23 de enero de 2013

Cosa 'e Mandinga 2

LA BAJADA DE PELÍCULAS Y MÚSICA

Cuando apareció la tecnología del VHS -el disco laser es anterior pero muy caro y poco difundido- parecía una bendición para los cinéfilos. Por fin se podían ver películas de cualquier época de la historia del cine, que no habíamos tenido tiempo de disfrutar en la cartelera comercial. Cartelera que en el caso de Montevideo, no sólo era cada vez menos generosa, sino que había descartado por completo los reestrenos. Sin embargo, al poco tiempo la desilusión nos sacó bastante el entusiasmo: la mayoría de las copias eran malas (peor en color que en blanco y negro), se desgastaban y rompían fácilmente y pronto el mercado se limitó a una especie de carrera por tener más pronto el último estreno comercial de Hollywood, y rellenar la estantería con la película innecesaria del mismo origen que no alcanzó a entrar en las pocas salas sobrevivientes.

En cuanto a música, ni hablar. Aunque les moleste a algunos puristas, la aparición del CD significó un avance para mucha gente que podía tener a disposición discos en un formato mucho menos delicado y de mejor calidad de sonido que el ahora llamado vinilo. Pero... acá también había problemas: no había alquiler sino compras, los discos son caros y muchísimos no llegarían jamás aunque quisiéramos adquirirlos.

Mas allá de algún sitio ignoto para quienes no sean estudiantes de Ingeniería de Sistemas, la primera alarma de lo que se podía venir la trajo Napster: un programa que permitía compartir archivos, lo que hacía posible conseguir ese disco que no se podía comprar y otro usuario tenía digitalizado en su ordenador.

Por un lado, lógicamente, es ilegal copiar un disco y distribuirlo. Por el otro, uno tiene el derecho de subir a su equipo lo que quiera. En el fondo, y por ahora, está todo bien si la bajada se limita al consumo personal y se supone que es un delito si uno pone un quiosquito en la esquina a vender discos bajados. Aunque, en la realidad, no se persiga ésto demasiado.

Sin embargo, famosamente, Napster fue una víctima y cayó por denuncias de artistas (el baterista de Metallica fue el más recordado) que veían perder sus derechos de autor. Derechos, que por lo menos, a escala uruguaya, son ínfimos así como al 90 % de los músicos que graban.

Pero la semillita quedó ahí y hoy no baja el que no quiere o el que no tiene paciencia. Emule, Ares y Torrent mediante, se pueden compartir archivos de música (canciones, discos o discografías más o menos completas) y películas o series de TV. En menor medida, libros e imágenes, pero la búsqueda de una biblioteca digital todavía está en pañales. Hay páginas de Internet que permiten visualizar on line o bajar films y series insertando accesos a páginas como la cerrada Megaupload, quienes digitalizan películas, siguiendo mayormente un criterio de video club.

¿Qué se puede conseguir para bajar?. En los programas de compartir archivos, muchísimo. No sólo, obvio, las películas más comerciales y publicitadas (los llamados "tanques") sino también, y por suerte, abundante material del pasado. Una lista de rarezas que conseguí incluye dentro del cine mudo la soviética "Aelita" de Protazanov y "Días de juventud" del maestro japonés Ozu; "Así es la aurora", olvidada obra de Buñuel no editada que yo sepa en VHS ni DVD; "Galileo" de Losey; "Hitler" de Syberberg y "Operación Masacre", censuradísimo alegato del argentino Cedrón. ¿Qué quiero mostrar con ésto?. Que el instrumento está y sirve tanto para ver gratis la última de superhéroes como para completar la visión de la filmografía de Visconti o disfrutar de "Infernal affairs", la original hongkongesa en la que se basó "Los infiltrados" de Scorsese.


Si bien no está "todo" -¿cómo podría estar el 100 % de las películas o de los discos comercializados?- hay mucho y uno tiene acceso a cosas que no consigue ni pagando. La mayor ventaja con respecto a un video club es que le pertenecen a uno y se pueden ver cuando se quieran. Las discográficas -una industria no demasiado generosa con los músicos- no comprende que aunque se prohibieran   todas las formas de bajar discos, la venta de CDs va en camino a la desaparición. Las productoras de cine quizás son un poco más comprensivas de que el bajar películas estimula al aficionado e incremente indirectamente la concurrencia a las salas.

Probablemente el mejor invento informático que conozco, la bajada ha llegado para quedarse. En mi caso personal, me permite disfrutar de mucha cosa a la que no tendría acceso ni aunque estuviera dispuesto a pagar fortunas por ello. La lista de música que bajé y que no está en ninguna disquería es enorme, pero pongo por ejemplo toda la discografía en catalán de Serrat. A 300 pesos un CD, no sé si estaría dispuesto a pagar más de 3000 por ello. De películas, ni hablemos.    

13 de enero de 2013

Cine: Historia Ilustrada 33

LOS NUEVOS CINES EN POLONIA Y CHECOSLOVAQUIA

La renovación del cine y el aire fresco que lo desenpolvó no fue solamente un asunto francés. El mundo entero estaba cambiando -o muchos intentaban cambiarlo- y los públicos de buena parte del planeta exigían ver películas menos acartonadas y más cercanas a ellos. Por primera vez -o casi- la juventud era retratada tal cual era y no como querían los mayores que fueran. Los espectadores que pagaban entrada tenían pocos años y los productores tomaron nota.


Por otra parte, la Segunda Guerra Mundial había terminado hacía ya varios años y en los 60 comenzaron primero a decirse sobre ella las cosas que no habían permitido decir la inmediatez anterior que privilegiaba lo épico y lo propagandístico y finalmente, a dejarse atrás tanta historia sobre una tragedia que comenzaba inevitablemente a ser lejana para las nuevas generaciones.

En Polonia la guerra fue cosa seria. En proporción, fue el país donde hubo mayor mortalidad y la misma existencia de la nación como tal fue amenazada. En lo estrictamente cinematográfico, al llegar la paz casi no quedaban estudios, laboratorios o salas en pie. Sin embargo, la recuperación fue razonablemente rápida y en la década de los 50 algunos films polacos comenzaron a llamar la atención en el exterior.

Andrzej Wajda (1926-  ) (foto 1) es probablemente el más célebre de los autores del país. Debutó con la inédita "Generación" en 1954, bastante ortodoxa de acuerdo a los planteamientos oficiales del Partido Comunista pero tres años después ya demostraría su talento con la impresionante "La patrulla de la muerte", que demolía el concepto hollywoodense de la guerra como espectáculo, sumergiendo al espectador en un torbellino sobrecargado de tragedia, horror y demolición. Su consagración internacional llegaría con "Cenizas y diamantes" (1958) (foto 2) en que su antihéroe oscilaría entre el amor y el sinsentido de la violencia política que dividía a la sociedad polaca de la inmediata post guerra.

Wajda demostraría con los años que era algo más que un artista barroco talentoso y que un cronista de la guerra. En un episodio de la coproducción europea en episodios "El amor a los veinte años" (1962), su protagonista es un héroe bélico que no puede ubicarse en un mundo que rápidamente quiere dejar atrás la tragedia y olvidarla.

Fragmento de "La patrulla de la muerte" o "Kanal" (1957) de Andrzej Wajda

Andrzej Munk (1921-1961) (foto 3) fue otro de los directores polacos que lograron trascender a la mera exaltación patriótica del pasado inmediato. En Occidente se dieron a conocer "Heroica" (1958), "La pasajera"(1961) y, en menor medida, "Mala suerte", aún inédita entre nosotros. 

Héroe de guerra, prontamente expulsado del Partido, Munk al igual que Wajda, pero con un estilo más farsesco y sentimental, mostró a la guerra como algo que martiriza a la gente común y no como una oportunidad para que se consagren héroes sobrehumanos. Murió muy joven en un accidente de tráfico, mientras trabajaba en "La pasajera", que quedó inconclusa, siendo presentado un montaje de una hora de duración, completado con fotos fijas. La película indagaba en el encuentro entre una ex prisionera de un campo de concentración y su carcelera, quienes se reencuentran por casualidad en el presente del film. No se puede hacer otra cosa que suponer qué habría pasado entre ellas porque fue mayormente el fragmento de la historia actual la que quedó sin rodar, pero lo que quedó (el pasado) es brillante.

Como casi todos los cineastas talentosos del país, Jerzy Kawalerowicz (1922-2007) (foto 4) tuvo problemas con la censura comunista. Realizó varios films, algunos de los cuales fueron estrenados aquí, antes de llamar la atención en 1961 con "Madre Juana de los Angeles". Incluso, en uno de ellos llamado "El verdadero fin de la guerra" mostraba a los uruguayos "ignorantes" de lo que había pasado en Europa entre 1939 y 1945. "Madre Juana..."  contaba un supuesto caso histórico de posesión diabólica en las monjas de un convento católico. El tono ambiguo y la calidad visual, que nunca llegaba al virtuosismo vacío, mostraron a un cineasta talentoso.

Kawalerowicz siempre se negó a realizar películas comunes de propaganda. Tardó cinco años en poder volver a filmar y se refugió en la moda de las coproducciones europeas, para realizar "Faraón" en 1966, que tuvo considerable éxito internacional pero que no le permitió tener una continuidad razonable ni antes ni después de la caída del régimen pro soviético. 

El cine polaco, sin embargo, fue bastante apreciado por aficionados exigentes en todo el mundo. Otros directores interesantes fueron Aleksander Ford, quien realizaría una estimable "Los caballeros teutónicos" (1960) y Wojciech Has, con la irónica "Manuscrito encontrado en Zaragoza" (1962). Pronto emergerían Roman Polanski y Jerzy Skolimowski, quienes debieron emigrar, junto a Krzysztof Zanussi, que se quedó y los animadores Jan Lenica y Walerian Borowczyk.                 

 Fragmento de "Zezowate szczescie" o "Mala suerte" (1960) de Andrjez Munk

Fragmento de "Madre Juana de los angeles" (1961) de Jerzy Kawalerowicz

En Checoslovaquia, sin embargo, si bien el cine demoró varios años en despegar, cuando lo hizo fue una ráfaga que hizo hablar a mucha gente. En pocos años, en los comienzos de los 60 los checos consiguieron decenas de premios en festivales en todo el mundo y aplausos generalizados para Milos Forman y Jiri Menzel, fundamentalmente.

Jan "Milos" Forman (1932- ) (foto 5) tenía razones de sobra para realizar films sobre el horror del nazismo, dado que casi toda su familia había muerto en campos de concentración. Sin embargo, sus primeras obras ("Pedro el Negro", "Los amores de una rubia" en 1965) eran comedias enormemente frescas, dueñas de ese humor socarrón tan instranferiblemente checoslovaco.  

Con "Al fuego, bomberos" (1967), que seguía la misma línea irónica pero que dejaba ver tras la farsa de una fiesta de bomberos de un pequeño pueblito, que muchas cosas no andaban bien y que las autoridades podían ser bastante ridículas en su burocracia y sus ansias de poder, comenzaron los problemas para Forman. Las progresivas liberaciones del gobierno de Gomulka estaban en el aire y la gente las aceptaba y exigía más hasta que los tanques rusos entraron para terminar con tanta independencia. Allí Forman, ya en el exilio norteamericano, sería el autor checo más famoso, haría una carrera sólida pero espaciada y ganaría dos Oscar a la mejor película, especializándose en grandes producciones aunque nunca haría concesiones al comercialismo.

Jiri Menzel (1938- ) (foto 6), en cambio se quedó en su país. De carrera más irregular, debutó en 1966 con la excelente "Trenes rigurosamente vigilados", que ganó el Oscar a mejor película en lengua extranjera y permitió imaginar otro nombre de primer nivel internacional.  Sin embargo, sus siguientes comedias fueron retenidas y "Alondras en el hilo" (1968) -con un personaje acusado por el régimen de "pequeño burgués"- debió esperar a la caída del comunismo para ver la luz. Menzel se repitió en sus personajes pícaros y sus pueblitos pintorescos (una de las pocas películas que le dejaron terminar se llamó aquí "Mi duelce pueblito") y se ha prodigado más en una carrera de actor en Europa.

Otros nombres a tener en cuenta en la antigua Checoslovaquia son los de Ivan Passer, quien debutó con la celebrada "Iluminación íntima" y se exilió prontamente en Estados Unidos, donde siguió una carrera irregular pero de escasa repercusión comercial; la dupla Jan Kadar y Elmar Klos, quienes ganaron otro Oscar a film en lengua extranjera con la excelente "La tienda de la calle Mayor" (1964), más seria y convencional historia sobre la persecución a judíos en la guerra pero sólida e inteligente y a Vera Chytilová, que llamó la atención por la surrealista "LAs margaritas" (1966) (foto 7), fue silenciada por una década y tuvo una segunda carrera estimable, ironizando sobre el régimen caído, el capitalismo rapaz que le sucedió y el feminismo, como siempre.

En un tono más experimental y menos sarcástico, el hoy olvidado Jan Nemec realizó dos películas a rever: "Diamantes en la noche" y "La fiesta y sus invitados" (1966), que coincidieron con las búsquedas formales y expresivas que consagraron a Godard y Resnais, pero sin demasiada repercusión.       

Fragmento de "Pedro el negro" (1964) de Milos Forman

Fragmento de "Trenes rigurosamente vigilados" (1966) de Jiri Menzel

Fragmento de "Iluminación íntima" (1965) de Ivan Passer


Fragmento de "Diamantes en la noche" (1964) de Jan Nemec

8 de enero de 2013

A contracorriente: Orlando Petinatti

"Orlando Petinatti" -nacido Freddy Nieuchowicz, si a alguien le importa- comenzó muy joven haciendo personajes desfachatados (realmente transgresores) allá por 1987 en la desaparecida El Dorado FM en el mítico programa de Daniel Figares "El subterráneo", que algún día habría que homenajear. Poco a poco, los personajes del "Licenciado" comenzaron a ocupar más lugar, hasta el punto de figurar como co-conductor. Después se separaron, Figares continuó con una carrera radial en declive, principalmente por su personalidad bastante difícil e intolerante. Petinatti, en cambio, dejó totalmente toda actitud rebelde y crítica a la sociedad y a los grandes medios de comunicación y omite, muy prolijamente, mencionar dónde y con quién comenzó en radio cada vez que se lo preguntan.
 
Su programa solista "Malos pensamientos" sigue en el aire desde 1991. Y sigue prácticamente igual, sin ninguna novedad desde aquella época. O con las únicas novedades de sacar varias secciones que tenían alguna gracia para quedarse con lo único que le interesa: humor a través del sexo.

Lo cual no tiene necesariamente nada de malo. El humor con "segunda intención" es una forma como cualquier otra de acercarse a la risa. El problema es que las tres horas largas que dura el programa la única forma de hacer reir es buscar la confesión íntima, el chismorreo de vieja reprimida sobre los oyentes que llaman, dispuestos voluntariamente a contar sus intimidades, reales o inventadas.

El programa en sí es bastante lento y aburrido: "Peti" se toma media hora para decir lo que cualquiera de nosotros desarrollaría sin apresuramientos en cinco minutos. Cada una de sus afirmaciones es repetida numerosas veces y su tono zumbón se mantiene inalterable durante toda la emisión. Además de ser monotemático, la escasez de ocurrencias propias -es mucho más probable que quienes mandan mails, sms o llaman por teléfono puedan hacer reir con algo ingenioso que el mismo conductor- y la falta de originalidad y creatividad (se puede estar varios años sin escuchar "Malos pensamientos" que al volver a hacerlo no se notará ninguna diferencia) hacen bastante difícil de digerir el humor petinatinesco.


A veces le salta la térmica de su pensamiento conservador y se le va todo el humor: cuando comparte una charla con el impresentable Fernando Vilar y se deshacen en elogios mutuos luego de haber vomitado sus insólitas teorías policiales el presentador de Telenoche 4; hace unos 10 años cuando con la enorme crisis se iban centenares de uruguayos al exterior y él llamaba a algunos exiliados con un lamentable tono sensiblero diciéndoles que nuestro país era el mejor del mundo o, en su segmento final cuando les da "una mano" a quienes llaman para que les solucione sus problemas de pareja, en el que Petinatti se comunica con quien no quiere seguir más, a veces por problemas de violencia doméstica o similares. Por supuesto, el conductor se pone del lado del golpeador.

Muchos me podrán replicar que es el programa radial más escuchado de todos los tiempos y que por algo será. Yo creo que, fundamentalmente, es por el placer que siente mucha gente por meterse en la vida privada de los demás y de escuchar chusmeríos y puteríos. Que no siempre son reales, pero eso no importa. De eso vive Petinatti. Y Rial, y Ventura y Laura Pozzo y Vilar y siguen las firmas...    

28 de diciembre de 2012

"Los miserables" de Victor Hugo, y sus muchas versiones en la pantalla

La enorme novela de Victor Hugo es una de las más versionadas por cine y televisión. IMDB.com da cuenta de una versión muda ya en 1909 en cuatro cortos (todavía no había largometrajes) y en estos últimos cien años se han filmado decenas más. Algunas de las más recordadas son:

- 1934, francesa, dirigida por Raymond Bernard
- 1935, norteamericana, con Charles Laughton como Javert y Frederich March como Jean Valjean
- 1957, francesa, con Jean Gabin como Valjean
- 1982, francesa, dirigida por Robert Hossein, con Lino Ventura como Valjean
- 1995, una versión libre dirigida por Claude Lelouch, con Jean-Paul Belmondo como Valjean
- 1998, norteamericana, dirigida por Billie August, con Liam Neeson como Valjean y Geoffrey Rush como Javert
- 2000, una miniserie franco italiana con Gerard Depardieu como Valjean y John Malkovich como Javert

En realidad, ninguna de ellas fue un taquillazo, aunque algunas anduvieron bien. Ninguna de las tantas versiones ha entrado con pie firme en la historia del cine y, sin dudas, la novela sigue esperando alguien que le haga justicia.

Ahora se viene una producción de Hollywood, que es en realidad, la adaptación de la -esa sí- enormemente exitosa comedia musical de Broadway, dirigida por Tom Hooper (el de "El discurso del rey"), con Hugh Jackman en el papel de Jean Valjean, Russell Crowe en el de Javert, Anne Hathaway como Fantine y una pareja que promete como el matrimonio Thenardier: Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter.


Miniserie de 2000 con Depardieu y Malkovich

Publicada en 1862, "Los Miserables"es una de las novelas más populares del siglo XIX -centuria repleta, por otra parte, de grandes novelones- con una brillante combinación de acción, romance y comentario social. Hugo estaba exiliado y rememora su París soñado. La leí (por primera vez) a los 15 años y siempre me quedará la duda de si me hubiera impactado tanto de conocerla más maduro. Quizás fue el momento justo.

Un buen resumen de su anécdota la da el primer video aquí insertado. El personaje principal es el ex convicto Jean Valjean, despreciado y maltratado por su condición pero quien años después, con otra identidad, se transforma en un próspero comerciante y bondadoso alcalde. Intenta rescatar a la hija de una prostituta -delincuente como él, por hambre- pero ésta muere y adopta a la niña. Intentando criarla lejos de la maldad humana, se tiene que resignar a que se enamore de un joven idealista.   


La película completa de 1995 dirigida por Lelouch, con Belmondo

Las versiones cinematográficas que conozco -las dos completas incluídas en esta entrada lo serán pronto- suelen dejar afuera casi todos los aspectos más interesantes de la novela, en mi opinión. No me refiero a la inevitable diferencia entre ambos medios y la dificultad obvia de adaptar un libro bastante extenso. Lo que quiero decir es que todas las adaptaciones que vi -creo que seis- pecan por ilustrar solamente la anécdota principal, de forma casi mecánica, apenas aprovechando para permitir el lucimiento del departamento de producción mostrando miseria en decorados y vestuario. 

Queda afuera inevitablemente siempre, todo el trasfondo político que narra Victor Hugo. Desde el bonapartismo hasta la restauración monárquica y el comienzo del socialismo. Por ejemplo, la rebelión en la que se involucra Mario -el joven que termina quedándose con Cosette, la hija adoptiva de Valjean- es una revolución socialista pero nadie lo dice. En la versión con Depardieu, se nombra un "apoyo" al ciudadano Nosécuanto, que uno supone que es algún político de por ahí. Las injusticias sociales y el hambre al que se ven condenadas las clases sociales más bajas se tocan muy de refilón.

En otros aspectos, otras historias nunca son incluídas. Una es la personalidad de Monseñor Bienvenido, el obispo benefactor de Valjean; otra, el amor imposible que Eponine siente por Mario, mucho más interesante que el romance entre él y Cosette, dos personajes más bien anodinos.               

La versión (también completa) de 1957 con Jean Gabin

La comedia musical no la conozco, pero gracias a los buenos oficios del amigo Youtube, la veré a mediano plazo. En los papeles parecía el motivo menos indicado del mundo para realizar una producción de Broadway pero ha sido elogiadísima por los conocedores del asunto, probablemente confirmando que cualquier anécdota puede ser buena si hay talento.

La película a estrenar puede correr con el handicap de que Hollywood privilegia el seleccionar estrellas de renombre en lugar de colocar a gente que sepa qué hacer en un musical. Quizás sirva para que mucha gente pueda tener acceso a una novela formidable, que como los grandes -en los sentidos de excelentes y de extensos- libros decimonónicos, son un espectáculo completo que uno no quiere que termine más.                 

1998. Liam Neeson como Jean Valjean (fragmento)

17 de diciembre de 2012

No hay peor sordo que el que no quiere oir

"PATRIOTISMO ES TU CONVENCIMIENTO DE QUE ESTE PAIS ES SUPERIOR A LOS DEMÁS, PORQUE TÚ NACISTE EN ÉL"

George Bernard Shaw

Guerras por religión, guerras por nacionalismos, guerras por territorios y recursos. Hace ya mucho tiempo que la guerra ha dejado de ser enfrentamientos entre fuerzas armadas regularmente constituídas -nunca lo fue así en todos los casos- para ser la masacre de un ejército que arrasa impunemente contra una población enemiga que, como se ha relevado prolijamente antes, no tiene forma de oponer demasiada resistencia a la prepotencia de quien tiene las armas. Avances tecnológicos mediante, ya ni siquiera es imprescindible la desagradable responsabilidad de tener que arriesgar vidas propias cuando se quiere aniquilar al enemigo de turno. Con los misiles y drones modernos, se mata y destruye desde lejos.

Pero nadie confiesa que invade a un país para quedarse con sus pozos de petróleo, su agua o sus minerales. Todos los ocupantes han dado excusas argumentando "que no han tenido más remedio" que atacar, con todo lo que ello implica. Antes, y de vez en cuando todavía en estos tiempos, se invocaba algún dios que les ordenaba alguna masacre que otra por ser el atacante el pueblo elegido por ese ser superior. Eso mismo dice la Biblia repetidas veces en su Antiguo Testamento, que sigue siendo el libro sagrado para varias religiones.

Más frecuentemente, se presentan los ataques e invasiones como "inevitables", como misiones por la paz y como respuestas a agresiones. Así presentó USA -lo que quiere decir el 90 % del periodismo de la televisión y los grandes medios de comunicación, automáticamente alineados con el punto de vista norteamericano- sus invasiones a Afganistan e Irak (y todas las anteriores), así presentó la URSS los aplastamientos de las disidencias en Hungría y Checoslovaquia y hasta así también los nazis pretextaron su invasión a Polonia, diciendo haber sido agredidos por una ignoto soldado borracho en 1939.

Mucho de eso hay en el interminable conflicto -con terribles consecuencias en vidas, destrucción de viviendas y hambre- entre Israel y Palestina. El problema es que las cosas no son en blanco y negro como las pintan desde hace muchísimos años y cuanto intento haya de resolverlo para terminar con tanta violencia es boicoteado inevitablemente.

Los judíos comenzaron a ocupar el territorio asiático conocido como Palestina en el siglo XIX. Siendo un pueblo -o una nación religiosa, que no es lo mismo- sin territorio y teniendo esa zona como referencia cultural gracias al citado Antiguo Testamento, el entonces enclave colonizado por los británicos sufrió una serie de atentados terroristas por parte de los pobladores originales, enojados por las ocupaciones muchas veces por la fuerza, de sus tierras. Inglaterra hizo poco por pacificar la zona y, durante la Segunda Guerra Mundial, prometió conceder a los judíos un territorio propio, delimitando claramente y separándolo de los palestinos. Promesa que nunca cumplió.

Los judíos tenían otras razones bastante entendibles para querer irse de Europa y América. No sólo la espantosa matanza perpetrada por los nazis conocida posteriormente como el Holocausto, sino la permanente -e irracional- discriminación de que eran objetos, que se traducía en odio, ataques y racismo en Estados Unidos, Europa Occidental y la propia Unión Soviética. En la inmediata postguerra realizaron muchas acciones violentas en Palestina para que los británicos cumplieran su promesa pero sólo consiguieron que se retiraran dejando la zona librada a su suerte.

Los palestinos -y los árabes en su conjunto- que tenían buenas razones para considerar a los creadores del Estado de Israel como intrusos, no reaccionaron en forma inteligente y su política -frente a un ejército que se estaba creando, mucho más motivado y mejor financiado- fue de exterminio. Sucesivos fracasos militares -en 1956 y en 1967, los más resonantes- no hicieron más que legitimar y fortalecer la posición israelí.

La larguísima guerra es, dadas las características geográficas de la zona, por sobre todo una guerra por el agua y las escasa tierras cultivables. Los judíos, basados en su superioridad militar, generosísimamente incrementada por Estados Unidos, su aliado incondicional, han despojado sistemáticamente a todo el pueblo palestino del acceso a ambos bienes y los ha robado progresivamente, condenando a la otra parte al hambre y la miseria actual.

La respuesta palestina ha sido la hostilidad en una especie de guerra de guerrillas con bombas y misiles que no pueden erosionar el poderío militar israelí pero sí provocar muertes inocentes. Y excusas para más masacres.

El odio irracional; la visión simplista que coloca al mal únicamente en un bando (hay que ver la enseñanza que se da sobre el tema en los colegios judíos en Uruguay); la indiferencia internacional sobre el martirio de la población palestina, que pone en un enorme número las víctimas y las casas derrumbadas y robadas; el rédito electoral que dan las posturas guerreras y nacionalistas sobre las racionales y pacifistas en ambas sociedades; los continuos entorpecimientos de cuanto intento de solución se presenta (incluyendo el asesinato de Rabin) son elementos que llevan al pesimismo.

Un primer paso sería negarse a afiliarse a posturas infantiles y mentirosas que no llevan más que a perpetuar el odio. Hay demasiada sangre derramada y demasiada injusticia para que se olvide tan rápidamente, pero lo más urgente sería asegurar el agua y los recursos naturales a todos los habitantes, más allá de religiones y nacionalidades y terminar con la tragedia diaria de la gente que hoy no sólo pasa miedo por su vida sino también hambre.     

11 de diciembre de 2012

Historia Ilustrada del Jazz 33

EL JAZZ HOY: SAXOFONISTAS

Probablemente, el único estilo creado dentro del jazz desde la década del 90 hasta aquí sea el llamado "acid jazz", una mezcla con el hip hop y los sonidos de máquinas electrónicas, que fue bastante promocionado pero que no despertó demasiado entusiasmo entre los aficionados.

Luego de que el movimiento neoclásico llegó a su saturación, otros períodos históricos han sido revisitados intentando, generalmente, partir de los sonidos de antaño para hacerlos evolucionar al gusto de los oyentes de hoy en día. O unirlos, creando una síntesis nueva a partir de dos estilos a veces antagónicos. De esa forma, han sido visitados no sólo los estilos primitivos o antiguos, sino que también los que fueron creados a partir del bebop y mucho más acá, incluyendo el free jazz y el propio jazz rock. Hoy el panorama se acerca bastante a la libertad total y dentro de ella, cada uno sigue el camino que más le guste explorar. Desde veteranos que mantienen su sonido tradicional hard hasta jóvenes que actualizan el swing o los que colaboran con gente por fuera de la música improvisada.

Michael Brecker (1949-2007) fue, probablemente, el más importante saxofonista de los últimos 30 años. Famoso por la banda que organizó con su hermano, el trompetista Randy (los Breckers Brothers), continuó a partir de los 80 con una brillante carrera solista, en la que se proyectó aún más, sobrepasando los límites del jazz, para ser un músico de fama internacional.

Mayormente volcado a la fusión dentro de los estilos contemporáneos del jazz, Brecker asimiló con menos comercialidad y más lógica el lenguaje del rock, incorporándolo a su notable estilo, que no tenía nada que envidiar a los mejores saxos tenores de la historia.

Fue responsable de una vuelta a la mayor consideración de su instrumento pero su muerte por leucemia, cuando aún tenía mucho para dar, frenó una ascendente carrera que iba en camino a desbancar a Wynton Marsalis como estrella máxima del jazz.     


CARDINAL RULE

THE MEAN TIME


Tim Berne nació en 1954. Poco conocido incluso entre los aficionados del jazz, puede ser descrito como uno de los pocos músicos renovadores de la escena norteamericana actual dentro de la música nacida en New Orleans (o quizás, de la música a secas). Es un extraño caso de músico iconoclasta pero de perfil bajo, que no apunta a tirar nada abajo, sino a desarrollar sus propias ideas y su propio camino.

Son particularmente apreciadas sus colaboraciones con el gran guitarrista Bill Frissell y con el cellista Hank Roberts. Berne -alumno del ex integrante del Art Ensemble of Chicago Julius Hemphill- descree de los tradicionales solos de saxo, acompañados de una orquesta que se limita a ser soporte de las virtuosas filigranas del solista y emprende con sus colaboradores una complementación mucho más solidaria. Si bien parte del llamado movimiento neoclásico, sus contactos reiterados con la vanguardia contemporánea desde sus comienzos como líder lo han llevado a un camino único, diferente a ambos, sin dejar de tomar prestados los aspectos que más le intresan.

M

GROUND FLOOR NEW


Courney Pine nació en Londres en 1964. Es un músico más atento de lo habitual entre los jazzman a todos los géneros populares contemporáneos. Tocó en su primera juventud no sólo con los Messengers de Art Blakey, sino también en bandas reggaes y con el baterista Charlie Watts, de los Rolling Stones.

Comenzó su carrera solista en 1986 pero su consagración llegaría cinco años después con el disco "With the realm of our dreams". Revelación de la escena de jazz de los 90, Pine alterna con enorme naturalidad en el jazz más ortodoxo, junto al blues, el reggae, el hip hop tanto como la experimentación con los ritmos africanos o caribeños, un poco a la manera en que se hacía décadas pasadas, sin entrar nunca en lo que la industria ha denominado "world music".  

A RAGGAMUFFIN & HIS LANCE

DONNA LEE