29 de mayo de 2012

Meteorología práctica

Esto es ciencia, Señoras y Señores:

A ver si aprenden los Torracas y los Vazquez Melo...




23 de mayo de 2012

El tema del momento... dicen.


Capaz que nadie se acuerda, pero al asumir el Frente Amplio el Gobierno Nacional las principales preocupaciones de los uruguayos eran la situación económica y el conseguir trabajo, dos items íntimamente relacionados. Al mismo tiempo, los partidos tradicionales democráticamente desplazados del poder nominal, pronosticaban catástrofes financieras, apelaban a reeditarse aquí los peores ejemplos argentinos (hiperinflación, De La Rúa) y hasta pedían a los inversores extranjeros que no se acercaran al país. Años después, las cifras cierran mucho mejor que con los anteriores gobiernos y, con sus pros y sus contras, se ha trabajado en combatir la pobreza, la desocupación y la miseria.
Ahora la prioridad de los orientales es otra: la delincuencia. ¿Es que ha aumentado tanto, es que la izquierda no ha hecho nada por combatirla o será que la derecha política y sus amigos, los grandes medios de comunicación la ubican permanentemente en el candelero, ya que con lo otro no pueden?.

 EL INFANTILISMO DE IZQUIERDA
La expresión es de Lenin para otra cosa, pero es indudable que hay una porción del pensamiento de izquierda (y de ultra) que sigue sosteniendo que TODOS los delincuentes son víctimas sociales, que no tienen la culpa de ser así y que todo se solucionará mágicamente cuando haya justicia social.

Quien piensa así nunca fue pobre ni los conoce. Muchísima gente vive muy mal y con mucha precariedad económica -por decirlo elegantemente- y no delinque. Habría que hacer estadísticas prolijamente (nada lo impide, si no se han hecho) pero seguramente, un enorme porcentaje de los presos por robar o rapiñar -incluyendo los menores- no estaban pasando hambre, ni nada que se le parezca. El problema es otro.

Que deben encarcelarse a todos los delincuentes de guante blanco, a los grandes señores que estafan con un banco o a los que financian el narcotráfico o la evasión fiscal, estamos  de acuerdo. Pero también hay que procesar al ladrón de gallinas, al que le pega a una vieja para sacarle la cartera y al que entra armado a robar en un Abitab.

¿HAY QUE MATARLOS A TODOS?
En el otro extremo, están los que se dedican a manijear a la gente pidiendo reavivar el espíritu medieval. Les guste o no, Uruguay es el país con menor delincuencia del continente y quienes hemos podido viajar por otros lugares, sabemos que es mentira el panorama catastrófico que nos pintan los Telenoche 4 y similares. Que ésto no puede servir de consuelo para quien acaba de ser robado, es obvio. A mi familia más cercana le ha tocado vivirlo en carne propia hace muy poco. Pero que los noticieros (y los Bordaberry) aprovechan para hacer política partidaria es innegable. ¿Las víctimas?. Bien, gracias, por ahora nos son útiles.

Ya lo he escrito en otra entrada, pero para mí manijear a la gente y clamar por penas de muertes y todo tipo de flagelaciones a los delincuentes -o a los "negritos" y marginales que percibimos como que son o están por serlo- es la actitud más cómoda, demagógica y cobarde del mundo. Pero lo peor es que no sirve para terminar realmente con la delincuencia.

Mi pregunta es (contestémosla en serio): ¿la delincuencia ha aumentado tanto en los últimos tiempos como para justificar tanta, pero tanta manija?. Si ha aumentado así, ¿es culpa exclusiva del FA?. ¿Antes todo era paz, seguridad y justicia?.

Si bien está claro que algo -o mucho- hay que hacer y que hay que combatir firmemente a la delincuencia, también me parece innegable que hay gente que parece que está deseando que haya más violencia y más delitos.

EL ÚLTIMO CASO PARADIGMÁTICO
Los noticieros televisivos parecen haber llegado a su punto más bajo al repetir de manera enfermiza el video donde se veía el asesinato de un trabajador de La Pasiva por parte de un menor. Uno podría pensar lo contrario de lo que quieren que pensemos: este asesinato -doloroso y condenable, pero un asesinato más, de los muchos que hay aquí y en todo el Mundo- parecía ser el primero que ocurría en Uruguay en años, por la cobertura que se le daba.

Se dijeron, por otra parte, varias cosas que después la investigación reveló como falsas, aunque estas comprobaciones no tuvieron tanta prensa, por supuesto. Alguien afirmó que el asesino había dicho algo así como: "-Tenés que tirar para que te respeten". Eso para que nos hiciéramos una idea de cómo son los pobres de ahora. El problema es que el tipo nunca dijo nada así y que el móvil del asesinato fue el encargo de una ex empleada (seguramente, mayor de edad y no del todo pobre). A partir de esta comprobación, el caso bajó en exposición mediática y poco se encargaron de difundir las novedades. Mucho menos, de destacar la rapidez policial y judicial en resolver el crimen.

En resumen: hay que pensar con cabeza propia y no dejarse llevar de las narices por lo que nos quieren hacer creer. Habrá que reclamar soluciones, sí, pero que las digan quienes saben del tema y no quienes quieren sacar réditos mezquinos de la situación.     

18 de mayo de 2012

Cine: Historia Ilustrada 29

INGLATERRA, SUECIA Y DINAMARCA EN LOS 50

Europa se reconstruyó rápidamente de la Segunda Guerra Mundial, terrible tragedia humana y material.En el caso concreto de Inglaterra, la industria cinematográfica gozaba de buena salud, amparada sobre todo por un enorme índice de concurrencia a las salas por parte de la población que había sido beneficiada por un Estado de Bienestar, que le había permitido dejar atrás las pobrezas propias de una postguerra con relativa facilidad. El imperio Rank dominaba casi totalmente la producción y la distribución, pero permitía coexistir a algunas empresas pequeñas, dado que había pantallas y público para todos.

Rank siguió dominando por décadas el negocio en Gran Bretaña pero no consiguió imponerse en Estados Unidos, que era su sueño. Sin embargo, fueron cada vez más frecuentes las inversiones inglesas en su ex colonia, como pronto serían decisivas las aportaciones de capital norteamericano que no se permitía repatriar y, por lo tanto, debía ser reinvertido en Europa, lo que posibilitó una serie de coproducciones importantes, especialmente cuando ya estaba bastante entrada la década de los 50 y había que combatir la crisis originada por el surgimiento de la televisión.

Un joven David Lean se hizo famoso con dos ortodoxas pero talentosas adaptaciones de Charles Dickens: "Grandes ilusiones" (1946) y "Oliver Twist" (1947). Antes había rodado una refinadísima historia de amor frustrado ("Lo que no fue") (1945) pero no repetiría el suceso comercial hasta que se embarcara en un ciclo de costosas superproducciones. Los mayores éxitos ingleses vinieron por el lado del policial -con un estilo muy diferente al hollywoodense- y a la comedia, también con características propias.    

La pequeña compañía Ealing realizó -sin grandes presupuestos- varias comedias realmente muy graciosas y finamente realizadas, como "El hombre del traje blanco" y "Quinteto de la muerte" (1955), ambas de Alexander Mackendrick; "Su primer millón" (1951), de Charles Chrichton, quien realizará la excelente "Los enredos de Wanda", 35 años después; y, fundamentalmente, "Los ocho sentenciados" (foto 1), de Robert Hamer, famosa porque su protagonista, Alec Guiness, realizaba los ocho papeles de las víctimas de un asesino, consagrándose como la estrella cinematográfica de las islas durante al menos 20 años.    

Carol Reed (foto 2) saltó a la fama con el espléndido drama "Larga es la noche" (1947) (foto 3) en la que un relativamente desconocido James Mason interpretaba a un rebelde irlandés del IRA herido, que cree ver un peligro en todos los personajes de la noche. Al año siguiente realiza sobre Graham Greene "El ídolo caído" y obtiene un enorme éxito con "El tercer hombre" (1949), donde Orson Welles protagoniza el que es probablemente el primer villano ambiguamente encantador de la historia del cine. Luego de esta serie de grandes películas, de lo mejor de todo el cine británico, Reed entraría en un largo estancamiento de más de una década.

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Fragmento de "El tercer hombre" (1954) de Carol Reed

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Fragmento de "El hombre del traje blanco" (1955) de Alexander Mackendrick


Laurence Olivier fue, seguramente, el mejor actor teatral del siglo XX. El más importante intérprete de la brillante escuela británica, fue consagrado como supremo experto en Shakespeare. Del bardo realizó tres adaptaciones que se encuentran entre las únicas películas interesantes que dirigió (y que, por supuesto, protagonizó): "Enrique V" (1946); "Hamlet" (1948) (foto 4), por la que ganó tanto el Oscar como mejor película -la primera no norteamericana- como por mejor protagonista y, finalmente, "Ricardo III" (1955).

El dúo formado por Michael Powell y Emeric Pressburger fue otro sólido bastión de la industria británica por un tiempo. Su serie de clásicos comienza con ·Coronel Blimp" (1943 -no estrenada en Uruguay-; la bélica "Escalera al cielo" (1946); la muy interesante "Narciso negro" (1947) sobre un convento alejado en el Himalaya, donde podría haber ingresado algún componente de sensualidad y, finalmente, "Las zapatillas rojas" (1948) y "Los cuentos de Hoffmann" (1951), estas dos últimas, más pretenciosas y menos celebradas. En 1956 filmarían "La batalla del Río de la Plata", sobre el hundimiento del Graff Spee durante la Segunda Guerra, con una curiosa ambientación montevideana, con gauchos en discotecas de Pocitos.

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Fragmento de "Ricardo III" (1955) de Laurence Olivier
 
En la década de los 50 comenzó a tener importancia el circuito de festivales internacionales donde, más allá de la publicidad adicional que buscaban los grandes estudios con la presencia de estrellas famosas,  el aficionado exigente podía conocer películas de otras partes del mundo que normalmente no tendrían distribución comercial, pero que gracias al creciente prestigio que aportaban los premios, podían aspirar a una carrera en taquilla, posibilitando el conocimiento de los aficionados. Así se harían célebres en todo el mundo el cine japonés y la carrera de Bergman, como hemos visto.
 
En rigor, el primer festival importante en crearse fue el de Venecia en la Italia fascista de Mussollini en 1932, pero se limitó a premiar el cine del propio país o de regímenes afines. A partir de 1946, con el fin de la guerra, se normalizó su palmarés y posteriormente se fueron incorporando Berlín, San Sebastián, Karlovy Vary, Toronto y Nueva York, aunque el más célebre y publicitado sea el que se realiza en el balneario francés de Cannes.

Más allá de la presencia fulgurante del joven Ingmar Bergman, el cine escandinavo siguió realizando obras de calidad, que gracias a los mencionados festivales internacionales pudieron ser conocidas en el resto del mundo, aunque a veces, como en nuestro país, gracias al circuito cultural y no en la cartelera comercial.

El danés Carl Theodor Dreyer (foto 5) había realizado dos clásicos del cine mudo en Francia con "La pasión de Juana de Arco" (1928), rodada casi como un documental sin ningún atisbo de epopeya y la particular historia sobrenatural "Vampyr" (1932), que fue un injusto fracaso económico que le llevó de nuevo a su país natal.  Su instransigencia artística le hizo espaciar cada vez más su producción y no volvió a filmar hasta 1943, en que terminó la inédita entre nosotros "Dies irae", espléndida (y ambigua) historia de brujería medieval, la aclamada "Ordet" o "La palabra" (1954), sobre un teólogo en crisis de fe y finalizaría con el drama bastante estático de "Gertrud" (1965), talentoso pero un poco chapado a la antigua en un mundo que cambiaba vertiginosamente.

Estas tres brillantes películas fueron sendos fracasos de taquilla, más celebrados que vistos, pero que presentan a un pensador riguroso e inflexible, pero permanentemente interesante y removedor.

Alf Sjöberg (foto 6) es conocido sobre todo por "La señorita Julia", Palma de Oro en Cannes, por su novedosa coexistencia de pasado y presente, sobre la obra homónima de Strindberg, pero antes y después realizó películas mas que interesantes, incluyendo dos libretos de su alumno Bergman ("El sádico" en 1944 y "El relámpago en los ojos" en 1956).

Especialmente valiosa es su adaptación de la novela del Premio Nobel Per Lagerkvist "Barrabás" en 1952, manteniendo del libro el conflicto espiritual del ladrón que se salvó en lugar de Cristo, en muchísima más medida que la posterior adaptación hollywoodense.  Bastante olvidado, un poco eclipsado por el brillo de Bergman, a quien apadrinó, Sjöberg tiene un lugar de privilegio, sin dudas, entre los creadores del cine sueco, que pronto, como en buena parte del mundo, se vería conmovido por la aparición de corrientes renovadoras.

En los tardíos 50 ya se comenzaron a escuchar con fuerza las voces agoreras que pronosticaban la muerte del cine. Los cambios en las costumbres sociales, con una población madura que salía mucho menos fuera de casa y una juventud (y adolescencia) que se independizaba progresivamente de sus mayores, sumado a la indiscutible competencia de ese electrodoméstico llamado televisión que brindaba imágenes en movimiento sin necesidad de salir del hogar ni pagar entrada, hicieron que la industria cinematográfica se interrogara seriamente su viabilidad. Diferentes soluciones permitieron que se mantuviera, con vaivenes, hasta hoy.


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Fragmento de "Dies irae" (1943) de Carl Theodor Dreyer

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Fragmento de "Ordet" (1955) de Carl Theodor Dreyer


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Fragmento de "La señorita Julia" (1951) de Alf Sjöberg 

13 de mayo de 2012

Canciones a Montevideo

Montevideo es una ciudad querible. Por lo menos, yo la quiero y la necesito. No digo que es la mejor del mundo y no niego que -si se dieran determinadas circunstancias- la abandonaría por Curitiba, Sevilla, Toronto o varias colegas alemanas, por mencionar otras ciudades que conozco. Pero con sus árboles y su ritmo tranquilo, su suciedad y sus barrios olvidados de la mano de Dios, la quiero como es. Sin grandes edificios y sin grandes shoppings.


Como toda ciudad más o menos importante, tiene sus canciones. Hoy quería traer además del obvio himno de Mauricio Ubal -que ganó un concurso municipal- y que no tiene nada de "himno" en la vertiente pomposa y solemne de música militar, a otros temas hechos por extranjeros, en algún caso bastante insospechados.

Por supuesto, debe de haber unos cuantos más por ahí. Ah, la canción de Ubal me sigue pareciendo muy buena (aunque sea poco apropiada para corear).








(Las fotos fueron tomadas por mí mismo y no por un profesional, lo cual se nota)

7 de mayo de 2012

Valorémosnos

"Valores son lo que falta" -se suele decir. Y es ese tipo de frases que no me banco y que salgo a replicar inmediatamente. Pero en este caso, estoy de acuerdo. Bastante de acuerdo, diría. En la convivencia diaria nos faltan eso tan inasible que llamamos "valores". Y nos estamos acostumbrando a verlos desaparecer de esa convivencia sin hacer nada, más que quejarnos. Bien uruguayo.

Nos estamos acostumbrando a que cada uno haga lo que se le antoja sin preocuparse jamás si molesta a alguien. Lo cual, me parece a mí, es algo muy diferente de saber defender la libertad o de tener mucha personalidad. Es más bien que no nos importa si jodemos al otro. Y así criamos a nuestros hijos, sin darles pautas de exigencias que tienen que cumplir, sin enseñarles que no deben ser egoístas y personalistas, sino todo lo contrario.

Ahora, que no me vengan con que antes sí que había valores. Mejor dicho, no me vengan con el latiguillo infantil y pelotudo de que antes todo el mundo era bueno, era solidario y era honesto. Con que se dejaban las puertas de las casas abiertas y todas esas cosas. No acepto de ninguna manera la postura reaccionaria de que antes todo era maravilloso. Porque no lo era, por cierto.

Tengo la teoría, por el contrario, que aquellas lluvias trajeron estos lodos. Y que de aquellos padres autoritarios e intolerantes salieron estos adultos de hoy que no saben ejercer con sus propios hijos la necesaria y educativa autoridad que necesitan recibir para tener valores sanos de convivencia. 

Muchos, de esos que nunca faltan, propugnarán por una vuelta a la vieja reacción. Recordarán -y exagerarán- con nostalgia los buenos tiempos en que un padre pegaba tres gritos y hacía lo que quería y los hijos callaban. O sacaba un cinto para castigarlos por cualquier cosa. A eso no queremos volver y resulta claro que esa sociedad hipócrita que guardaba las cosas sucias bajo la alfombra no puede volver.

Pero seguimos siendo -al igual que en los "buenos tiempos"- una sociedad donde somos incapaces de aceptar una regla, por más justa que sea. Donde todos tratamos de joder al otro y de robarle dos pesos, si podemos. Donde siempre que tenemos que hacer un trámite buscamos al amigo importante que nos pueda hacer saltearnos esa obligación. Nos comemos todas las luces del semáforo que podemos y tiramos papeles en la calle de lo más panchos.

Somos vivos.

Sin embargo, hay sociedades a las que les va mucho mejor que a nosotros, en donde la gente no es tan "viva" como acá y donde hay leyes no escritas que todo el mundo cumple. Porque se dan cuenta que así viven mejor. 

Obviamente, un semáforo no detiene a un auto. Pero allí saben que es mejor respetar esa regla de convivencia y así lo hacen. Qué giles que son, ¿no?.                              

1 de mayo de 2012

Historia Ilustrada del Jazz 29

EL JAZZ DESCUBRE AL MUNDO: AIRTO MOREIRA, GATO BARBIERI, PAT METHENY

Como ninguna otra corriente musical, el jazz nació de la mezcla única de tradiciones rítmicas y melódicas de tierras lejanas que se mezclaron formando algo totalmente diferente a ellas por separadas, en ese país llamado Estados Unidos, forjado como ningún otro por inmigrantes de los cinco continentes. Es injusto (y falso) afirmar que en determinado período el jazz "descubrió" la música de otros países porque en rigor, nunca dejó de hacerlo. Recordar, sin más, la introducción que Dizzie Gillespie hace de brillantes músicos cubanos, legitimando en la metrópolis de la música improvisada, la riquísima tradición de la isla hecha también de otra singular mezcla de folcklores.

Sin embargo, también es cierto que a partir de los últimos años de la década de los 70, confluyeron varios músicos que comenzaron a abrir sus oídos a las músicas de otros lugares, práctica poco corriente en el ciudadano medio norteamericano que tiene una tradición cultural enormemente aislacionista y que suele desinterarse por completo de cuanto pase en el mundo. El movimiento -un poco anterior en el tiempo- del jazz fusión había convencido a muchos que las influencias externas eran buena cosa para abrir el espectro de sonidos y que había un público para un nuevo jazz, que dejara atrás los caminos arqueológicos de la música tal como había venido de New Orleans (o del ya muy antiguo triunfante swing de los Goodman, Ellington y Basie) y, al mismo tiempo, que incorporara ritmos nuevos que interesaran a los jóvenes.

Por otra parte, eran tiempos candentes de lucha por los derechos civiles y el ignominioso sistema de segregación racial, junto a la oposición interna a la guerra de Vietnam, trajo -por primera vez- una firme conciencia política en varios músicos de jazz. Los tiempos eran propicios para una reinvidicación de las raíces africanas de los negros norteamericanos, lo cual incluían -naturalmente- la singular riqueza rítmica de ese continente. Sin olvidar que los países que más habían influído hasta ese momento en el jazz -Brasil y Cuba- también tenían una deuda innegable con el continente negro.

Airto Moreira participó en el fabuloso éxito comercial que cosechó el gran Stan Getz llevando a la fama a la bossa nova mucho más que en el propio país donde fue originaria y también, tiempo después, en el primer disco del grupo de fusión Weather Reporter. Percusionista exhuberante, carismático y hábil para absorber las influencias norteamericanas -haciendo el camino opuesto que sus colegas al incorporarlo- aportando otras rutas de aproximación a la riquísima tradición brasileña por donde entraría gente como Egberto Gismonti o Hermeto Pascoal. Ya retirado, residente en el país del norte desde joven, integró también -junto a su esposa, la cantante Flora Purim- el mítico grupo de Chick Corea "Return to Forever", aunque su carrera solista se estancó comercialmente después de los primeros discos.



El saxofonista Leandro "Gato" Barbieri nació en Santa Fe, Argentina, pero muy joven dejó su país natal para hacerse un lugar dentro del jazz de vanguardia. Trabajó con el trompetista de free Don Cherry y con el contrabajista Charlie Haden. 

Al comenzar los 70 se acercó a la música, a las tradiciones y a la efervescencia política de su continente, incorporando el folclore argentino y los ritmos andinos -bastante diferentes a la alegría y la extroversión de otras zonas latinoamericanas- a su fraseo áspero y minimalista. 

Su nombre se hace famoso -bastante más allá del círculo de entendidos- al realizar la banda sonora de la célebre "Último tango en Paris" de Bertolucci. Sin embargo, su actividad a partir de los 80 ha sido bastante exigua, fundamentalmente por razones de salud.

LATINO AMERICA 1

GATO GATO

Patrick Metheny nació en el estado de Missouri. Virtuoso de la guitarra a edades muy tempranas, ya daba clases a nivel universitario antes de cumplir los 20 años. Gary Burton le dio su primera gran oportunidad, pero su alianza decisiva a nivel musical fue con el tecladista Lyle Mays, quien lo ha acompañado durante décadas.

Metheny ha cultivado un estilo único y personalísimo que por un lado conserva el sonido típico de los grandes guitarristas eléctricos del género, pero por otro también absorbe influencias de otras culturas que integra sin esfuerzo a su propio lenguaje. Es famosa la colaboración del argentino Pedro Aznar durante una década, quien venía del rock de su país, sin haber tocado nunca jazz.     

Uno de los músicos más eléctricos que no ha dejado de hacer jazz nunca, Pat Metheny sigue siendo hoy una estrella musical que, sin embargo, en sus discos más perezosos se limita a repetir una fórmula de éxito probado, que puede merecer recibir el mote despectivo de "música para restaurantes" en las que el guitarrista se limita a darnos más de lo mismo, sin tomar riesgos. Afortunadamente, no todos sus discos son así, volviendo en ocasiones a la creatividad y a la calidad de la que es capaz.

AU LAIT

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