10 de octubre de 2010

Cine: Historia Ilustrada 12

LA LLEGADA DEL CINE SONORO (Y DE LOS PREMIOS DE LA INDUSTRIA)

En 1927 el cine mudo (o sea, el cine tal como se conocía hasta ese momento) gozaba de buena salud, tanto artística como financiera. Las grandes productoras norteamericanas -que en realidad eran trusts que controlaban tanto la fabricación como la distribución y exhibición de las obras- reportaban enormes ganancias y en Europa, las principales industrias nacionales -francesa, inglesa, alemana e italiana- se recuperaban de la Primera Guerra Mundial mucho mejor que otros items de la economía. Con las dificultades de siempre, había sin embargo un generoso espacio para el cine más maduro y menos comercial, que a veces también terminaba resultando un buen negocio.

Si bien la irrupción del sonido en el cine cayó de sorpresa para mucha gente, en realidad había habido varios intentos de inventar un dispositivo que permitiera unirlo a la imagen, de forma sincronizada. Muchas películas abusaban de los intertítulos que narraban sentimientos y emociones difíciles de desarrollar narrativamente sólo con las fotografías proyectadas en la pantalla, por no hablar de los numerosos diálogos que debían ser leídos. El mecanismo para insertar el sonido en la cinta de celuloide ya había sido inventado pero el problema principal era la calidad de lo que allí se oía, donde las voces solían ser demasiado gangosas y la música era difícil de presentar eficientemente mezclada. Para los espectadores, esos ruidos eran una molestia que nada agregaban.

La compañía General Electric-Western no había conseguido interesar a nadie con su sistema Vitaphone, que era poco más que la sincronización de un disco con la pantalla y no -todavía- la inclusión del sonido en la cinta. Como se pueden ver en los videos incluidos aquí, las primeras películas sonoras seguían siendo aún muy similares a las mudas, con el mero agregado de pocos minutos de algunos ruidos, diálogos o música pero manteniendo las características de una narración interrumpida con intertítulos, donde la mayoría del tiempo no se escucha lo que se habla ni los pasos de quienes caminan.

Sin embargo, consiguieron interesar a la pequeña e incipiente compañía Warner Brothers, que había comprado recientemente a la arruinada Vitagraph. Sin haber conseguido recuperar su inversión y a punto de quebrar definitivamente, la Warner consideró que no tenía nada que perder y produjo "Don Juan" en 1926 con su máxima -o única- estrella John Barrymore, imitando como podía a Douglas Fairbanks. El film fue un éxito y alentó a la compañía a seguir por el mismo camino. Después de todo, era mucho más barato proyectar la música grabada que pagarle a una orquesta o a un pianista para que la interpretara.

La mayoría de las historias del cine señalan a la posterior "El cantante de jazz" (1927) como la primera película sonora. Luego de contratar al exitoso cantante popular Al Jolson, la Warner produjo esta rutinaria e intrascendente historia de joven judío que triunfa en los tinglados populares como cantante de variedades -y no de jazz, por cierto- pero que introducía una canción, dando un paso adelante con respecto a "Don Juan".

Hasta 1929 las películas no serían totalmente sonoras, por especulación comercial más que por limitaciones técnicas. Si una película era dialogada, tendría que serlo en un idioma específico lo cual dificultaba la aceptación de las plateas -o sea, de los mercados- extranjeras. La gente no estaba acostumbrada al acento o la dicción de las estrellas que seguía, que muchas veces tenían voces desagradables o -como pasó con muchos actores extranjeros en Hollywood- apenas balbuceaban el inglés. Sin embargo el éxito fue mayúsculo, especialmente en películas musicales que demostraron tener un gran suceso. "La parada del amor" (foto 3) de Ernst Lubitsch, con Maurice Chevalier o "Broadway melody" (foto 4) -ambas de 1929- consolidaron definitivamente a las películas cantadas.

La adopción de micrófonos para captar los diálogos y la necesidad de silencio para no estropear las filmaciones con ruidos externos al rodaje trajeron numerosas complicaciones. Durante un buen tiempo, las enormes cámaras tuvieron que quedarse inmóviles porque su desplazamiento podía producir una toma arruinada. Por otra parte, como suele ocurrir, muchos productores exigían explotar la novedad hasta el exceso, realizando films hablados hasta el hartazgo. Estos inconvenientes abonaron la posición de quienes se oponían al nuevo lujo técnico.

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Fragmento de "Don Juan" (1926) de Alan Crosland

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Fragmento de "El cantor de jazz", de Alan Crosland (1927), particularmente, la primera escena sonora de la película.

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Fragmento de "Cantando bajo la lluvia", de Stanley Donen y Gene Kelly (1952). En esta escena se muestran -con mucho humor- algunos inconvenientes de los comienzos del cine sonoro.

Simultáneamente, en 1927 se realizó la primera entrega de un premio que todavía no tenía nombre, que fue simplemente algo así como la celebración de un año en la industria, en una ceremonia organizada por lo que se llamó pomposamente "Academia de artes de Hollywood", en realidad una cena donde se distribuyeron los premios a la producción ya anunciados previamente en la prensa. La primera película galardonada fue la exitosa "Alas", dirigida por William Wellman y actuada por la estrella sexy Clara Bow y el todavía desconocido Gary Cooper en un papel secundario. El formato de los premios luego denominados "Oscars" era diferente al que conocemos, tanto que los actores eran premiados por su producción del año y no por un film en particular (Janet Gaynor ganó como mejor actriz por 3 actuaciones). La obra maestra "Amanecer" de Murnau ganó un curioso premio como "Película única y artística" y Chaplin fue reconocido con un galardón especial por dirigir, actuar, libretar y producir "El circo", aunque fue removido de la lista de nominados como mejor actor por razones nunca explicadas.

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Fragmento de "Alas" de Wellman (1927), primera ganadora del Oscar a mejor película.

2 comentarios:

Mauricio Milano dijo...

¡Y pensar que hoy uno tiene todo esto solucionado en cualquier cámara de fotos/video! La verdad, fue interesante conocer esta parte de la evolución del cine. Espero las próximas...

Saludos

Alvaro Fagalde dijo...

Ok. Gracias. Salen -bastante puntualmente- el 10 de cada mes.