20 de abril de 2011

La celeste de antes...

(Esta entrada -y la segunda parte- son adaptaciones de textos incluídos en mi columna semanal en el blog Todo por la misma plata)

El extremismo de decir que TODO el fútbol de antes era maravilloso no se combate -digo yo- con el extremismo opuesto. Como éste es un país con un enorme porcentaje de viejos y una inmensa escasez de jóvenes, es buen negocio lucrar con la nostalgia y decir que antes todos los cuadros tenían decenas de cracks -Garrido y Gorzy, a ustedes les estoy hablando- o que todo lo de ahora es una mierda -Antonini, id- babeándose con Maracaná y los 4 (?¿?¿¡!) Mundiales que ganó Uruguay. No tiene nada de malo que alguien discrepe conmigo y lo piense sinceramente. El problema es que recuerdo claramente a un Atilio Garrido apenas veinteañero -flaco, dientudo y engominado- llenando páginas del desaparecido vespertino "El Diario" en los 80 hablando maravillas de "aquel" futbol, "aquellos" carnavales y "aquellos" miriñaques... que él obviamente ni en pedo conoció.

Uno puede confiar en los numerosos testimonios de la época cuando se refieren al Uruguay dos veces campeón olímpico. Esos documentos escritos coinciden en elogiar a esa selección celeste que sorprendió al público europeo -imagínense lo muy al día que podían estar con la realidad yorugua en 1924- por su juego colectivo mucho menos individualista y más disciplinado tácticamente que el practicado por británicos e imitadores. Como la fauna de Australia, al estar separado geográficamente, el fútbol uruguayo -y rioplatense- había evolucionado de otra forma que el europeo. La selección capitaneada por Nasazzi triunfó holgadamente en dos campeonatos donde estaban muchas de las mejores escuadras del momento.

En 1930 la FIFA decide hacer un lógico torneo donde se enfrentaran las principales selecciones del mundo. Como nuestro país había ganado notablemente las dos últimas Olimpiadas, y en vista de que no había demasiados pretendientes (y los europeos estaban a medio reconstruir de la Primera Guerra) se la dan a nuestro país.

El problema es que muchos países no quisieron viajar en barco al culo del mundo y ese primer Mundial se transforma en una Copa América sin Japón. De Europa sólo vienen Rumania, Yugoslavia (porque a sus jugadores les gustó la idea de tener vacaciones en un lugar tan exótico), Bélgica y Francia (porque Jules Rimet -el mandamás de la FIFA- les metió el gaucho a su país). Los otros participantes eran americanos.

La celeste salió campeona después de jugar cuatro (4) partidos, la final contra Argentina donde dicen varios testimonios que los visitantes y el juez supieron que si no ganábamos nosotros, no salían vivos. En Italia 34 fue lo mismo pero con amables visitas de capangas fascistas a los vestuarios de los árbitros.

¿Hubiéramos salido campeones si venían Inglaterra, Italia, Alemania, España?. Mmmmmmmm.

En 1934 y 1938 no fuimos porque estábamos calientes con los europeos que no quisieron venir y dejaron a nuestro Mundial medio escasani de atractivos, por lo cual se perdieron a la selección olímpica. Estuvimos bien.

MARACANÁ: ME TENÉS PODRIDO, ME TENÉS...
Cuando yo era un niño, el Mundial de 1950 era relativamente reciente. El endiosamiento y la proliferación de ditirambos más propios de Homero que de un periodista de fútbol eran unánimes. Crecí con la idea que una vez Uruguay había salido campeón ganándole en su Estadio a un equipo que tenía todo preparado para festejar SU campeonato (lo cual en realidad, te puede desmoralizar un poquito pero no te impide ganarles), que había goleado con destrozos a rivales que la celeste apenas había podido superar (o no). Era David contra Goliat. Era el ejército persa contra los 300 espartanos. Eran 33 orientales derrotando al ejército -justamente- brasilero. Era...

-Si Brasil era tan superior y Uruguay era más o menos... ¿entonces les ganamos de pedo? -fue la primera frase subversiva de mi vida. No olvido la reacción de los mayores cuando me escucharon preguntar eso. Un psicoanalista aquí.

Tampoco olvido al ascendente Victor Hugo Morales haciéndole un reportaje en 1975 al veterano Obdulio Varela, en el que el grone con la mayor sencillez del mundo desmentía todos los ditirambos de la estrella de CX 12: cuando VH elogiaba la gran inteligencia del capitán en agarrar la pelota después del gol brasileño y enfriar el partido, Obdulio replicaba: -"¡Qué enfriar, si yo estaba recaliente!. Fui a protestar porque nos había afanado y era un gol en orsai." Y así todo.

Bajemos al piso. Había que tener, sí, unos huevos muy grandes para no garcarse ante los 200.000 locales que creían asegurado el título, que conseguían con sólo empatar. Pero tampoco jugaban el Dream Team de la NBA de 1992 contra los suplentes de Romis Nelimar. El 6 de Mayo, dos meses antes de la gran final, esa misma selección -que había partido del Aeropuerto Mario Benedetti con graves problemas internos- le había ganado a ese mismo Brasil de camiseta blanca 4 a 3 por la Copa Río Branco. El propio Negro Jefe afirmó toda la vida que ellos eran mucho mejores que nosotros, pero todas las crónicas de la época documentan que el día de la final de Maracaná Uruguay jugó mejor y atacó mucho más que los brasucas, probablemente abrumados por la responsabilidad enorme que les tiraron arriba.

Termino con la formidable anécdota del propio Obdulio yéndose a tomar unas grappas (o lo que sea) en la misma noche de la final a un boliche de cuarta en Río (eso es tener más huevos todavía), terminando abrazado con los otros borrachos llorando la derrota brasilera. Spielberg, filmate esa.

DE SUIZA A SUECIA, LA CELESTE BARRANCA ABAJO...
En 1954 Uruguay pierde en semifinales por primera vez un partido en un Mundial. Fue seguramente la tercera y última vez que la celeste fue una de las mejores selecciones de un Campeonato del Mundo. Juega contra la recordada Hungría de Puskas después de tres (3) partidos, todos ganados ante equipos europeos y marcha en el alargue después de que una pelota detenida por el barro no llega a entrar en el arco para darnos el 3 a 2 definitivo. Luego perderíamos contra Austria por el tercer puesto, inaugurando una tradición aún vigente.

Cuando se pone pesado el tío Pocholo (o sea, siempre que abre las fauces) le recuerdo esta cifra mágica: 1958. Por primera vez Uruguay va a una eliminatoria -que nunca había abarcado a todos los países de nuestro continente- y... queda eliminado (*). En una serie triangular con Colombia y Paraguay, empata con los cafeteros de visitantes (que en aquellos años no existían, mismo) y pierde 5-0 contra los guaraníes en Asunción. Upsss.

¿Qué pachó?. ¿No eramos una potencia mundial que había perdido un sólo partido y en el barro?. ¿No eramos los uruguayos campeones de América y del Mundo?. Nos peloteó un cuadro desconocido y "sin tradición". Gorzy: ésto también es historia. Tantos años de despelotes y estupideces directrices por primera vez nos empezaban a pasar cuentas. En el Mundial de Suiza habían echado a Miguez por discutir con un dirigente y se había lesionado Obdulio pero ahora no había a quien echarle las culpas. O sí. A la "mentalidad Maracaná" que siguió -y sigue- igual de lo más campante por décadas en el paisito.

(*) Según Wikipedia, se le ofreció a los dos únicos países que habían ganado un Campeonato del Mundo, jugar un repechaje contra Israel con el que ningún país asiático (árabe) había querido jugar. Ni Italia ni la AUF aceptó y siguieron eliminados.

LOS MITICOS 60 FUERON UNA LÁGRIMA
Seguimos con el repaso de la actividad celeste en Mundiales. En 1962 se jugó en Chile, destacándose como el más violento de esos torneos. A Pelé lo tiraron enseguida a la mierda y no fue el único. Increíblemente, en ese contexto, Uruguay no se destacó. Eliminados en primera ronda con una victoria ante Colombia (o sea, nadie) y dos derrotas contra la URSS y Yugoslavia. Dicho sea de paso, habíamos clasificado de pedo ante Bolivia. Además, el Pepe Sasía fue el último jugador celeste en convertir más de un gol en un Mundial hasta el año pasado.

En 1966 en Inglaterra se inaugura el sistema de eliminatorias sudamericana por triangulares. Nos medimos con Perú y Venezuela y ganamos los cuatro partidos. O sea, clasificamos sin angustia a un Mundial por última vez en la historia. Ahora, en el campeonato propiamente dicho, jugamos el partido inaugural contra los locales (y posteriores campeones) y empatamos 0-0, en lo que fue la mejor actuación celeste de la década, así que imaginate el resto. Le ganamos a Francia 2 a 1 (y convertimos los únicos goles en ese Mundial) y empatamos con México también sin goles. En cuartos de final la FIFA, dirigida por un inglés, le puso un juez de esa nacionalidad a Uruguay que jugaba con Alemania y un alemán a los argentinos que se enfrentaban a Inglaterra. Casualmente, ganaron germanos y británicos. Aunque nadie dijo que nos hayan goleado los teutones 4-0 por culpa del juez.

2 comentarios:

Neville dijo...

Fue interesante lo de México '70.
Salieron cuartos, igual que este seleccionado que tuvo caravana y apoteosis.
Pero la gente tenía expectativas más altas y ahí no hubo festejo para los tipos.

Igual, le aviso que es imposible comparar. En esas épocas, la meta de un jugador no era terminar comiendo percha en el Apfelstrudel de Sajonia (pero con guita para él y, sobretodo, para el intermediario).

Cada época fue como fue. Y me imagino que dentro de cincuenta años van a decir que el fútbol "de principios de siglo" era fabuloso.

Alvaro Fagalde dijo...

Estoy viendo el partido Uruguay-Brasil por las semifinales del 70. Ni muy muy ni tan tan. en la proxima entrada, arranco desde ese mundial para adelante.