20 de junio de 2018

Salada la cancha de fútbol

Rudo y Cursi
Hace unos 25 años aquí en Uruguay alguno tuvo la idea de hacer los mismos alfajores de siempre pero ponerles en el envoltorios motivos de Peñarol o de Nacional, confiado en que la popularidad de ambos equipos grandes multiplicaría sus ventas. Fue un fracaso, principalmente porque el producto era berreta, pero también porque la gente consideró una terrajada el comerse ese masacote, simplemente porque tuvieran el escudo de su club.

5 de junio de 2018

El disco olvidado de Alfredo Zitarrosa

Eran tiempos de dictadura, yo no tenía edad casi para recordar la democracia anterior y no conocía los nombres prohibidos por el régimen. Como herencia familiar llegaron una serie de discos (de vinilo, obvio) entre los que se encontraba el de un nombre nunca antes escuchado, que fue definido por una tía como "el Serrat uruguayo".  

Aquella imagen en blanco y negro, estilizada, ya que no una foto detallada y clara, me hizo imaginar a alguien más físicamente parecido al Serrat que yo tenía en mi memoria (típico joven melenudo de la época), ya que el catalán también había desaparecido misteriosamente de los medios, a pesar de la enorme repercusión de "Mediterráneo", "Fiesta" y "Cantares", que sonaban en absolutamente todos lados.

Alfredo Zitarrosa era realmente joven -unos 32 años- cuando publicó este disco que se llamó simplemente "4". No conozco más que tangencialmente el éxito pre dictadura de su producción porque nadie hablaba de él en los 70. No se podía.

20 de mayo de 2018

Salada la canchita: 2001, año de monolitos

Aún hoy puede parecer muy extraño que una película sin actores conocidos, con mínima cantidad de diálogos y con una trama ambigua, haya podido ser un éxito de público que se mantuvo en varios reestrenos, cambiando radicalmente la percepción que se tenía de la ciencia ficción como género cinematográfico y transformando definitivamente a su director, Stanley Kubrick, como uno de los grandes nombres del cine mundial.

20 de abril de 2018

Salada la canchita: Más vale ser lindo y bueno que feo y malo (y extranjero)

La cosa comenzó, en forma más o menos masiva, en los años 60, como tantas otras cosas. Algunos intelectuales, más del Tercer Mundo que del Primero, cuestionaron la visión caricaturizada que, tanto en películas como en historietas (dos artes que nacieron prácticamente al mismo tiempo), se brindaba de nuestros países que no tuvieron la suerte de ser creados allá arriba en el Norte, donde se deciden los destinos de todo el Mundo. "Colonialismo" era la palabra clave.

20 de marzo de 2018

Salada la canchita: Michael Moore al ataque

En el principio de la década de los 90, en pleno auge de las ideas neoliberales -ayudado por el derrumbe estrepitoso del bloque soviético y sus "amigos"- de que todos podíamos ser multimillonarios si nos esforzábamos lo suficiente y que con la hoy olvidada "flexibilidad laboral" (que consiste en dejarle las manos libres a los empleadores para regular sueldos, echar gente y fijar horarios) llegaríamos al pleno empleo con unos salarios que te ibas a caer de culo, comenzó a circular la noticia de un documental hecho por un ignoto gordito yanqui intentando entrevistar a un jerarca de General Motors, para preguntarle por qué dejaba alegremente tanta gente en la calle, cerrando una fábrica que, para peor, daba ganancias.

9 de marzo de 2018

¿Quién se hace responsable?

Hace unos cuantos años, en un Festival de Cinemateca Uruguaya hubo un desperfecto al comenzar la proyección. Amablemente, se presentó en la sala un empleado que explicó que había habido un inconveniente con el equipo pero que se resolvería en unos diez minutos. Un estúpido de esos que inspiraron esta nota le contestó a viva voz: "-¡Veinte minutos, mejor!", en lo que pretendía ser una respuesta jocosa. Molesto porque nadie le festejó el "chiste" sino todo lo contrario, el gracioso -que no era ningún jovencito- trató de justificarse: "-Claro, si nadie protesta como yo, éstos hacen lo que quieren..."