13 de febrero de 2012

Lluvia magenta



-Mozo, ¿ves esa señorita morocha y pecosa que está en aquella mesa, lejos?.
-Sí, por supuesto.
-Tiene aspecto de extranjera. ¿O me equivoco?.
-No, no te equivocas. Habla con acento español. Aunque yo diría que más que española, parece argentina.
-¿Vos serías capaz de hacerme el favor de entregarle la nota que le voy a escribir?.
-Por supuesto.
-Te voy a hacer caso y la voy a hacer en español.
-Me parece lo mejor. No entiende nada de holandés.
Como es obvio, Ivo Acerenza le colocó un generoso billete en el uniforme del mozo. Este esperó que quedara finalizada la nota, como si le agradara hacerlo.
Cuando la mujer en cuestión leyó la nota, intrigada, sonrió apenas y miró a quien le había escrito. Ivo no esperó que ella terminara y se sentó en su mesa.
Almorzaron, hablando apenas. Salieron juntos y el mozo le hizo una seña cómplice.
Se encontraron, un minuto después, sentados en un banco de la plaza principal del barrio de Rotterdam.
-Ivo, te juro que no podía creer lo que estaba viendo.
-¿Lo decís por el pelo o por los ojos?.
-No, el pelo es lo de menos. Creía que estabas muerto.
-Muchos lo creen, por suerte.
-¿Por suerte?.
-No voy a entrar en detalles por razones obvias, pero estoy muy metido en la cosa y creo que ni siquiera Holanda es segura.
-¡Ay, no me digas eso que me asustás!. Me fui de allá por lo que me pasó, dispuesta a no meterme en nada.
-Bueno, yo, en cambio, vine acá para seguir en lo mío.
-Sí, pero vos sabés que yo nunca me metí en política.
-Sí, sé bien que lo que te pasó fue por tu ex-marido...
-Yo nunca me metí en nada...
-Quedate tranquila. Ya te dije en la nota que sólo quería hablar contigo para ver cómo andabas, para ver si andabas bien. Pero después, cada uno en lo suyo.
-Está bien. Te agradezco tu comprensión. Realmente, tengo mucho miedo.
-No quiero meterme en tu vida. Pero, ¿sabés que pasa?. Tal como están las cosas, es emocionante volver a ver a la gente que estaba en Uruguay.
-¿Pero te ha pasado algo acá?. Vine acá porque el gobierno me ofreció venir y, como te imaginás, no tenía ni conocidos ni plata para ir a ningún lado. Tenía que conformarme con venir acá o quedarme allá. Y allá...
-Allá no te podías quedar.
-Es demasiado fuerte lo que pasó...
-Bueno, no hablemos de eso. ¿Tenés donde quedarte?.
-Sí, la oficina me consiguió un apartamentito por acá cerca. Les pedí algún trabajito para no estar encerrada todo el día y pensar. Y, bueno, porque tampoco querés comer de lo que te den, como si fuera una limosna. Mal o bien, querés ganarte tu vida.
-Lógico...
-No sé, me dijeron que iban a ver. Pero por lo menos, estoy viva.
-Es lo más importante.
-¿Vos creés que puedo tener problemas?. ¿Que me van a reconocer?.
-Eso se puede averiguar. Pero no creo. Están muy ocupados en gente como yo. No pueden atentar contra todos los uruguayos exiliados.
-¡Por Dios!. ¡No me digas esas cosas, ni en broma!. No me asustés.
-Disculpame, pero lo que te te estoy queriendo decir es que no corrés peligro. Tengo con quién confirmarlo, pero no veo porque se van a meter también contigo. Pero quería hablar contigo para decirte que estoy a la orden para cualquier cosa que precisés.
-Te agradezco. Sinceramente, te agradezco, pero... ¿puedo ser sincera contigo?.
-Por supuesto.
-Yo te agradezco... tengo muy buenos recuerdos de vos, de cuando estábamos allá, de que fuiste bueno con aquel, pero...
-¿Sí?.
-Tengo miedo que al hablar contigo... ¡no me malinterpretés!, pero...  
-Entiendo. Es muy comprensible. Yo estoy en lo mío y -no debería decir ésto- pero creo que hasta me gusta que me persigan.
-¿Te gusta?.
-¡Qué le vas a hacer!. Son deformaciones profesionales. Uno tendrá las cosas muy claras políticamente, pero siquiátricamente...
-¿Por qué?.
-Uno no tiene derecho a meter en ésto a la gente que no es como uno.
-A la gente que no es como uno... ¿pero tenés amigos, hiciste amigos acá?.
-Sí, quedate tranquila, creo que tengo amigos de más.
-No entendí qué quisiste decir con eso de “siquiátricamente”.
-No, dejalo ahí. Quise decir que no tengo una vida normal. No quiero hablar más, pero no tengo una vida normal. Imaginate que si voy a Viena al parlamento como fui hace un mes, tengo que llevar más custodias que Fidel.
-¿Es para tanto?.
-Sí, estoy condenado a muerte por la dictadura.
-¿Condenado a muerte?.
-Lamentablemente, sí. No exagero en nada. Desconfío de todo el mundo, del mozo que me hizo el favor en el bar y que conversa conmigo todos los días, del custodio del gobierno holandés que me protege desde hace seis meses, de la gente que conozco hace veinte años...
-¿Esa es tu vida en Holanda?.
-¿Y qué otra opción tenía, Inés?. Tengo una causa, una idea... ¿cómo decírtelo?, una historia atrás. Yo la elegí y no me quejo. Esta es mi vida, sí, y aunque sea difícil, a veces, estoy contento de haberla elegido. Pero te quiero aclarar desde hoy mismo, no quiero meterte en ella. Respeto totalmente tus ideas.
-Vos sabés que estoy con ustedes.
-Por supuesto que lo sé. Si no, no hubiese hecho contacto contigo. Pero lo que quería decirte es que respeto tus sentimientos, tus necesidades, todo eso. Respeto lo que quieras hacer acá. Sólo quería que supieras que estoy dispuesto a ayudarte en lo que necesites, sin que nadie se entere de que yo te conozco y corras peligro.
-¿Tan peligroso es acercarse a vos?.
-Bueno, no tanto...
-¿No te estarás haciendo la película?.
-Hay compañeros que han tenido incidentes en Francia y en España. Acá no ha pasado nada, pero no es imposible que pase. Tengo que estar alerta, pero si eso te tranquiliza, te digo que si algo pasa, va a ser a mí y no a vos.
-Prefiero que no le pase nada a nadie.
-Cambiemos de tema, porque si no, nos volvemos locos.
-Estás más canoso. ¿Estás bien de salud?
-Sí… sí, en general.
-Pero parecés mayor.
-¿Cómo contestarte?. Los años no pasan en vano, aunque sea en Europa.
-Bah, no son tantos años.
-No, pero son años muy intensamente vividos.
-Bueno, ¿pero qué hacés acá?. ¿Sólo vivís en tu militancia política?.
-No, en realidad, no.
-Capaz que no me podés contar...
-No, tengo un trabajo. En realidad, tengo que tener un trabajo y bueno, siempre quise estudiar carpintería, así que aproveché la bolada, me anoté en un curso estatal de carpintería y trabajo en una. Me hice acá el obrero que nunca fui allá.
-Te ha ido hasta mejor que allá.
-Ese es otro tema, ¿no?. A veces, a algunos, les va “demasiado bien” y no podés volver. No volvés.
-No creo que sea tan así, siempre podés volver.
-No ahora.
-Bueno, ahora no, yo no digo ahora. Pero ya llegará un tiempo en el que se pueda vivir de vuelta en Montevideo.
-Y... a veces. A veces. Otras veces podés ir cada dos o tres años, a volver a ver a 18, a tal plaza, a tal barrio como sigue estando, pero nada más. Es todo un tema, creémelo..., es todo un tema. Vas, saludás, comés asados y te volvés. Es todo un tema.
-Pero vos militás por la política de Uruguay. No veo por qué te ponés tan miedoso de quedarte acá, si vos tenés más motivos que yo para volver. Tu vida es allá.
-Supongo que sí, que tenés razón, pero ya no estoy tan seguro. Doy todas las horas libres que me deja el trabajo a la militancia. Eso es cierto y no lo hago por obligación. Creo en lo que hago.
-¿Entonces?.
-¿Qué pasa si me enamoro de una holandesa?. ¿O de cualquier europea que ande por acá?. ¿Cómo te ves vos casada con un austríaco, o con un danés?.
-Ay, por favor.
-Se mueren por las latinas.
-Yo no me voy a casar nunca más.
-Saben que ustedes son muy fogosas.
-¡No seas tarado!.
-Ya ha habido varios casamientos de exiliados con gente de estos países. Imaginate. ¿Cómo puede un tipo tener la mitad de los genes originarios de Sayago y la otra mitad, de Rotterdam?. Pero, fuera de joda, es fácil conseguir pareja. Les gusta lo exótico, les gusta el salvajismo del tercer mundo. Creo que es más fácil conseguir pareja que conseguir amigos.
-Yo no vine a conseguir pareja, vine para volver lo antes posible...
-Estoy divagando, simplemente..., ¿creés que el único tema de conversación que tengo es la dictadura?.
-Allá, sí.
-¿Cómo?.
-Era imposible hablar de otra cosa contigo que no fuera la política.
-Todo eso cambió. Todo cambia en el exilio. Bah, no todo, eso es un slogan, pero sí se te abre la cabeza. Se te tiene que abrir, necesariamente. Uno no puede ser el mismo que en Montevideo.
-Me alegra escucharte decir eso.
-No me veas como un monstruo. Tampoco me conociste demasiado allá.
-¿Y, que querés?...
-Espero volver a verte.
-Está bien, no tengo problemas, pero decime dónde, vos sabés cómo está todo. Yo no.
-Dame tu dirección y yo me encargo de encontrarte.
 
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 -Me alegro de que vinieras.
-En realidad, para ser sincera, cuando nos vimos la otra vez, te dije por compromiso que sí, que te iba a volver a ver.
-¿En serio?.
-Viste como somos todos. No sé, no es tan fácil, yo que sé, ver a alguien que no esperabas ver y ya quedar para visitarse...
-Bueno, pero me parece bien que al final vinieras.
-Simplemente, para charlar un rato. Es cierto, una no se da cuenta, pero estando en un lugar tan lejos, lleno de extraños, para peor con el idioma que no tiene nada que ver con el de una... allá era otra cosa.
-Allá no tenías necesidad de encontrarte con uruguayos.
-Sí, claro.
-¿Qué querés?. ¿Café, té, coca?.
-Si tenés un tecito, mejor.
-No sabés la cantidad de uruguayos, de argentinos que llegan acá y se ponen a tomar mate cuando allá no lo hacían ni mamados.
-Y... lo entiendo.
-Pero no está bien. No podés estar todo el tiempo llorando, añorando los pan con grasa de la panadería de la esquina y no ver los mercados que tienen acá.
-Bueno, son cosas que pasan.
-No, me refiero a los que se alimentan de extrañar absolutamente todo lo que había allá. No podés estar todo el día pensando en que tenés que estar allá, en el Parque Rodó, en 18, yo que sé. ¿Ves?. Es la segunda vez que nos vemos y otra vez con el tema. Uno no se lo puede sacar de encima.
-Bueno, sacátelo de encima.
-Hay tantos lugares para visitar, Inés, que no te hacés una idea. A mí, Rotterdam me encanta. Hay tantas ciudades tan lindas acá en Europa... Viena, Sevilla, Génova, Praga. Te estoy hablando nada más que de lo que conozco.
-Te estás volviendo europeo...
-Sí, también tiene un montón de cosas negativas, como en todos lados. Pero me gustan muchas cosas de Europa. Todavía no fui a París. Tengo que ir a París.
-Me estás entusiasmando, Ivo. ¿Vos te ponés a pensar que estás por primera vez en tu vida tan cerca de París?.
-Acá es tan fácil ir de una ciudad a otra. Ya vas a ver. Cuando te establezcas, vas a poder ir sin ningún problema.
-Yo no pienso en establecerme.
-¿Por qué no?.
-¿Y vos me lo decís?.
-Probá suerte. Te voy a explicar algo que todos nos olvidamos: no estamos de paseo. No estamos de paseo ni acá ni allá. ¿Entendés?. No se va uno de un lado de un día para el otro.
-Yo me vine de un día para el otro.
-Pero fue una excepción. Algo anormal. Pero no podés volver cuando quieras.
-No, eso no.
-A eso apunto. Pensá en vivir acá. Ahora. No pienses en Montevideo estando en Rotterdam. Pensá en Rotterdam. Después volverás a Montevideo. O no.
-Yo quiero volver.
-Yo también. Pero ahora, hoy, vos y yo nos hemos establecido acá, en Holanda, ¿no?. Y éste será nuestro país. Después podemos intentar volver a establecernos en Uruguay. Que habremos nacido allá y pasado un montón de años allá, sí. Todo lo que quieras. Pero andá a saber si podremos volver a establecernos allá. Mudarnos allá, conseguir trabajo, sentirnos a gusto viviendo allá.
-A mí me angustia no estar segura de volver allá.
-A todos nos angustia, Inés. Eso es lo que te quiero decir. Ése es mi consejo. Tenés que ser conciente para que después cuando te enfrentés, cuando estés cara a cara con esa decisión, no se te venga el mundo encima.
-¿Podemos cambiar de tema?.
-Sí, no hay problema, pero, ¿sabés que pasa?. Es el tema en común que tenemos. Es inevitable que vuelva y vuelva, pero tenés razón. Vamos a hablar de otra cosa.
-¿Vos hablás con muchos de allá?.
-Sí, todos los días.
-¿Y siempre terminan hablando de ésto?.
-Y... por lo menos, al principio. Es como hablar del tiempo, ¿viste?. ¿Dé qué vas a hablar con alguien con el que no querés hablar de otras cosas?. Pero después, como cuando se habla del tiempo, te van saliendo otros temas y te olvidás. Te salen temas europeos.
-Vos sos el primer uruguayo con el que hablo.
-No somos muchos en Holanda. Después te encontrás con argentinos, con colombianos, con paraguayos. Te querés abrazar con todos los que son diferentes como sos vos. Después, bueno, te acostumbrás y dejás que se acostumbren a vos. Te das cuenta que con los meses el que te atiende en el supermercado ya no te queda mirando. A nadie le molesta cómo hablás. Y después te muestran cosas de tu tierra, aunque sean peruanas. Te muestran el diario cuando sale algo de por acá. Hay racismo, sí, pero no es tanto con nosotros. Aparte, el holandés que está en la misma que uno, que labura y vive ahí, no es el racista.
 -¿Y de qué hablás con los holandeses?.
-Y... del laburo, de minas, de guita, del Feyenoord.
-¿Dónde es eso?.
-No... es el cuadro de fútbol de acá. Con los compañeros del trabajo voy siempre que puedo a verlo por todo el país. Es lo que te decía: me puedo poner a llorar por Racing, pero a Racing no lo puedo ir a ver, ni siquiera leer en los diarios cómo salió, así que hincho por el Feyenoord.
-Suena gracioso. ¿Te aprendiste los cantitos en holandés?.
-Más o menos. ¿Conocías estas galletitas?.
-Están muy buenas.
-Los domingos trato de descansar. Llego liquidado al sábado, donde me mando una siestita siempre que puedo. Que a veces puedo, a veces, no. Y los domingos es el día que me olvido de lo que laburé, de las reuniones, de la dictadura, de todo el rollo que llevás en la semana.
-¿Qué hacés los domingos?.
-Y... miro dos o tres partidos por el cable. Y trabajo en algunos de mis puzzles, que son mi cable a tierra.   
-¿Qué son los puzzles?. ¿Los rompecabezas?.
-Sí, en realidad se llaman puzzles. Soy un profesional del tema, tengo varios de 5000 y 10000 piezas.
-¿Y vos sólo los armás?.
-Claro, me lleva cada uno un montón de domingos. Me llevan muchas horas, pero ése es el chiste. Por lo menos para mí funciona así. Me siento dos o tres horas por semana y me desentiendo del mundo. Lo único que me importa es avanzar un poco, meter unas cuantas piezas. Y así por semanas.
-¡Qué paciencia!.
-Vos sabés que cuando al final llego a hacerlo del todo, te da como algo. Como que es el peor momento. Decís: ¿y ahora, qué?. Querés que te dure más.
-No será para tanto.
-Sí, mirá que si lo resolvés muy rápido, no sirve. Si te impacientás y te volvés loco, no tiene sentido. El placer es irlo haciendo, equivocarse, tantear, armarlo. Uno ya tiene su método.
-Mirá vos, jamás te hubiera imaginado haciendo algo así.
-¿Qué te imaginabas que hacía en mis días libres?. ¿Que leería las obras completas de Gramsci?. ¿O me divertiría engrasando mi fusil?.
-¡Pah, nada que ver, Ivo!. Lo dije en una buena; una tiene una visión, no sé, tan lejana, del militante. Una que no lo vivió nunca por dentro, no sé, supongo que fantasea mucho con esa vida.
-No. No me es que me haya enojado, pero no me termino de acostumbrar a que les cueste tanto verme como otro ser de carne y hueso. Acá, los que saben por qué razón me fui de allá, como que tienen miedo que cuando los encarés en la calle, les mandés un discurso de ultraizquierda. Y para peor, en castellano.
-¡No seas exagerado!.
-Un poco de éso hay. Y uno, sí, es cierto, está metido en la cosa. Pero también se interesa por el fútbol, por las minas, por el cine, por todo lo que se interesa todo el mundo.
-Nunca dije otra cosa.
-Pero tenés razón con lo que dijiste. Mucha gente se fantasea. ¿Vos sabés que he tenido mis levantes por ser lo que soy?. No sé bien si es que se hacen toda una película de espías. No sé, pero me ha ayudado en esas cosas.
-Y vos, encantado...
-Y, sí. En la guerra y en el amor, todo vale.
-Cambiando de tema, ¿te resultó difícil el holandés?.
-Mirá, yo tenía la ventaja de saber bastante de alemán, que es bastante parecido. A mí siempre me gustó aprender idiomas y tengo facilidad, pero entiendo que a mucha gente le pueda complicar porque no tiene nada que ver con el nuestro.
-Ese es mi temor.
-Pero, aunque no quieras, en el día a día se te va impregnando. Capaz que no lo terminarás dominando, pero sí te hacés entender. Te terminás haciendo entender. ¿Vos qué otro idioma sabés?.
-Ninguno.
-Bueno, no estás acostumbrada a aprender, pero al final vas a ver que te van a hablar palabras que no podés traducir, que no sabés qué quieren decir, pero igual entendés qué te dicen.
-Yo creo que nunca lo voy a aprender ni un poquito.
-Yo te puedo ayudar.
-¿Sabés qué pasa?. Es tan difícil de explicarlo, pero vivo angustiada. Sí, angustiada, amargada, no sé, más que nada, insegura. No sé en qué baile me metí, no sé si ir a otro lado, pero cómo irme, cómo quedarme si no tengo un peso. ¿Me entendés?. De un día para el otro, me sacaron de un país para el otro, de un continente a otro continente. Llevaba como diez años con una rutina que no cambiaba nunca. Jamás. El trabajo, el apartamento, el barrio, ver crecer a mi hija, hacer los mandados, ir al cine y a cenar de vez en cuando, los cumpleaños, los parientes. Un día me dijeron que no tenía nada. Ni trabajo, ni barrio, ni parientes, ni marido ni mi hija, nada. Nada. ¿Qué puedo hacer en este país que a veces ni me acuerdo cuál es?.
-No me animaba a preguntártelo, pero, ¿la nena se quedó con alguna abuela?.
-Los primeros días, sí. Pero después se asustaron porque todos los días estaban ellos vigilando. Mi suegra tuvo miedo de que le pasara algo a la nena. Pensó que capaz que se metían con ella. No sé, vos terminás pensando cualquier cosa.
-No. Es natural tener miedo.
-Está en España con el tío. Yo me iría caminando a verla, pero también tengo miedo de que me sigan y le hagan algo a ella. ¡Tengo miedo de todo, todo el día!.        
-Nunca he sentido que pasen cosas de ésas.
-Sí, ¡pero a mí de qué me sirve que vos nunca hayas escuchado que pasen estas cosas, si el día de mañana me pasan a mí y a mi hija!.
-No te pongas así, Inés, pensá que somos miles los que estamos exiliados. Somos muchos miles, somos demasiados. Creeme que con el tiempo vas a ver las cosas tal como son, ni más ni menos.
-Ojalá fuera tan fácil.
-Y yo estoy convencido que muchos de nosotros no van a volver nunca. Se van a acostumbrar totalmente a estos países y no van a regresar aunque se solucione todo el tema de allá.
-Yo a esta altura no sé más qué pensar.
-¡Un momento!.
-¿Qué te pasa?.
-¿Ya son las seis y cinco, no?.
-Sí, son y cinco pasadas, ¿pero qué te pasa?. ¡Me asustás!. ¿Qué te pasa, Ivo?.
-Esperá un momento que tengo que hacer una llamada.
-Sí, hacela, hacela.
-¡Hola!. Habla el hombre que estuvo esta mañana preguntando por unas mechas de taladro especiales. Quería saber si estaban prontas... ¿qué?... ¿qué están prontas y si las quiero que me las manden?. No, no, voy a ir mañana a arreglar eso.
-Perdoname que me meta en tus conversaciones, ¿pero éso era lo que te preocupaba tanto?. No sé, pusiste una cara como si fuera algo mucho peor.
-Inés.
-¿Qué?.
-La situación es grave.
-No entiendo de qué me estás hablando. ¿Me querés tomar el pelo?.
-No, no juego con estas cosas. La conversación que escuchaste fue en clave. Por si está intervenido alguno de los dos teléfonos.
-¿Qué querés decir?.
-Vení, sentate de vuelta. Todos los días me llaman a las seis de la tarde en punto. Este tipo de llamadas siempre son puntuales. No llaman a las seis y un minuto ni a las seis menos un minuto.
-¿No pueden haberse olvidado?.
-No. Es imposible. Esa llamada, que siempre finge ser un número equivocado, en realidad me dice que todo está bien, que no tengo problemas. El problema es cuando no llaman.
-¿Entonces?.
-Entonces, llamo yo para ver si hay algún tarado que se olvidó de llamar, como vos decís,  o no andaba mi teléfono o algo así.  La conversación es en clave, por supuesto.
-¿Y qué te dijeron?.
-Que alguien viene a atacarme y que no hay tiempo suficiente para ayudarme. Que me tengo que arreglar por las mías.
-¡Ivo!.
-Lo que más me duele es que te haya metido en ésto. No puedo creer. Venís un día, quizás por única vez, a visitarme y justo ése día tengo nada menos que ésto.
-¿Qué vamos a hacer?.
-Sabía que me iba a pasar algún día, pero no contigo. ¿Por qué tenía que ser justo contigo?.
-¡Ivo, por favor!.
-No te voy a mentir. Ojalá pudieras escapar, pero ésto ya está vigilado por ellos.
-¡Ivo, decime que es una broma!. ¡Que me estás jodiendo!.
-Por favor.
-¿Qué voy a hacer?.
-Escuchame bien. Vamos a serenarnos. Tengo instrucciones de qué tengo que hacer en casos así, pero siempre pensando que estoy sólo. Ahora tengo una responsabilidad muy grossa. Porque que me pase algo a mí, ya poco me importa. Estoy jugado. Pero no puedo permitir que algo te pase a vos, que no tenés nada que ver.
-¡Ivo, por Dios!.
-Quiero ser sincero contigo y decirte las cosas tal como son. Exactamente como son.
-Sí.
-El que va a venir va a ser un profesional. Un asesino a sueldo. Un mercenario europeo, o un milico de allá, pero alguien que sabe lo que tiene que hacer. Pero tenemos algo a favor.
-¿Qué?.
-Él no sabe que nosotros sabemos que viene. Es casi imposible que sospeche de nuestro sistema de protección.
-¿Qué sistema de protección?. ¿Me va a proteger algo tu sistema?.
-Por lo menos, me permitió saber lo que va a pasar. Puedo planear algo. Lo primero que voy a hacer es buscar mi arma.
-No, no, no puede ser.
-Podemos sorprenderlo todavía.
-No puedo creerlo. Me fui de allá y acá también me pasa. ¿Cuándo va a terminar ésto, cuándo?.
-Ojalá pudiera saberlo. Inés, tratá de tranquilizarte, por favor y escuchame.
-¿Cómo mierda querés que me tranquilice?.
-Por favor. Yo entiendo, pero, por favor, tratá de serenarte. Todo depende de mí. Dejame hacer lo que tengo que hacer.
-¿No entendés que nos van a matar?. ¡Yo no quiero que me maten ni que toquen a mi nena!.
-Nadie la va a tocar. Escuchá. Pensá. Yo lo voy a matar.
-Sí.
-Escuchá. Este departamento tiene una sola entrada. No es por casualidad. El tipo tiene que saber abrir la puerta y yo puedo sorprenderlo.
-¡No seas tarado, Ivo!. ¡No puede ser tan fácil!. Yo no soy experta como vos, ¿pero el tipo se va a dejar tirotear en la puerta de entrada?.
-No. Él cree que a esta altura vos y yo estamos en mi dormitorio, acostados.
-¿Cómo?.
-Ellos creen que vos sos un levante que ligué en el bar aquel donde nos vimos el otro día. Capaz que el mozo me vendió, no lo sé, lo voy a averiguar. O sino, me estaban siguiendo y nos vieron a los dos en la plaza, después del bar y se imaginaron que ibas a salir conmigo.
-¿Así que me siguieron a mí?.
-Es posible. Pero en todo caso, no saben que sos uruguaya y que te conocía allá. Por eso intenté acercarme de la forma en que lo hice, aquella vez. No saben quien sos.
-Eso crées vos.
-Estoy seguro. Además, me buscan a mí y a los que están conmigo. Vos no sos tan famosa como yo.
-Sí, estoy como para bromas...
-Vení, subamos al cuarto, por favor. Tenemos que estar allá.
-¿En tu cuarto?.
-Bueno, no vamos a hacer nada, por supuesto. Pero creo que tenemos que esperarlo allá.
-No lo puedo creer.
-Vení, confiá en mí.
-Pero, no es posible que me pase a mí. Yo no hice nada. No me metí en nada desde que estoy acá. No entiendo nada. No puede ser cierto. No es justo que me pase a mí, que no tengo nada que ver. Bueno, vos estás en ésto y sabés que te puede pasar, pero yo...
-Ta, ya llegamos. Vos quedate ahí en la cama.
-¿En la cama?. ¿Voy a estar esperando acostada?. ¿Y vos, dónde vas a estar?.
-Acá, tirado en el piso, al lado de la puerta.
-¿Y con eso ya está?.  
-Sí. Es éso. No es necesario más.
-Ivo, no estás en el cine. Dejate de jugar al espía y pensá. Rajemos de acá mientras podamos. No vas a poder hacer nada y nos van a matar.
-No nos van a matar.
-Yo no quiero morir.
-Yo tampoco.
-¡Bueno, es tu responsabilidad!. Vos tenés que sacarme de ésto. ¿No entendés que no quiero morir?. ¡Yo tengo alguien por quién vivir!. ¿Qué va a ser de mi hija si también pierde a la madre?. Vos no tenés a nadie que te llore.
-Eso sí es cierto. No tengo a nadie que se lamente de mi muerte. Pero éso no te quita el miedo. ¿O te creés que no tengo miedo?.
-A mí no me interesa si tenés miedo o no. No puede ser que me maten. Yo no soy una guerrillera como ustedes. Yo no los apoyé a ustedes, ni los voy a apoyar.
-Eso no te va a servir de nada.
-No me importa, yo me voy.
-No vas a poder irte, está por llegar de un momento a otro. Si te vas, alguien te va a seguir y te van a atacar igual. No pueden quedar testigos. La única posibilidad que tenés es que yo mate al tipo que va a venir. En menos de media hora, va a venir un grupo de compañeros y nos va a permitir huir de acá.
-¿Y si el asesino demora más de media hora y tus compañeros llegan antes?.
-Eso es poco menos que imposible. Me dieron el ataque como inminente y éso no es media hora ni mucho menos.
-No puede ser...
-Como ves, te digo las cosas tal como son. Ni más ni menos. Exactamente, las posibilidades que hay.
-Que son ningunas.
-No, no. El tipo que va a venir es un profesional, alguien que sabe lo que hace. Eso no lo oculto. Pero yo fui entrenado para una situación así.
-¿Pero vos alguna vez tiraste algún tiro?.
-No puedo hablar de éso.
-Nunca tiraste un tiro.
-No te lo puedo contestar. No tenés por qué saber éso. Sólo digo que yo sé lo que hago.
-¡Qué vas a saber lo que hacés!. Yo no puedo morir. ¿Entendés lo que es la muerte?.
-Nadie entiende éso.
-¡Ah!.
-¿Yo tengo cara de suicida?. ¿Acaso no tengo cosas importantes por las qué vivir?.
-¡No vas a comparar!.
-No. No comparo. Cada uno tiene las suyas. Ojalá yo tuviera una hija por la que luchar.
-Si tuvieras una hija no estarías en estas cosas.
-¡Uy!. Habló mi abuela. Capaz que un hijo me daría más razones para estar “en estas cosas”, no sé. No sé. ¿Quién puede decir cuál de las vidas es la mejor?. ¿La tuya, la mía, la del tipo que va a venir?.
-No sé. No estoy para esas discusiones.
-Escuchame un poco. Tranquilizate un poco. Yo sé bien que no es nada fácil para vos. Escuchame bien. Tenés que quedarte tranquila. Quedarte callada. Sólo tenés que quedarte callada, ¿entendés?.
-Sí, claro que entiendo. ¿Pero cómo me voy a quedar tranquila?.
-Tenés que hacerlo. Es nuestra única esperanza.
-¡Ay, Dios!. Es imposible.
-Inés.
-¿Qué?.
-Tratá de quedarte callada. Empezá por ahí.
-No puedo quedarme callada.
-Nunca pudiste.
-¡No seas estúpido!.
-Así es la guerra, Inés.
-¿Qué guerra?. ¡Yo no soy soldado de ninguna guerra!. Yo sólo laburaba y criaba a mi hija, allá en Montevideo. No tengo por qué estar metida en nada.
-La guerra se mete con todos. Quieran o no. Vos laburás, criás a tus hijos, buscás una pareja, vas al fútbol y un día... te cae la guerra. Con razón o sin razón, te cae. Mueren montones de tipos que no tienen nada que ver con nada. Se mata impunemente y el que gana, es el peor. Se destruye todo lo que se pueda. Empiezan odios que van a durar toda la vida. De un día para el otro, te guste o no, se te mete la violencia y todo te puede pasar.
-Pero vos también tenés la culpa de ésto. Vos estás en uno de los dos lados. Si no fuera por ustedes, los milicos solos no hubieran hecho lo que pasó en Uruguay.
-Vos sabés que no es tan así. Para empezar una guerra, basta un sólo bando.
-No es cierto.
-¿Sabés qué es la guerra?.
-Es esperar cobardemente que te vengan a matar.
-No, no. Yo la vi. La guerra es sangre y semen.
-¿Lo qué?:
-Ya no existe lo que veíamos en el cine que eran las guerras de la antigüedad. Ya no son dos ejércitos tratando de dominar el uno al otro y el que gana, gana. No, ya no.
-¿Qué es ahora?.
-Ahora, en el siglo XX, es un ejército armado hasta los dientes entrando en un poblado civil, sin defensas. Haciendo lo que quieran. Saciando sus bajos instintos de sangre y de semen. Yo lo vi. Exterminando gente indefensa. Éso es la patria y el honor.
-¿Qué tiene que ver éso?.
-Yo vi el color de charcos de sangre y charcos de semen mezclados. Es el mismo color magenta que vimos en Dibujo en el liceo. La guerra es una lluvia magenta que cae sobre cualquiera que sólo quiere laburar y salir al cine los sábados. Pero no te engañes: del otro lado, hay otros “cualquieras” que no querían más que laburar y salir al cine los sábados, que aplauden la masacre. Compran las banderas del que invadió y votan al que tuvo la valentía de dar la orden. Ésta es la guerra en la que me metí y que hoy está acá.
-Tu discurso me tranquilizó...
-Burlate si querés. Pero yo sé de qué hablo.
-¿Una lluvia qué?:
-Dejá, no importa. Pensalo de este modo: la única posibilidad que tenés de sobrevivir es si no hablás, si te quedás quieta, si no hacés nada.
-¿Vamos a sobrevivir los dos?.
-¿Por qué no?.
-Esa no es una respuesta.
-¡Ah, por favor!. No podemos estar dando vueltas todo el tiempo sobre el mismo tema. Bueno, después de todo, pronto se nos termina el problema.
-Ya tendría que haber venido.
-Hablá más bajo, por favor. ¿Ahora estás ansiosa para que venga?.
-Capaz que sí. Así terminamos de una vez con todo ésto.
-Es bravo enfrentarse a la muerte. Por lo menos, la primera vez.
-Ahora me vas a dar un discurso sobre la muerte.
-No, no te voy a dar nada.
-¿Sabés que ése es tu problema mayor?.
-¿Cuál?.
-El que siempre te tomaste todo demasiado en serio.
-Sí, acá estoy tomándome la muerte demasiado solemnemente.
-Te estoy hablando en serio.
-¿En serio me decís que me tomo todo muy en serio?.
-Sí.
-Si salimos de ésta, me lo vas a explicar.
-No sé si vas a entender.
-Voy a hacer lo posi... ¡shhh...!
Casi inaudible, había un sordo ruido de pasos frente a la puerta de la calle. Ivo Acerenza se arrastró por el piso hasta el comienzo de la escalera.
Con un silencio casi perfecto, el extraño abrió finalmente, la puerta y entró.
Lentamente, recorrió la planta baja del pequeño departamento, hasta que se decidió a encarar las escaleras.
Ivo le dejó subir los primeros tres peldaños, hasta que, extendido en el suelo, le disparó.
-Podés venir.
-¿Qué pasó?. ¿Estás bien?.
-Sí, no me pasó nada. Lo maté.
-¿Lo mataste?.
-Sí, ya terminó todo.
-¿En serio?.
-Vení, miralo.
-No. No me animo.
-Mirá, tiene que tener menos de dieciocho años.
-¿Cómo?.
-Sí, para mí que tiene dieciseis. Diecisiete, como mucho.
-¡Ivo, mataste a un botija!.
-No entiendo, mandaron a un chiquilín. Uruguayo, sin dudas. No sé si es que se están quedando sin nadie mejor, o creían que con él alcanzaba, o le habrían dado la oportunidad para ver si servía para ésto. No te aflijas mucho por él, nos hubiera matado con mucho gusto.
-Pero no merecía morir.
-No merecía meterse en ésto. Pero así es ésto. Nosotros tampoco merecíamos morir. Andá a saber quién lo merece.


FIN
 

7 de febrero de 2012

Cine: Historia Ilustrada 27

INGMAR BERGMAN
Nacido en 1918, realizó su tercera película antes de cumplir los 30 años, gracias a las facilidades que la social democracia de su Suecia natal daba a los artistas jóvenes. Fue hijo de un pastor protestante, como probablemente sabe todo el mundo, lo que determinó una educación severa y restrictiva, y una constante presencia de la noción del pecado y la prohibición como mirada al mundo. Bergman destacó rápidamente en el teatro local y pasó sin transiciones al cine. La visión de algunas de sus primeras películas ("Crisis", su debut en 1946; "Barco a la India" en 1947; "Música en la noche" y "Puerto", ambas un año después) nos muestra a un director sólido y seguro de lo que quiere, pero que aún se ciñe demasiado a los asuntos teatrales que dirige, aunque -como suele olvidarse aún cuando se estudian sus obras de madurez) nunca descuidó el acabado técnico de sus imágenes ni la expresividad cinematográfica, más allá del texto a interpretar, lo cual es constatable desde el primer filme firmado por él. 
 
En los años 50 aún era ajena la idea de que un maestro del cine pudiera provenir -y trabajar- en una industria que no fuera de las principales y más sólidas (ya sea Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña o Italia) y se afirma insistentemente -de forma exagerada- que Bergman fue descubierto por la crítica del Río de la Plata. La verdad es que llamó poderosamente la atención de público y crítica su "Juventud divino tesoro" (la traducción exacta del título original es: "Juegos de verano") en el Festival de Punta del Este de 1952, y fue un gran éxito cuando se estrenó, motivando la avidez por más películas de ese director sueco desconocido. Sin embargo, la fama a nivel mundial llegó recién cuando en 1955 la crítica escrita francesa comenzó a publicar notas entusiastas.

Fragmento de "Crisis" (1946) 


Fragmento de "Prisión" o "El demonio nos gobierna" (1949)


Fragmento de "Juventud divino tesoro" (1950)

Los protagonistas bergmanianos de los comienzos de su carrera suelen ser jóvenes incomprendidos por la sociedad, que ven dificultados sus sueños por los prejuicios de los mayores. A partir de la formidable "Juventud divino tesoro" -probablemente la mejor película sobre la nostalgia- el tiempo pasa a ser el mayor villano.

El cine sueco comenzó a ser más conocido por los "escándalos" de sus "veranos" (el principal exponente fue "Un solo verano de felicidad" de Arne Mattson) con desnudos poco habituales en la época. Durante algún tiempo Bergman pudo ser confundido con un explotador más de los escándalos por alguna gente, pero pronto se vio la profundidad de sus plateos y su inteligencia expresiva. Otro de los factores que ayudaron a la brillantez de la obra de Bergman, incluso en sus filmes menos ambiciosos fueron los brillantes actores con los que se rodeó, varios de ellos en muchos títulos: Harriet Andersson, Gunnar Bjostrand, Eva Dahlbeck, Max Von Sydow, Bibi Andersson, Ingrid Thulin y Liv Ullman. 

Bergman realizó comedias ("Confesión de pecadores", "Sonrisas de una noche de verano", "El ojo del diablo"), dramas sentimentales ("El fracasado", "Mujeres que esperan", "Una lección de amor") pero fueron sus tragedias más profundas las que le dieron fama. "Noche de circo" (1954), (foto 2) es mucho más que una amarga historia de desencuentros amorosos; "El séptimo sello" (1956) con su partida de ajedrez entre el caballero medieval y la Muerte, trasciende su historia de siglos atrás; "Cuando huye el día" -o "Fresas salvajes", como debió ser traducida- (1957) es el repaso de un viejo profesor realiza impiadosamente a su vida, que es bastante menos gratificante y constructiva de lo que dice la historia oficial.


En sus mejores títulos el director sueco hunde el bisturí hasta niveles estremecedores en la insastifacción vital de una sociedad económicamente próspera, que puede ser compartida por gente de otras geografías. Se vale para ello de una brillante dirección de actores -quienes difícilmente estén mejor que con Bergman- de libretos muy sólidos, de excelentes diálogos siempre creíbles y de una formidable imaginación visual, aunque no abandone la sobriedad ni siquiera en los más barrocos y experimentales filmes de su segunda etapa. Bergman nunca hace una de más.  


A diferencia de lo que se suele creer -Bergman fue más conocido popularmente de lo habitual incluso por gente no cinéfila o que no vio sus películas- su cine no es meramente "de gente hablando" ni reiterativo. Siempre experimentando -dentro de sus propios límites-, siempre insatisfecho, sus filmes son diferentes unos de los otros, con la excepción de sus últimos -mal conocidos- años en los que trabajó para la televisión o con video de alta definición, en que pareció agotado, aunque siempre con talento.

Al comenzar la década de los 60 realizaría obras "poco bergmanianas" como "El mago" (1958) (foto 3) y "El manantial de la doncella" (1959) (foto 4) -con la que ganaría su primer Oscar a película en lengua extranjera- hasta comenzar con "Detrás de un vidrio oscuro" (1961) su impactante trilogía sobre la ausencia de Dios y una segunda etapa en su carrera que será tratada en una entrada futura.   

Fragmento de "Un verano con Mónica" (1952)

Fragmento de "Sonrisas de una noche de verano" (1955)

Fragmento de "El séptimo sello" (1956)



Fragmento de "Cuando huye el día" (1957)

30 de enero de 2012

La celeste de antes III

¡FONSECA HABRÍA JUGADO UN MUNDIAL!
En 1990 jugamos las eliminatorias contra Perú y Bolivia. Ganamos en Lima y marchamos en la altura. Pero derrotamos a ambos seleccionados rivales (bah, Ruben Sosa lo hizo) de local y clasificamos por diferencia de gol, eliminando a los de Evo, dirigidos por Tabárez que aún no tenía mucama.

Debutamos contra la España a la que jamás le hemos ganado a nivel de selecciones (incluyendo juveniles) y el astro oriental antes mencionado mandó recordadamente al carajo un penal, luego de un marcado dominio de la celeste. Contra Bélgica marchamos bien 3 a 1 (gol de Bengoechea para nosotros, el primero de los europeos lo hizo el papá de la gorda fea Kim Clijsters) y al ahora empresario Nelson Daniel Gutiérrez se lo vio intentando acabar con la vida de un rival mediante estrangulamiento. En el partido final de la fase, un gol al final del partido por el delantero Fonseca (se investiga si es el mismo contratista amigo de Cavani) en off side, dejando en la misma situación a los Muñoz y Kesman que en aquella época despotricaban contra su ahora empleador Paco Casal. Todo muy confuso.

Como clasificamos de casualidad y mediante un complicado algoritmo de goles a favor y diferencia de goles, nos tocó eliminarnos con el local, Italia. Marchamos 2 a 0, pero sin pelearla, sabedores de nuestra inferioridad. Nos clavó Salvatore "Totó" Schilacchi, delantero que jugó bien sólo un mes en toda su carrera y justo coincidió con un Mundial.

GRACIAS, ATILIO, EN 1994
Eliminatorias del Mundial en Estados Unidos 94. ¡Ay, cómo hablar -o escribir, mejor dicho- de esa etapa en pocas líneas...! Todo comenzó cuando el ultraderechista -y ultra egocéntrico- DT de la selección Luis Alberto Cubilla se mandó unas declaraciones con la caca agria ante el periodista Atilio Garrido: "los jugadores -nótese que no dijo algún o algunos- que juegan en el exterior vienen a pasear y no se esfuerzan porque tienen mucha plata" y que él prefería a los de acá, que tenían hambre.

Además de que alguien tenga hambre -o menos literalmente, alguien sea pobre- no es algo precisamente deseable, el eructo cubillesco tenía numerosas exageraciones, generalizaciones injustas y ese tono propio del estúpido que cree que con dos palabras arregla todos los problemas del mundo. Para peor, fueron magnificadas y sobredimensionadas por ese ser mutante devenido periodista de Paco, que de ahora en adelante llamaré A.G.

En los 70 hubo una época en que se hacía listas de "intransferibles". Y era así nomás, los jugadores que la A.U.F. elegía como seleccionables no podían transferirse al exterior. Claro, en aquella época se iban pocos y solamente a Argentina, Brasil y México. Un tipo podía descoserla 10 años seguidos en un grande y nadie lo compraba. Ni amenazaba a los hijos de los dirigentes.

Desde mediados de los 80 -y más por una realidad mundial que por el trabajo de Casal- los futbolistas, incluso los uruguayos, empezaron a irse cada vez más jóvenes y hacia mejores destinos. Con lo cual, los candidatos a defender la celeste ya no vivían acá y había que "repatriarlos", o sea, convocarlos para que viajen desde sus clubes de origen -mayoritariamente en la lejana Europa- para que compitan por nuestra selección. Luego de la chispa iniciada por A.G:, muchos largaron sus bajos instintos y se dedicaron a relajar a los principales jugadores, tildándolos hasta de "antipatria" y cosas así. Como si la A.U.F. fuera una patria. Una polémica absurda que suele pasar en países con mentalidad cuartamundista, como frecuentemente es el nuestro, cuando hay gente que en vez de trabajar en serio se dedica a las declaraciones demagógicas y altisonantes. Ahora que salimos cuartos en el Mundial y ganamos la Copa América, nadie dice que los "extranjeros" vienen a robar la plata.

Además, esa mentira entusiastamente defendida por los Kesman, Rodolfo Pereyra y Bardanca (que después se hizo opositor al status quo futbolero), adolece de varias ideas absurdas: actualmente es imposible competir con una selección integrada por jugadores únicamente del medio local. Lógicamente, los mejores son vendidos rápidamente y pasan a ser de "los que cuidan las patas" ya que no tienen hambre. Por otra parte, si bien hay varios ejemplos muy conocidos de tipos que venían a la selección medio obligados y más dispuestos a drogarse y salir de putas que a jugar, también muchos otros se pagaron sus pasajes y sacrificaron muchas cosas para defender a un equipo que ni siquiera sabía organizar los más elementales detalles de funcionamiento y donde la opinión pública era manijeada para putearlos (el viejo verso de que "éste gana en un día lo que vos sacás por mes").

Conclusión: Cubilla pasó vergüenza en una Copa América con jugadores del medio y -forzadísimamente- se vio obligado a una payasesca reconciliación con los Francescoli y Fonseca del momento, pero terminamos quedando eliminados de U.S.A. 94 muy temprano, jugando muy mal y perdiendo muchos años de trabajo en serio para sacar adelante ésto. Dicho sea de paso, como se ha dicho anteriormente, varios de los más violentos anti-Paco, hoy son sus felices empleados.

Perdón por el rollo, pero sostuve muchas polémicas en la época y la mayoría de las veces fui minoría. Hoy, como pocas veces, veo que el tiempo me ha dado la razón.


1998
Para el Mundial Francia 1998 éramos todos amigos; no había nadie peleado con nadie y Kesman, el Toto y Muñoz odiaban a Paco Casal, que andaba en su mejor época. Pero quedamos arafue, superando únicamente a Venezuela y Bolivia. De visitantes, le ganamos únicamente a la vinotinto, que fue un desastre total con 3 puntos y perdimos todos los otros 7 partidos (Brasil clasificó directamente, por ser campeón del mundo). Paraguay, ya que estaba, nos vacunó 2 a 0, acá. Terminamos jugando con Ecuador en Maldonado, no precisamente porque hubiera mucha gente con ganas de ver a la celeste.

Tuvimos tres técnicos, dos fallecidos (el "Pichón" Nuñez y el casi incombustible R. G. Máspoli) y otro que no importa cómo esté (Autchain). Seguimos creyendo que el fútbol se gana a patadas, a bravuconadas y con "huevos". Y si es posible, entrenando poco y saliendo de putillas. Nada de trabajos tácticos ni de jugadas preparadas. A los 15 minutos, si no ibamos ganando 3 a 0 los seleccionados se enloquecían y florecían pelotazos y foules. No me olvido del pobre Máspoli con 80 años -elegido porque era el Presidente de la gremial de técnicos o porque queríamos establecer un récord Guiness- cuando enfrentó a Perú de visitante obligado a ganar para no quedar eliminados... con línea de 5 en la defensa. ¡Allez cagué sur le malvón!.


2002
Para el 2002, el Mundial se hizo por primera vez en dos países (Corea Capitalista y Japón), que se odian como pocos, pero que debieron aunar esfuerzos a regañadientes porque si le daban la sede a uno, el otro quedaba demasiado caliente. El recuerdo es demasiado cercano como para que deba explayarme tanto. Queda para apuntar otra eliminatoria larga que fue una lágrima para Uruguay (que clasificó porque les seguimos cayendo bien a los argentinos), la peseteada de los gomías del Basañez a la delegación australiana en Carrasco, el cartel "Gracias, Paco" que hizo poner verde a Gorzy de que hubiera alguien aún más alcahuete que él, el gordo Púa que suplantó a "Tinta brava" Passarella, quien comprobó que el empresario brasilero era mucho menos serio de lo que parecía, Larrionda que no pudo arbitrar por un quilombo de la gremial de jueces.   

En ese plantel estaban el "Chino" Recoba, Magallanes, Darío Silva y O'Neill, así que la joda estaba garantizada. También los actuales Abreu y Forlan y Darío Rodríguez, cuando aún era joven, quien le hizo un gol a Dinamarca que seguramente no le enseñó Ribas. En el tercer partido de la primera fase, teníamos que ganarle a Senegal y terminamos el primer tiempo 0-3. Había olor a goleada pero con un poco de fútbol (no sé por qué) y una garra menos histérica de lo habitual, les llegamos a empatar a los grones (ojo) y no les ganamos porque el Chengue cabecea peor que Púa. También hay que recordar la forma descarada con que los jueces favorecieron al local Corea y a Brasil (más que siempre), incluyendo la payasada de Rivaldo, al que le rozó una pelotita de goma y se tiró como si le hubiera pegado un misil en la frente e hizo echar a un turco.

   
2006:
¿Por qué no vamos de una al repechaje y nos ahorramos la angustiosa -y larguísima- eliminatoria sudamericana?.

Uruguay terminó quinto como indica el reglamento -pasaría lo mismo cuatro años más tarde, aunque ahora nos creamos que somos los mejores del continente- con derrotas impresentables, incluyendo un 0-5 contra Colombia. Llegamos al repechaje contra Australia y marchamos por penales, probablemente por no haberlos escupido en el Aeropuerto. En realidad, ganando o perdiendo, con Carrasco o con Fossatti, nunca jugamos a nada y no hubiera ganado nada el Mundial de Alemania con nuestra presencia más que unos cuantos cabezazos más, aparte del de Zidane. 

Con ésto termino la serie de comentarios sobre las actuaciones mundialistas de la siempre complicada selección color cielo, con sus bemoles y sus claroscuros. Se me dirá que queda afuera la -estimulante y gratificante pero no hazañosa- cuarta posición en Sudáfrica 2010 y yo contestaré que sí, pero que está demasiado cerca en el tiempo como para que la tenga que recordar, aunque mucho me temo que no falte quien sufra de amnesia después de comprar los DVD y los posters y no tenga claro que clasificamos a las flatulencias contra Costa Rica (*) y que el ex de Zaira casi manda a la mierda el penal contra Ecuador y nos deja arafue y al Maestro mandándole el CV al Codicen.  

(*) por no hablar de lo cerca que estuvimos de que Ghana nos eliminara en cuartos de final...

24 de enero de 2012

Los tres finales de "Actividad paranormal"


Estaba buscando otra cosa, pero Youtube lo que tiene es que se pueden encontrar videos interesantes sin proponérselo. Es sabido que la película "Actividad paranormal" fue un enorme éxito del cine de terror, a pesar de su falta de originalidad (se recordó como antecedente previo "La bruja de Blair") y de que ya se habían hecho otras películas del género donde se simulaba presentar una filmación casera, donde el punto de vista siempre era el de la grabación.

En los cines nosotros vimos un final. Pero ése fue agregado después de realizado el film, como una imposición de la distribuidora. Este video que encontré presenta simultáneamente el final original, el que se distribuyó en la exhibición normal y un tercero alternativo, filmado igualmente por el director Peli. Para comparar.

Actividad paranormal: los tres finales

17 de enero de 2012

Historia Ilustrada del Jazz 27

JAZZ FUSIÓN: GARY BURTON Y WEATHER REPORT

Hubo puristas que vieron con muy malos ojos que se agregaran elementos rockeros al jazz al comienzo de los 70. Sin embargo, con la perspectiva que dan los años transcurridos se puede decir que -salvo contadas y olvidadas excepciones- esa fagotización de acordes y ritmos de moda fue en forma creativa, intentando darle aires nuevos a la música, actitud que no era precisamente inédita en la historia del jazz. 

Mientras las big bands de los viejos maestros del swing (Ellington, Basie, Goodman) sobrevivían con sus viejos éxitos y -también- versionando temas de películas de moda e, incluso, de los Beatles y los músicos que surgieron después del bop se perdían en un camino sin salida sin aportar ideas nuevas, otros -mucho más jóvenes- para los cuales el rock británico y americano era una realidad más presente -y más estimulante- que los viejos discos de Louis Armstrong o del propio Charlie Parker, tomaron los sonidos del momento y los incorporaron -muchas veces para siempre- a su repertorio.
Gary Burton es uno de los pocos líderes de fusión que no viene del tronco de Miles Davis, sino que se formó en la banda de Stan Getz. Nacido en 1943, antes de los 30 años de edad ya tenía su cuarteto donde incorporaba regularmente varios géneros de música popular, incluyendo el country. Virtuoso del vibráfono, el que suele tocar con cuatro o más palillos, ha probado con variados formatos pero donde más se ha destacado es en dúo, tanto con pianistas como con guitarristas y hasta -como anteriormente Gerry Mulligan- con el magistral bandoneonista argentino Astor Piazzolla. 

Otro formato donde consiguió resultados más que interesantes ha sido el cuarteto junto a guitarra, batería y contrabajo, una formación similar al Modern Jazz Quartet.

La fusión de Burton siempre ha sonado como una natural integración musical, nada forzada ni comercial. Lírico, exquisito, es una particular mezcla de músico abierto a nuevas influencias y de cultivador de la tradición jazzística. Considerado por muchos como el mejor instrumentista de vibráfono de todos los tiempos, es claramente superior a la mayoría de ellos en riqueza armónica y en improvisación melódica.

GENERAL MOJO'S WELL LAID PLAN

PORTHMOUTH FIGURATIONS

SWEET RAIN

BALLET

El tecladista austríaco Joe Zawinul se había hecho famoso como instrumentista, compositor y arreglista en la etapa más funky de Cannonball Adderley, cuando fue reclutado por Miles para sus discos fundadores de la fusión "In a silent way" y "Bitches brew". Allí volvió a coincidir con el saxo norteamericano Wayne Shorter (habían trabajado juntos con Art Blakey) y, luego de dejar al gran maestro, fundaron Weather Report, donde encontrarían un singular apoyo para sus inquietudes solistas, tan diferentes y tan complementarias.

La formación inicial del grupo incluía también al formidable contrabajista checo Miroslav Vitous, al percusionista brasileño Airto Moreira y al baterista Alphonse Mouzon. En estos tres instrumentos, ingresaron posteriormente otros músicos, incluso más de uno al mismo tiempo.
Weather Report comenzó siendo el excitante contrapunto de los sonidos electrónicos de Zawinul, poco "pianísticos", sino más bien exploratorios de las nuevas posibilidades tecnológicas en los teclados con el virtuosismo bastante a lo Coltrane de Shorter, filoso y angustiado. La base rítmica se transformaba en una especie de tercer instrumento que complementaba o se oponía a las melodías de ambos líderes.

Con el tiempo, y a medida que iban variando los acompañantes -incluyendo al carismático bajista Jaco Pastorius- Shorter fue progresivamente asimilando su sonido a Zawinul que creció en ascendencia y terminó dominando al grupo, que se fue comercializando y limando sus aristas jazzeras más provocativas, mientras no se renovaba su propuesta. Tuvieron un importante éxito comercial con el tema "Birdland".

Weather Report se separó finalmente en 1985, pero hacía años que su influencia en el mundo del jazz ya no era la misma y puede decirse que las carreras solistas de Zawinul, Shorter y Vitous, luego del grupo fueron más estimulantes. Vitous volvió a Europa, donde se destaca sus colaboraciones con el excelente saxo noruego Jan Garbarek y Pastorius moriría asesinado a los 35 años por el custodio de un bar.

El tecladista seguiría caminos semejantes a los de W.R. pero Shorter se mantuvo en una línea mucho más hard bop, abandonando definitivamente la fusión.

Mucho más interesantes en un principio que la etiqueta "jazz fusión" en que se los encasilló, tuvieron el mérito de recorrer dignamente el camino iniciado -como tantas otras veces- por Miles Davis, abriendo con naturalidad paso a la multiculturalidad de la música improvisada (algo lógico si se tiene en cuenta las variadas nacionalidades de sus integrantes) y a la riqueza percusiva de sus discos donde sus variados bateristas y percusionistas utilizaban un nutrido arsenal de instrumentos de diversas culturas, para
ampliar mucho más de lo habitual la propuesta rítmica.

MYSTERIOUS TRAVELER

EURYDICE


ORANGE LADY


12 de enero de 2012

A contracorriente: Sean Connery

Muchos lo olvidan pero los juicios de valor -los comentarios sobre la calidad de algo- son inevitablemente opinables. Nadie puede decir que un libro o una película es bueno o malo con la propiedad del que demuestra un teorema y a mí me puede gustar mucho algo que otro detesta y está todo bien. Nadie es ignorante o estúpido por opinar diferente. 
 
En mi caso, hay veces -más de las que yo quisiera- en que parece que quedo solo contra el mundo. En este terreno de lo opinable todos adoran a quien yo detesto o viceversa y nunca falta quien intente presionarme para que me deje de opinar distinto a los demás, esa aberración tan insoportable.

En materia de cine, podría detenerme en quienes no toleran una película que no sea hollywoodense, en que no haya la mayor cantidad de persecusiones automovilística o explosiones o cualquier otro tipo de intolerancias similares. Quiero referirme en esta serie de entradas a esos gustos puntuales en que parezco ser el único en todo el Universo conocido o por conocer que se atreve a desafiar lo establecido. Bueno, tampoco es para tanto.

No conozco a nadie que no crea que Sean Connery es (o fue dado que se ha retirado después de hacer la pedorra "La liga extraordinaria" en 2003) uno de los mejores actores del momento. Si bien no he visto el 100 % de las películas que ha filmado -nadie lo ha hecho con ningún actor, por otra parte- revisando la lista en IMDB, ando en un porcentaje bastante alto y puedo hablar con propiedad.

No me gustan los actores -o actrices- que siempre parecen estar haciendo invariablemente el mismo papel. Es un gusto personal, lo admito, pero tengo derecho a pensar así. Peor aún es cuando ese único papel que parece ser el límite de sus posibilidades escénicas es el rol del crack que se las sabe todas y es superior a los demás. Algo me dice que cuando una estrella sólo acepta esos trabajos es porque se la cree. John Wayne -otro que está en la lista- me parece un ejemplo clamoroso. El jubilado Sean, otro.

Admito, sin ningún problema, que este escocés tiene, sin duda, eso que se podría llamar algo así como "presencia cinematográfica". No me pidan la definición, pero hay muchos ejemplos de gente a la que un protagónico le queda muy grande y a Connery, nunca. Que el único papel que hace (de crack que se las sabe todas, etc. etc.) lo hace muy bien. Pero nunca jamás hace de otra cosa. El resto del elenco parece estar únicamente para ser unos giles que Sean aviva o unas presencias cuya única razón de ser es admirar -y si es mujer, algo más- al ex Mister Universo (ver segunda foto).

En "El día más largo del siglo" era un actor secundario y bastante desconocido y sorprende verlo en un papel -chiquito- de tonto hablador de más. Lo hace bastante mal, pero creo que con el tiempo podría haber aprendido a actuar un poquito mejor. Aclaro que no vi "Corazones apasionados" (1998), una comedia romántica donde hace de pareja de Gena Rowlands y quizás use un registro diferente, pero dudo que cambie mi opinión cuando por fin la vea. 

En resumen: me parece medio pilladito y bastante duro. Y estuvo bien su compatriota Ewan McGregor cuando le saltó: -"Qué venís a hablar de quién es un buen escocés y quien no, si hace mil años que no vivís acá?".