi argumento, pero es bastante ilustrativo. Muchísima gente repite como un loro lo que quiere decirle la televisión y forma opinión para toda la vida sin tener la mínima información creíble. ¿Qué papel han tenido los canales 4,10 y 12 y los diarios conservadores en estos 50 años?.

Varias veces en mi actividad sindical escuché el mismo “argumento”: ustedes pueden hacer huelga acá pero en Cuba los matan a todos (o algo así). Yo siempre contestaba que yo soy uruguayo, me preocupo por los trabajadores uruguayos y si fuera cierto eso en Cuba estaría muy mal como estaría mal en TODOS los países del mundo. No sólo en los que les molestan a los dueños de los canales de tv. ¿Qué pasa realmente con los sindicalistas allá?, ¿Qué pasa con los que no piensan igual a Fidel?. A mí me importa, a los que usaban esa tonta muletilla, evidentemente no.

CHINA SÍ, CUBA NO… ¿POR QUÉ?

Digámoslo directamente: ¿alguien todavía puede creer sinceramente que a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos le importa un carajo el respeto o no de los DDHH en la isla?. Si es así, por qué el propio Nixon –uno de los más conservadores presidentes yanquis- reestableció las relaciones con China. ¿El gobierno que recientemente organizó las Olimpiadas es más democrático?. ¿Respetan a los opositores?.

¿Necesito explicar que si el día de mañana China (o Rusia o Nigeria o India por no hablar de Israel) decide fusilar a 10.000 tipos lo va a poder hacer sin que nadie oponga más que una inútil declaración. Business are business…

El bloqueo a Cuba es una de las aberraciones más impresentables que he visto en mi vida en materia de política internacional. ¿Por qué el imperio no bloquea a Arabia Saudita si de combatir a gobiernos autocráticos se refiere?. ¿Cuba es la única dictadura del planeta?. ¿El resto del mundo es un paraíso de “democracia”?.

Que una potencia intente ahogar económicamente a un gobierno que no le guste es absolutamente indefendible. ¿Qué derecho tiene Estados Unidos?.

¿CÓMO VIVEN LOS CUBANOS?

¿Hay hambre en Cuba?. ¿Hay represión?. ¿La gente está conforme con el gobierno, tiene miedo?. ¿Quieren que vuelvan los que están en Miami?. ¿Quieren un gobierno al gusto de la Casa Blanca, algo intermedio?.

¿Cómo saberlo?. La información que viene de la isla es casi invariablemente poco seria y sesgada. Desde la histeria obvia de la derecha hasta el apoyo incondicional de buena parte de la izquierda. Todos sloganes vacíos, verdades a medias o mentiras con todas las letras, ofensas a la inteligencia. Por no hablar de los rumores bastante creibles de que al diputado Jaime Trobo le paga el exilio cubano por ser punta de lanza acá en Uruguay.

¿Qué pasará cuando caiga este regimen?. No sabemos si será pronto o pasarán más años; si se liberalizará de a poco o se desplomará como la URSS o será como en España que esperaron a que terminara de morir el viejo Franco. Quizás cuando eso pase, muchos cambiarán su discurso y se darán por enterados de cosas que ahora no quieren ver. Y no solo en el PCU.

En sintesis: ¿cómo separar la realidad de la basura?. ¿Eh, Traverso?. ¿Oiste, Cuqui?.