15 de junio de 2011

El virus H1N1 robó un autoservicio...

Corría el año 2009, si no me equivoco, y de repente los grandes medios de comunicación de nuestro país comenzaron a bombardearnos con noticias de una terrible epidemia que se nos venía: tuvo varios nombres pero al final terminó llamándose gripe H1N1. Meticulosamente, nos informaban (?) día a día de las muertes que se producían por culpa de la siniestra enfermedad, al principio en otros países, luego acá mismo. Algunas consecuencias de esa campaña fueron públicas: desesperación de la gente por conseguir inmediatamente la famosa vacuna "de la gripe" o el medicamento Tamiflu. Compras en cantidades demenciales de alcohol en gel y tapabocas, hasta desabastecer al asombrado mercado. Otras fueron menos comentadas: todo el servicio de salud uruguayo estuvo a punto de colapsar y fue grande el esfuerzo de los distintos prestadores para que la avalancha de pedidos de atención por la nueva gripe no impidiera el trabajo con la gente que tenía inconvenientes graves de salud.

Ese invierno pasó y las estadísticas fueron contundentes: en nuestro país murió exactamente la misma cantidad de gente que normalmente fallece todos los inviernos por gripe. En su inmensa mayoría -si no todos- son pacientes que ya sea por edad y deterioro general o por alguna otra enfermedad asociada, tienen poca defensa ante una gripe fuerte o a cualquier otra complicación no demasiado severa. Eso pasa ahora y pasaba hace 100 años. Es normal e inevitable.

La alarma propiciada por los informativos más escuchados fue inútil, sensacionalista y peligrosamente irresponsable. Fruto de un manejo poco serio (y parcial) de la información, la gente -en un gran porcentaje muy acrítica de los mensajes que emiten los medios masivos- creyó lo que no era cierto. Había que oir los gritos desesperados e histéricos de quienes llamaban demandando atención inmediatamente, actuando -no exagero- como si estuviera su vida en grave peligro. Por supuesto, preferían creerle a la televisión antes que a los médicos.

A nadie le gusta -por otra parte- que le roben, que lo rapiñen o que le tiren a la madre viejita al piso para afanarle $ 200. En eso, obviamente, estamos de acuerdo. Pero algo me dice que los informativos han encontrado desde hace un par de años algo más redituable para facturar sin importarle en lo más mínimo las consecuencias de la manipulación que efectúan sobre la sociedad.

Una allegada me comentó una entrevista televisiva donde un hurgador hablaba de sus planes que sólo incluían drogarse y emborracharse. -Si hubiera declarado otra cosa, no salía al aire -le contesté yo. Con un discurso unidireccional y deshonestamente presentado como neutro, los informativos televisivos -y sus similares radiales- hacen nego$$io y arriman agua para su molino político y social, que es del palo más conservador. La gente, mientras tanto, consume morbo y cree estar bien informada.

2 comentarios:

Phil dijo...

Lo que nosotros llamamos "informativos" son programas de TV como cualquier otro, que viven del rating y necesitan ser vistos.
Además, dado que todos los disponibles muestran exactamente lo mismo, cabe suponer que el libreto les viene de algún lado.
En esas dos cosas creo que vamos a estar de acuerdo.

Lo de la famosa "gripe espectacular" ya se ha desvelado: un negocio más para los grandes laboratorios, que crearon una amenaza falsa y facturaron.
Pero no se olvide que ese episodio se limitó a una falsa predicción, mientras que algunos de los problemas con los que lucran nuestros "noticieros" tienen una base real.

Por poner un ejemplo, ocho asaltos a bancos en seis meses es un fenómeno que no se veía desde más de cuarenta años atrás.
Por supuesto, los "informativos" curran con el tema, faltaba más.
Pero no lo inventan.

La delincuencia desatada es una realidad y, al mismo tiempo, un tema que no es prioritario para este gobierno (igual que no lo fue para los gobiernos de los partidos que ahora critican a éste).

Lo interesante sería llegar al fondo del asunto y saber POR QUE no estuvo ni está en la agenda de ningún gobierno (no creo que se trate de cálculos electorales, pero capaz que si).
Para mí es un misterio.
¿Usted qué opina?

Alvaro Fagalde dijo...

Phil: estoy en general de acuerdo con tus opiniones. La principal diferencia es menor: el tipo (o como se llame de gripe) h1n1 tambien ya existía como tantos cientos de variedades que surgen a diario. En este caso hubo una mortalidad mayor en países con realidades muy diferentes a las nuestras. Pero este tipo de análisis elemental es demasiado pedirle a nuestros informativos. Es mejor el escándalo, pase lo que pase.

Lo mismo me parece en el caso del enorme (y ruidoso) espacio que se les asigna ahora a las noticias policiales, de ahí la comparación en la entrada. La delincuencia existe, claro que sí. Pero también existía cuando gobernaban blancos, colorados... y verdes. Y no se preocupan los de ahora, tanto como no se preocuparon los de antes.

La inseguridad da para más, volveremos al tema.