10 de enero de 2011

Cine: Historia Ilustrada 15

EL REALISMO POETICO FRANCES

Luego de la crisis de 1929 que golpeó duro a la industria cinematográfica francesa, provocando la quiebra de las grandes empresas, se produjo un renacimiento comercial, motivado fundamentalmente porque otras compañías mucho más chicas o productores independientes pudieron trabajar mejor (contratando directores, actores y salas dejados libres por Pathé y Gaumont) realizando algunas películas que tuvieron éxito en taquilla. Durante la década de los 30 y hasta la invasión nazi, el cine francés realizó varias de las mejores películas de la época, especialmente en el movimiento denominado "realismo poético".

En realidad era más bien una actitud, un aire de la época más que un movimiento propiamente dicho. Algunos directores nuevos, como Marcel Carné (foto 1) o Julien Duvivier, o el alicaído Renoir encontraron oportunidades que seguramente no hubieran tenido con las dos grandes productoras. A ellos se unieron varios talentosos libretistas y un nuevo tipo de estrella, que triunfaba más por su talento actoral que por su cara linda. Los más aclamados fueron Michel Simon, Louis Jouvet y, por encima de ellos, el galán duro Jean Gabin.

Un caso curioso fue el de Marcel Pagnol, quien consiguió gran aceptación pública con sus adaptaciones teatrales, generalmente de obras propias. "Marius" y "Fanny", en realidad fueron dirigidas por Alexander Korda y Marc Allegret respectivamente, pero su éxito permitió a Pagnol convertirse en director y productor. Su idea era convertir al cine en un medio para conservar para siempre las representaciones teatrales, sin adoptar un lenguaje propio.

Probablemente el primer film exitoso del llamado "realismo poético" fue "La bandera" (foto 2), realizada en 1935 por Duvivier. Ambientada en la lucha de la República española contra los insurrectos nativos de Marruecos, presentaba los arquetipos de héroes con un pasado oscuro que quieren olvidar, trágicos, perdedores, provenientes de las capas más bajas de la sociedad que tan bien encarnaba su protagonista Gabin. La película terminaba con una dedicatoria a Francisco Franco, que entonces era un prestigioso militar de esa lucha y no el dictador sanguinario del alzamiento nacionalista.

Después Duvivier tendría un gran éxito con "Pepe le Moko", ambientada en Argelia, entonces colonia francesa, nuevamente con el ya consolidado Jean Gabin, como una especie de gangster sin esperanza. Otros films importantes del director antes de emigrar a Estados Unidos fueron "Carnet de baile" y "El fin del día", curiosamente ambos variantes del tema del paso del tiempo y la decadencia que provoca en sentimientos e ideales.

video
Fragmento de "Marius" (1931) de Alexander Korda

video
Fragmento de "Pepe le moko" (1936) de Julien Duvivier

Carné se consagró con "El muelle de las brumas" (1938), la primera de estas películas que incluía una mujer hermosa (Michelle Morgan) y un romance imposible junto al protagonista, un desertor del ejército (Gabin, nuevamente) acosado por el destino y la muerte. En "Amanece" es un criminal perseguido por la policía que termina suicidándose, ya sin alternativas. Gran parte del mérito de estos éxitos de Carné fue debido a su asociación con el brillante libretista Jacques Prévert, un intelectual superior. Ese realismo estilizado, ese retrato romántico de los perdedores tuvo una gran repercusión en el exterior.

video
Fragmento de "Amanece" (1939) de Marcel Carné

video
Fragmento de "Entrada de artistas" (1938) de Marc Allegret

Sin embargo, el director más sólido y original fue Jean Renoir. Luego del éxito de "La gran ilusión" realizó "La marsellesa" en 1937 donde retrató los acontecimientos primarios de la Revolución Francesa. Menos bélica que centrada en los conflictos entre las clases, sin retratar a la pareja real como sanguinarios, la película provocó polémicas y sorpresas a muchos. En cambio, con un film más tradicional y adscripto a las reglas no escritas del realismo poético -Gabin incluído- Renoir conseguiría gran éxito: "La bestia humana" (foto 3) sobre el relato de Zola es una de las mejores obras del período. Sin embargo, su última película antes del exilio fue "La regla del juego" (foto 4) , recibida con gran frialdad e incomprensión, siendo un fracaso de público y prohibida por el gobierno de Vichy.

Film demasiado moderno para ese entonces, no tenía héroes ni villanos. En una reunión de una alta burguesía vista con indisimulada acidez -incapaz de relacionarse con la servidumbre sino por la violencia o el desprecio- su cinismo y su infrecuente mezcla de seriedad y comedia muy diferente a las películas de género que se solían estrenar en aquellos tiempos, determinó que fuera despreciada por la crítica y tardara muchos años en ser reconocida como la obra de arte que es.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y Francia cae rápidamente en dominio de los nazis, ésto provocó no sólo que se exiliaran los principales directores y técnicos, sino también que el nuevo gobierno estableciera un control férreo sobre la producción nacional. Sin embargo, de los exiliados -casi todos en Hollywood- solamente Renoir alcanzaría alguna importancia con obras hoy un tanto olvidadas como "El pantano de la muerte", "Esta tierra es mía" o "Amor al terruño". Inevitablemente, el modelo de producción norteamericano -mucho más estricto- y el traslado de una sociedad, una cultura y una geografía conocidas determinó que ninguno de los cineastas franceses pudieran dar -lejos de la masacre europea- ninguna película medianamente parecida en calidad a las que habían realizado en su país natal.


video
Fragmento de "La bestia humana" (1939) de Jean Renoir

video
Fragmento de "La regla del juego" (1939) de Jean Renoir

3 comentarios:

Mauricio Milano dijo...

Realmente interesante seguir esta historia... ¡cuántas cosas no sabe uno sobre el cine! Creo que me hubiera gustado tener una clase de estas en el liceo, en lugar de biología o física, jaja.

Saludos

Hybrid Willow dijo...

Me encantó!

Me arrepiento ya haber cursado semiótica, materia en la cual dimos de forma superficial esto que tu acabas de contar.

Alvaro Fagalde dijo...

Gracias. Seguiremos adelante, falta mucho todavía por ver.