30 de septiembre de 2011

"El hacha" de León Felipe

Más citado que leído, el poeta León Felipe (1884-1968) es más celebrado en América Latina que en su propia España. Bohemio y republicano, tuvo que exiliarse en 1938 y se radicó en México hasta su muerte. No fue en realidad parte de la famosa generación española del 27 pero sí puede considerarse como uno de los primeros poetas modernos. Este poema es buena muestra de su particular estilo, siempre sonoro y vibrante.

El hacha

Elegía española

A los caballeros del Hacha,

los cruzados del rencor y del polvo...

todos los españoles del mundo.

II

¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?

En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor.
Un hacha que cae siempre,
siempre,
siempre,
implacable y sin descanso
sobre cualquier humilde ligazón:
sobre dos plegarias que se funden,
sobre dos herramientas que se enlazan,
sobre dos manos que se estrechan.
La consigna es el corte,
el corte,
el corte,
el corte hasta llegar al polvo,
hasta llegar al átomo.
Aquí no hay bandos,
aquí no hay bandos
ni rojos
ni blancos
ni egregios
ni plebeyos
ni plebeyos
Aquí no hay más que átomos,
átomos que se muerden.
España,
en esta casa tuya no hay bandos.
Aquí no hay más que polvo,
polvo y un hacha antigua,
indestructible y destructora,
que se volvió y se vuelve
contra tu misma carne
cuando te cercan los raposos.
Vuelan sobre tus torres y tus campos
todos los gavilanes enemigos
y tu hijo blande el hacha
sobre su propio hermano.
Tu enemigo es tu sangre
y el barro de tu choza.
¡Qué viejo veneno lleva el río
y el viento,
y el pan de tu meseta,
que empozoña la sangre,
alimenta la envidia,
da ley al fratricidio
y asesina el honor y la esperanza!
La voz de tus entrañas
y el grito de tus montes
es lo que dice el hacha:
«Éste es el mundo del desgaje,
de la desmembración y la discordia,
de las separaciones enemigas,
de las dicotomías incesables,
el mundo del hachazo… ¡mi mundo!,
dejadme trabajar.»
Y el hacha cae ciega,
incansable y vengativa
sobre todo lo que se congrega
y se prolonga:
sobre la gavilla
y el manojo,
sobre la espiga
y el racimo,
sobre la flor y la raíz,
sobre el grano
y la simiente,
y sobre el polvo mismo
Mi grano y la simiente.
Aquí el hacha es la ley
y la unidad el átomo,
el átomo amarillo y rencoroso.
Y el hacha es la que triunfa.

V

Español,
más pudo tu envidia
que tu honor,
Y más cuidaste el hacha
que la espada.
Tuya es el hacha, tuya.
Más tuya que tu sombra.
Contigo la llevaste a la Conquista
y contigo ha vivido
en todos los exilios.
Yo la he visto en América
--en México y en Lima--,
Se la diste a tu esposa
y a tu esclava
y es la eterna maldición de tu simiente.
Tuya es el hacha, ¡el hacha!,
la que partió el Imperio
y la nación,
la que partió los reinos,
la que parte la ciudad
y el municipio,
la que parte la grey
y la familia,
la que asesina al padre.
--¡Alvargonzález,
Alvargonzález, habla!--
Bajo su filo se ha hecho polvo
el Arca,
la casta,
y la roca sagrada de los muertos
el coro,
el diálogo
y el himno
el poema,
la espada
y el oficio
la lágrima,
la gota
de sangre
y la gota
de alegría
Y todo se hará polvo,
todo,
todo,
todo
polvo con el que nadie
¡nadie!
construirá jamás
ni un ladrillo
ni una ilusión.

VII

-¡Eh, tú, Diego Carrión!
¿qué insignia es esa
que llevas en el pecho?
--El haz de flechas señorial.
--¿Y tú, Pero Vermúdez?
--La estrella redentora y proletaria.
Españoles,
«dejémonos de burlas».
No es ésta ya la hora de la farsa.
«Vámonos poco a poco,
que en los nidos de antaño
no hay pájaros hogaño.
Yo fui loco
y ya estoy cuerdo.»
Nadie tiene aquí lágrimas
¡pero tampoco risas!
Aquí no hay lágrimas
ni risas
Aquí no hay más que polvo.
¡Quitaos esas máscaras!
Nuestro símbolo es éste: el hacha.
Marcaos todos en la carne del costado
con un hierro encendido,
que os llegue hasta los huesos
el hacha destructora
Todos,
Diego Carrión,
Pero Vermúdez,
todos
El Hacha es la divisa.
Y vamos a dormir,
a descansar en el polvo,
aquí,
en el polvo y para siempre.
No somos más que polvo.
Tú y yo y España
no somos más que polvo.
Polvo,
polvo,
polvo
Nuestra es el hacha,
el hacha y el desierto
el desierto amarillo
donde descanse el hacha,
cuando no quede ya
ni una raíz,
ni un pájaro,
ni un recuerdo,
ni un hombre
España,
¿por qué has de ser tú madre de traidores
y engendrar siempre polvo rencoroso?
Si tu destino es éste,
¡que te derribe y te deshaga el hacha!

25 de septiembre de 2011

Historia Ilustrada del Jazz 24

EL FREE JAZZ: ORNETTE COLEMAN, ALBERT AYLER, STEVE LACY

Como ningún otro movimiento dentro del jazz, el free jazz tenía su nombre desde el disco fundacional. Ornette Coleman fue el líder del insólito conjunto que realizó esa grabación en 1960: dos cuartetos con una base rítmica de contrabajo y batería y dos instrumentos de viento en cada uno. El propio Coleman con saxo alto y Don Cherry con una extravagante trompeta de bolsillo y los más ortodoxos (o no) Eric Dolphy en clarinete bajo y Freddie Hubbard en trompeta. Cada cuarteto se escuchaba por un canal de sonido diferente e improvisaban durante el único tema del disco, interactuando o yendo por caminos independientes.

Si el be bop representó el quebrantamiento de las normas que habían regido la música tradicional de New Orleans y el brillante swing de los Goodman y los Ellington, el nuevo "free jazz" significaba el abandono de cuanta regla existiera en cuanto armonía y ritmo, no deteniéndose ante ninguna limitación anterior y permitiendo cualquier acorde, aunque pudiera parecer erróneo o desafinado. El concepto de "ruido", ampliando el arsenal sonoro más allá de los sonidos "bellos" fue introducido en el jazz al mismo tiempo que varios compositores contemporáneos de la llamada música "clásica" en la década que vería nacer muchas otras liberaciones.

Muchos creen que si Charlie Parker, Charlie Christian y Bud Powell hubieran tenido una vida menos breve, hubieran avanzado mucho más allá del bop ortodoxo que conocimos hacia caminos de más libertad, insospechados en la inmediata post guerra. Como siempre ha pasado, esta revolución no nació de la nada: gente ya prestigiosa como Lennie Tristano, el propio Miles Davis (especialmente en el formidable disco modal "Kind of blue") y varias improvisaciones feroces de John Coltrane, habían abonado el campo para que germinara una mayor libertad.

Ornette nació en 1930 en la ciudad texana de Fort Worth. Comenzó desde muy joven a tocar el saxo en mediocres conjuntos locales, pero ya en sus comienzos tuvo numerosos incidentes -incluyendo alguna paliza a cargo de varios colegas intolerantes al término de una actuación- por intentar llevar a cabo algunas de sus innovadoras ideas que caían pesadas a la mayoría de las audiencias y los entendidos.

Poco a poco fue consiguiendo músicos que participaran de sus innovaciones musicales, compartiendo el camino y abriendo sus oídos. El trompetista Cherry, el baterista Billy Higgins, el contrabajista Don Payne, entre otros. Percy Health y John Lewis, integrantes del Modern Jazz Quartet, pese a representar el cool jazz compartían con Ornette el fastidio con el estancamiento y la repetición de fórmulas del hard bop y el jazz en general y el gusto por la música clásica del siglo XX. Ellos ayudaron al saxofonista a grabar en las condiciones de difusión necesarias. A partir de los años 60 Ornette Coleman comenzó a ser un músico tomado en serio y el free jazz todo, a ser aceptado como un movimiento renovador necesario, aunque jamás consiguió más que una discreta repercusión comercial. El excelente tecladista Paul Bley -otro de los pioneros del free- lo explica así en la ya citada película documental "Imagine the sound": -Era fácil saber dónde estábamos tocando, porque podías ver a toda la gente afuera del local.

Coleman se tomó un par de años de descanso en lo mejor de su éxito para estudiar la trompeta y el violín. Posteriormente, cuando podía disfrutar de una aceptable recepción en buena parte de los aficionados, volvió a desconcertarlos al cambiar su saxo tradicional por uno de plástico y experimentar con su sonido incompleto, pequeño y difícil, lejos de la facilidad del instrumento profesional.

Evidentemente Ornette, quien sólo en la vejez actual ha podido ser convertido en un clásico, más allá de las polémicas pasadas, sabe tocar "bien" pero su camino ha sido el de la libertad total de acordes, sin influencias netas reconocibles de músicos anteriores, aunque algunos han creído ver una relación entre los primerísimos instrumentistas del jazz de New Orleans más primitivo y otros, en las escalas heterodoxas del África negra, espejo en el que se han mirado repetidas veces muchos músicos de free jazz, antes de que en los 80 todos salieran a buscar sonidos por todos los continentes.

Proof readers

Faces and places

R.P.D.D.

Snowflakes and sunshine


El saxo tenor Albert Ayler nació en Cleveland en 1936 y poco se sabe de su vida. Siguiendo una tendencia de los 60, participó en la creación de una asociación para la defensa de los derechos de los músicos profesionales (Jazz's Composers Guild) y comenzó a madurar su controvertido estilo en el saxo tenor cuando arribó en 1962 a New York, que junto a Chicago, eran la cuna de los iconoclastas, acompañado también por Cherry, por su hermano el trompetista Donald y otros músicos que iban buscando un sonido nuevo.

Ayler fue más criticado aún que Coleman. Su música solía abandonar totalmente toda noción de melodía reconocible y frecuentemente apelaba a chillidos, sobreagudos y experimentaba con la imitación de la voz humana. Sin embargo, ninguno de estos efectos eran gratuitos y debajo de la tosquedad y la radicalidad de sus propuestas había una lógica visible, aunque pareciera obvio que no iba a tener una gran aceptación general. Posteriormente, introduciría elementos de rhythm and blues y de rock y comenzaría a cantar en lo que algunos han considerado un nuevo camino, otros han querido ver como un intento de hacer menos "difícil" su propuesta para las masas negras que no la entendían y, finalmente, hay quien lo ha entendido como una lisa y llana comercialización.

Murió a los 34 años; su cuerpo se encontró flotando en las aguas del East River en Manhattan. Si bien investigaciones modernas aventuran la posibilidad de un suicidio, la versión más aceptada es la de un asesinato callejero por una pelea o para intentar un robo.

Children

Zion hill

Alumno entre otros de Cecil Taylor, el saxo soprano Steven Lactz nació en New York en 1934. Desde muy joven trabajó profesionalmente con el seudónimo de Steve Lacy, especialmente en conjuntos de la música blanca que aggiornaba el jazz tradicional de New Orleans llamada dixieland. En 1958 se reencontró con Taylor, tocando para el grupo del irreverente pianista hasta que entró primero en el conjunto del arreglista Gil Evans -propulsor de la Tercera Corriente, que intentaba aunar las experimentaciones del jazz y de la música clásica- y después en el de Thelonious Monk. En 1963 viajó a Europa, actuó junto a Carla Bley y "Gato" Barbieri y comenzó a moldear su estilo propio, único en la historia del jazz, que también se nutrió de las influencias de varios músicos europeos, que ya estaban siguiendo un camino propio dentro del jazz, uniendo sus propias tradiciones al tronco principal de la música improvisada.

Lacy es uno de los muy pocos que han utilizado el saxo soprano como su principal instrumento y no como una opción secundaria. Aún en activo, se caracteriza por crear estructuras férreas pero partiendo de opciones muy diferentes de las aceptadas mayoritariamente. Nunca ha merecido una gran fama ni su nombre ha estado en los primeros lugares pero ha conseguido el respeto general con el correr de los años, a partir de su estilo único que no forma parte del free jazz más típico.

Brilliant corners

Papa's midnight hop

20 de septiembre de 2011

We don't need education? 3

Cuando yo estaba en Preparatorios de Medicina, recuerdo que en clase de Química la profesora preguntó algo así como las características generales de alguna clase de sustancia (pongamos los alcanos). Eran seis y una de las alumnas "sobresalientes" se ofreció inmediatamente para decirlas. Lo que en realidad hizo -todos lo sabíamos- fue recitar de memoria exactamente lo que decía el libro correspondiente. Ella dijo: -"1) bla bla bla, 2) bla, bla, bla 3) bla, bla, bla..." y así con todas las seis . Alguna compañera no había podido anotar la cuarta de las características (me acuerdo perfectamente de ese dato innecesario) y pidió que se la repitieran. La profesora se lo pidió a la brillante alumna -que se recibiría posteriormente de médica- que dijera nuevamente lo pedido y ella comenzó: -"1) bla bla bla, 2) bla, bla, bla..." y así hasta llegar a la cuarta característica.

¿De qué sirve estudiar de memoria?. Peor aún, ¿de qué sirve premiar a quienes exclusivamente estudian de memoria?. Pregunto yo: ¿no debemos dejar de seguir ciegamente con todo lo que hemos hecho y repensarlo todo?. ¿Qué debemos exigir a los alumnos para que aprueben un curso o una materia?. ¿Nos damos cuenta que estamos mandando a la Universidad -a los que puedan intentar ingresar- a jovencitos menores de edad de los que exigimos que tengan totalmente clara su vocación y su carrera, que debieron aprobar unas materias con poca relación con lo que van a tener que estudiar en el nivel terciario y sin la menor cultura general?.

¿Quiénes fallan?. ¿El sistema, el plan de estudio, los profesores, los alumnos o los padres?.

La ilustración que bajé y puse aquí ha circulado extensamente, usada en un sentido u otro. Creo -modestamente- que en general los padres y sus hijos fallan continuamente en su función. Estamos ingresando lentamente, sin que nadie se dé cuenta, en una sociedad que acepta como natural la cultura de "yo hago lo que quiera sin importarme si así jodo a los demás". Probablemente, también se podría ejemplificar con el "hacé la tuya" o la ley del más fuerte. Ese "hacé la tuya" no implica, por cierto, más libertad o más tolerancia a las opciones de cada uno sino el pasarle por arriba a los otros.

¿Cómo se está llegando a ésto?. Yo tengo una teoría polémica de que la principal culpa es la educación represiva y autoritaria que nos formó, que nos obligó -o así quiso- formarnos como ciudadanos pasivos que ahora no sabemos cómo ejercer la necesaria autoridad. Como nos tiraron con demasiada autoridad, ahora nos pasamos para el otro lado.

En la educación, los alumnos no creen tener ninguna obligación de estudiar ni de aprender. Parecería que la función única de los liceos es "entretenerlos" o, peor aún, encerrarlos durante un rato para que no estén en la calle. Si de alguna forma pasás de año, tanto mejor.

Los profesores son una corporación cerrada que no acepta ningún límite a su poder, que faltan cuando quieren y que se oponen al más necesario de los cambios. Ojo, por supuesto que estoy generalizando, pero cualquier reforma educativa se encontrará con ellos como enemigos.

¿Qué estamos obteniendo de la educación que financiamos incluso -como corresponde- aquellos ciudadanos que no tenemos hijos?. Creo que si seguimos como hasta ahora, una futura sociedad donde cada vez más se reproducirán las diferencias de clase y obtendrán títulos y trabajos adecuados quienes tengan una familia detrás con la correspondiente billetera o con el apellido más conveniente (nepotismo que por cierto también se ve entre los académicos de la izquierda más rebelde) mientras que quienes quieran superarse personalmente y/o vencer sus dificultades, se encontrarán con un muro cerrado.

School

15 de septiembre de 2011

Gastón Ciarlo, "Dino"

Gastón Ciarlo es un músico uruguayo muy especial. Para mí, sus mejores canciones son como baladista, en donde consigue una intensidad y una originalidad entrañables. No demasiado cantopopu, a pesar de ser contemporáneo a ellos, fiel a sus raíces rockeras, "Dino" es mucho más que "Milonga de pelo largo", su tema emblemático. Lamentablemente, no pude conseguir en MP3 "Rutina", una descarnada y amarga reflexión sobre la vida, muy propia de la excelente música popular que se supo hacer en este país, antes que varias urgencias políticas sepultaran muchas inquietudes artísticas.

Aquí está una selección de lo muy poco que se puede conseguir digitalizado de este infravalorado cantautor nuestro, bastante más realista, erótico y sentimental que la mayoría de sus colegas.

Noche de lluvia

Entonces

Días y días

Arma de doble filo

Tablas

Vientos del sur

Pasa el tiempo

10 de septiembre de 2011

Cine: Historia Ilustrada 23

FINALMENTE, HOLLYWOOD ENTRA EN GUERRA

El tradicionalmente aislacionista Estados Unidos ingresa finalmente en la Segunda Guerra Mundial luego del ataque -sin declaración bélica- de Japón en diciembre de 1941 en la base de Pearl Harbor. Participando activamente de las acciones guerreras, no tenía sentido asustarse por las amenazas de boicot contra la exhibición cinematográfica en los mercados que ahora eran enemigos del país.

Como se había comprobado muy tempranamente, el llamado "séptimo arte" podía ser un medio muy eficaz de propaganda en ocasiones como ésta. Por lo cual, un porcentaje importante de las producciones de Hollywood se dedicaron de un día para el otro a levantar el ánimo de una población que -a diferencia de las europeas y asiáticas- no veía la contienda en su propio territorio pero sí la sufría por los soldados que partían con destino incierto o por las propias restricciones económicas que traía el esfuerzo bélico al país. El momento era serio y por lo tanto, algunos géneros "frívolos" (musicales y comedias mundanas) fueron relegados en beneficio de la actualidad.

En el caso de la gran industria americana, hablar de realismo es siempre muy relativo. Por un lado, abundaron las aventuras bélicas, que se limitaban a tomar un escenario de la guerra para entretener a las audiencias con tramas de acción como las de siempre. Lo único era que nadie quería ver otra ambientación que la de los sucesos del momento, en películas que esquivaban todo cuestionamiento ni mirada crítica al fenómeno de la matanza, ni dejaba ver flaqueza alguna en sus héroes aliados. Aunque la mayoría envejecieron inmediatamente, algunos de esos films eran realmente talentosos y se mantienen hoy con interés, como por ejemplo "Contra el sol naciente" (o "Air Force") hecha en 1943 por el maestro Howard Hawks (foto 1); "Aventuras en Birmania" de Raoul Walsh y "Treinta segundos sobre Tokyo" de Mervin LeRoy. Los mencionados son todos films hechos por la gran industria y dirigidos por artesanos veteranos y confiables. Curiosamente, dos películas inofensivas, realizadas para aumentar la estima hacia uno de los aliados en la guerra como la U.R.S.S. terminaron con demenciales acusaciones en la posterior Comisión de Actividades Antinorteamericanas ("Misión a Moscú", de Michael Curtiz (foto 2) y "La estrella del Norte, de Lewis Milestone, ambas de 1943)

Junto a la cinta de guerra propiamente dicha, también se realizó una serie de obras donde se retrataba el heroísmo de la sociedad civil que mantenía en alto el ánimo pese a las dificultades, de la cual el exponente más exitoso fue "Rosa de abolengo", dirigida por William Wyler, ganadora del Oscar a mejor película en 1943, en ceremonia donde su protagonista -también premiada- Greer Garson realizó un discurso de aceptación de una hora. En realidad, estas películas eran adaptaciones a las necesidades de la época del viejo drama sentimental o familiar, más adecuado para plateas femeninas que el vibrante drama bélico.

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Fragmento de "Rosa de abolengo" (1942) de William Wyler

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Fragmento de "Aventuras en Birmania" (1945) de Raoul Walsh

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Fragmento de "Treinta segundos sobre Tokyo" (1944) de William Wellman

No todas las películas tenían que tratar directamente el drama cotidiano de la Segunda Guerra Mundial. Uno de los géneros que vivió un período de auge -probablemente porque la seriedad del momento así lo permitía- fue el llamado cine negro. El éxito económico de "El halcón maltés" había demostrado que ese tipo de cine permitía buenas ganancias sin grandes inversiones y permitía llegar a audiencias que quisieran distraerse de tanta guerra. La madurez de la novela noir norteamericana posibilitaba -muy diluído por la censura, eso sí- presentar intrigas que mostraban el retrato de una sociedad de delincuencia, corrupción y ambigüedad moral que entretenían al público y no molestaban mayormente a las autoridades. Si bien el nuevo mito Humphrey Bogart se "unió" a la guerra en "Sahara" (1943, de Zoltan Korda) y "Paisaje a Marsella" (1944, de Curtiz), pronto comenzó a realizar films negros, donde se sentía mucho más a gusto, como "Tener y no tener" (1944) y "Al borde del abismo" (1946), ambas dirigidas por Hawks. Otros títulos famosos de la época fueron "Pacto de sangre" (1944, de Billy Wilder) donde el héroe de matinée Fred McMurray era un asesino por amor o "Laura" (del mismo año, de Otto Preminger) (foto 3), que introducía un leve toque sobrenatural.

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Fragmento de "Pacto de sangre" (1944) de Billy Wilder

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"Ders Fuehrer's face" (1942) de Jack Kinney

Sin embargo, también hubo comedias. Quizás las más exitosas fueron la serie "Camino a..." protagonizadas por el cómico Bob Hope y el cantante Bing Crosby, que evitaban toda trascendencia y que han conocido una tibia reivindicación crítica en nuestros días. Es significativo que si un drama sobre el heroísmo de la población británica que estaba siendo bombardeada ("Rosa de abolengo") hubiera ganado el Oscar principal, al año siguiente (1944) el premio fuera para la sentimental comedia "El buen pastor" de Leo McCarey, con el propio Crosby (foto 4). Sin embargo, la mejor película cómica del período es, sin dudas, "Ser o no ser" (1942) (foto 5) del maestro alemán Ernst Lubitsch, donde condenaba implacablemente a la bestialidad del Eje, sin abandonar un permanente y creativo humor con las peripecias de un mediocre grupo teatral que se ve inmerso en el medio de la ocupación en Polonia.

No sin dificultades, pese al derrumbe del imperio nazi, en 1945 finaliza la cruenta Segunda Guerra. El saldo es terrible: una cifra de por lo menos 50 millones de muertos, grandes potencias destrozadas, economías arruinadas y una enorme cantidad de personas que han sufrido todo tipo de penalidades, con grandes dificultades para poder superarlas, dado que esta guerra se había ensañado como ninguna otra anterior, sobre la población civil más que los combatientes en sí. Llegada la paz, los problemas eran enormes, incluso en Estados Unidos que no había sido escenario de acciones bélicas. Esta situación fue tratada con gran éxito por Wyler en "Lo mejor de nuestras vidas", Oscar en 1946, película honesta, bien filmada pero irremediablemente superficial. Terminada la lucha propiamente dicha, ya no había necesidad de propaganda y un par de realizaciones se permitieron criticar algunos errores del bando aliado: "Fuimos los sacrificados" (1945, de John Ford) (foto 6) y "También somos seres humanos" (mismo año, de Wellman).


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Fragmento de "Lo mejor de nuestras vidas" (1946) de William Wyler

5 de septiembre de 2011

La celeste de antes II

No está de más repetirlo: esta nota está hecha con los textos sobre el tema publicados en mi columna en el blog "Todo por la misma plata".

QUE FRACASO... ¡SALIMOS CUARTOS!

En el Mundial de 1970, Uruguay llegó a semifinales jugando cuatro partidos previos con dos victorias (2-0 a Israel y 1-0 a la URSS, con polémico gol de Espárrago), un empate (0-0 con Italia) y una derrota (0-1 con Suecia). O sea, tres goles a favor. Y poco fútbol. El partido más famoso de esa campaña fue la derrota 1-3 en semifinales con Brasil, que tuve oportunidad de bajarme gracias a una mula amiga que tengo y verla por primera vez. (En 1970 yo tenía 4 años).

En los primeros 30 minutos más bien dominó Uruguay con su fútbol clásico de cuidar la pelota, tocar sobriamente y jugarse a lo que podían hacer sus dos puntas: nada menos que Cubilla y "Cascarilla" Morales. El problema es que no había nadie que se la alcanzara a estos dos, función que no realizaron nunca ni Maneiro ni Dagoberto Fontes (mucho gusto, en mi putísima vida había escuchado hablar de él), con lo que o recurrimos al pelotazo muy largo o los propios punteros tenían que bajar a buscar la pelota y remontar la defensa brasileña. Con todo, nos pusimos en ventaja con un tirito del posteriormente técnico del Olimpia paraguayo al que el arquero Felix le sacó la foto. Sobre el final empató Clodoaldo con un excelente sobrepique. Pelé, intrascendente, excepto por un excelente pase de taco en el área. Mujica (Juan Martin, aclaro) se pudrió de pegar.

En el segundo tiempo, la celeste ya no encontró formas de llegar y Brasil, sin ser nada del otro mundo, comenzó a merecer el segundo que llegó a los 30 minutos con un excelente desborde de Jairzinho. Posteriormente vendría el tercero y último y una jugada notable y famosa de Pelé (que participó en el tercero) amagándole a Mazurkiewicz con tocar la pelota, yendo para el otro lado y dejándola correr y rematar afuera después de superarlo.

A destacar la tecnología brasileña cuando entraba el kinesiólogo: mojaba a los jugadores con una esponja de adentro de un balde y les daba de tomar con una bolsa de agua caliente.

Finalmente, perderíamos el partido por el tercer puesto -como corresponde- contra Alemania 1-0 aunque aparentemente sin merecerlo.

MUNDIAL 74
En el Mundial México 70 yo tenía -como dije- 4 añitos y pesaba menos que ahora. La inauguración de R.F.A. 74 (con pelotas a los costados de la cancha y un conjunto musical de cada país interviniente) fue mi debut mundialista. Una palidísima presentación de Brasil contra Yugoslavia (0-0) y el primer partido de Uruguay fue con la inexperiente Holanda.

O eso decían los periodistas de entonces. Para ellos (y especialmente para Dalton Rosas Riolfo y Penino en CX 24 El Tiempo) la celeste era prácticamente la misma selección que cuatro años atrás había sido semifinalista (y que según ellos, mereció mucho más) reforzada con la sensación joven Fernando Morena. Casi, casi, que el Mundial se jugaba solamente para ver quien salía segundo de nosotros
. Se olvidaban del pequeño detalle de que en esas Eliminatorias nos enfrentamos a Colombia y a Ecuador y apenas clasificamos por diferencia de goles contra los cafeteros. Al mismo tiempo, los argentinos (que no habían clasificado para el Mundial anterior) decían (El Gráfico, bah) que los alemanes en la calle le decían -memones- que hinchaban por la albiceleste y que preferían que salieran campeones ellos que su misma selección. Tiempos negros de patrioterismos agresivos y estúpidos.

El partido con Holanda -cuya base era el Ajak tricampeón de lo que hoy se llama Champions League europea, pero eso nuestros periodistas no lo sabían- fue una pesadilla. El 6-1 de Dinamarca fue un partido parejo comparado con esto. Fue como si se enfrentaran los Miami Heat drogados con los veteranos de Auriblanco después de estar toda la tarde en una casa de masajes. Montero Castillo fue expulsado por ponerle el hígado a Resembrick entre las amigdalas. Después empatamos con Bulgaria -o sea, nadie- y nos comimos sólo 3 con los suecos porque Mazurkiewicz andaba inspirado. Ahí comenzó la leyenda de que no había que traer más jugadores repatriados. Yo diría que no hay que convocar a veteranos gordos y sin ganas. Y hacer que no se la creyeran.

Para las eliminatorias de 1977 nos tocó un triangular con Bolivia y Venezuela. Que es como si ahora nos tocara Tuvalu y las islas Marshall. Sin embargo, marchamos. Previamente habíamos jugado amistosos contra los últimos campeones de la Libertadores (Independiente y Cruzeiro) y les habíamos ganado así como a Paraguay y Chile. Sin embargo, marchamos. Victor H. Morales dijo en Oriental, después del empate con Venezuela: -Adiós, país de la tristeza, y los milicos lo llamaron. Se dice que en la revancha contra estos últimos (los de la tierra de Chavez, no los militares de acá) se extendió una pancarta que pedía por la aparición con vida de Elena Quinteros, pero la prensa de la época no dio la noticia. No sé por qué.

En resumen, cada vez jugábamos peor. Seguíamos pensando que alcanzaba y sobraba con una patada bien dada para ganar. El mundo jugaba a otra cosa y tenía a Maracaná como una anécdota pero nosotros no nos dábamos cuenta.

En 1982 se jugó en España, con la brillante ausencia de nuestra selección. El triangular eliminatorio fue con la Colombia que no le ganaba a nadie (y todavía no se creían vivos diciendo "selección Colombia") dirigida por Bilardo y con el Perú de los últimos estertores de una generación brillante. Le ganamos de atrás -de local- a los cafeteros 3 a 2, remontando un 2 a 1 y perdimos con los incaicos 2 a 1, también en el Estadio, en partido que vi, sin sospechar las relaciones que me unirían a ese país durante algunos años. Era una celeste dirigida por el tan viejo como disfónico Roque Gastón Máspoli, que jugaba a los ponchazos, como una reunión del trabajo que resolvieran jugar un picado entre solteros y casados, sin la menor organización defensiva ni una puta jugada preparada para atacar. Al salir de visitantes, empatamos los dos partidos y quedamos afuera. Again.


1986: LLEGÓ LA DEMOCRACIA, AUNQUE NO DEL TODO EN LA A.U.F.
Para el segundo Mundial disputado en México -después que Colombia renunciara a organizarlo por los puteríos que aún siguen- pudimos clasificar de una vez por todas, limonazo frente a los chilenos de Venancio incluído. La celeste tenía un equipazo -o por lo menos, mucho más talentoso de lo habitual en los planteles del paisito- con gente como nuestro Pato Aguilera, Fernando Harry Alvez -un zoretazo pero gran jugador-, Venancio Ramos -id-, Alzamendi -creo que id-, Francescoli -también id, sin duda-, el Polilla Da Silva, Ruben Paz, Wilmar Cabrera, Rodolfo Rodríguez (que se agarró apendicitis y no jugó), etc. 8 de los 22 eran del medio local, algo impensable ahora.

El problema era que el técnico era Omar Bienvenido Borrás, lejanísimo pariente mío. Había tenido una buena campaña con Wanderers y había hecho excelentes relaciones públicas con la dictadura. Como habíamos ganado la Copa América de 1983 con un cabezazo recordado de Aguilera (!) el chanta seguía. Le empatamos a Alemania en el debut, probablemente jugando mejor que ellos pero nos comimos seis (6) con los daneses (otro equipo "sin historia" como dirían tantos periodistas deportivos al uso) donde no sólo fuimos goleados sino también vapuleados por la velocidad en contraataque de los europeos que aprovechaban nuestros ataques a los ponchazos. Alvez todavía tiene pesadillas y se despierta gritando: -No, Laudrup, nooooooooooo!.

Le empatamos con la bañadera a Escocia, registrándose el record Guiness del Charly Batista expulsado antes del minuto y clasificamos. ¿Cómo?, dirán los pendejos que no lo vieron, ¿empatamos dos partidos y nos rompieron el hongo en el otro y pasamos de ronda?. Sí, queridos guachos, en esa época clasificaban los mejores terceros y la desaparecida U.R.S.S. tuvo la buena idea de golear 6 a 0 a su subordinada Hungría. Creo que si le metía uno menos, marchábamos.

Y llegaron los octavos de final (primeros que veía de Uruguay en mi life) contra la Argentina de Maradona. La celeste se dedicó todo el primer tiempo a esperar y a que no la golearan hasta que Eduardo Acevedo -sí, ese mismo- agarró una pelota en el área y lo dejó solo a Pedro Pablo Pasculli para que metiera el gol. Olvidó el pequeño detalle de que él era un zaguero de nuestra selección y PPP era un delantero de la otra.

Párrafo aparte para el ex DT de Cerro, Nacional, los Tecos y Danubio: que él fuera titular y Darío Pereyra (ídolo y patrón en Sao Paulo) su suplente es el equivalente a que hoy Tabarez pusiera a Forlán comiendo banco y a "Falucho" Silva de delantero titular. Con todos los respetos a "Falucho".

En el segundo tiempo algunos jugadores -que se dedicaron a la dolce vita incluyendo alcohol y briscas a granel durante todo el Mundial- mandaron a cagar a Borrás y se pusieron a atacar a la selección de Bilardo. Cerca estuvieron de empatar, aunque si me apuran Argentina ganó bien. Nosotros nos fuimos con la sensación de que podríamos haberla luchado mucho más.