
Estuvo siempre la tentación -tan uruguaya- de seguir al artista "de culto", "maldito", ese que sólo uno -y otros poquitos que no nos molestan- conocen y los demás, no. Pero otros lo supimos valorar por lo que daba y comprendíamos su ostracismo de los grandes medios.
Se murió sin tener la repercusión -y la difusión- merecida a tanta calidad vertida en discos que no estaban nunca en los casi deportivos rankings de las FMs, esas que no entienden nada de arte.
CREDULIDAD
CRISTALIDAD
TODAS LAS HOJAS SON DEL VIENTO
A STAROSTA, EL IDIOTA
BAJAN