29 de mayo de 2026

Mi primera publicación: "1976"

 Por allá, por 2023, consideré -acertadamente o no- que ya tenía el oficio, la madurez personal y el dominio de las herramientas expresivas en literatura como para creer que tenía que largarme a escribir las novelas (pocas) que podía y debía realizar.


 "1976" titulé a la primera de ellas.  La idea era rememorar la época de mi infancia, que coincidió con la dictadura militar -tenía cinco años cuando dieron el golpe- pero no como una crónica estricta de aquel momento político, sino como una añoranza de otros tiempos que fueron más primitivos en lo tecnológico (inevitablemente) y más conservadores en lo social.

 Porque "1976" es una obra de ficción. No es una autobiografía ni una autoficción, ese género tan gastado. Ninguna de estas dos opciones me interesan mucho que digamos. Si bien el protagonista habla en primera persona, no soy yo. Ni mi madre está muerta, ni estoy casado, ni tengo una hija adolescente ni tuve cuatro hermanos. El protagonista tiene mi misma edad, sí, pero es un personaje inventado.

 Este personaje, de quien nunca se dice el nombre -como si fuera un homenaje inconsciente a mi querido Proust- rememora la época mencionada desde la perspectiva de una familia similar a la mía (lo reconozco) que no militaba en política ni a favor del gobierno dictatorial o sus cómplices civiles ni en la izquierda, ya sea en su vertiente legal o en la guerrillera. Me pareció interesante esa mirada, ya que la inmensa mayoría de la literatura sobre el tema (si no toda) lo hace desde el punto de vista de -como el título de un conocido libro- "milicos o tupas". Había una mayoría -yo no digo que sean mejores o peores que los demás- que más o menos tenían sus opiniones sobre la dictadura, más o menos informadas también y seguían adelante con sus vidas, sus trabajos y sus familias, sabiendo que nunca saldrían en los diarios o en la tele.

 Repito: el protagonista no soy yo. Aunque sea un jefe de oficina como lo fui yo, pero si tiene mi misma profesión es solamente porque quería decir un par de cosas sobre ella. Un porcentaje muy grande de lo escrito es inventado por mí. Me interesaba describir determinados sentimientos, determinadas ideas, determinadas creencias y para eso no hay como la ficción: uno puede hacer lo que quiera con los personajes que inventa. Más que lo que quiera, lo que le convenga para expresar lo que necesite. 

 Hay una frase que debería bastar para confirmar lo que ya he dicho, especialmente para los que me conocen personalmente. Es cuando el protagonista afirma que, en realidad, no le gusta el cine y todos saben que soy un cinéfilo empedernido. Hay alguna anécdota cierta y algún personaje secundario que existió en la realidad y, probablemente, puede ser un ejercicio interesante que quienes conocen más o menos mi vida intenten adivinar cuáles son. Estoy casi seguro que van a fallar abundantemente. Incluso un situación bastante bizarra ocurrió en mi vida realmente, pero no en el trabajo, como se dice en la novela.

 En fin, ya está disponible el libro. Quería tener un objeto tan hermoso como un libro en mis manos, pero esta vez propio. Llegué a un acuerdo con la editora que está a mitad de camino entre la edición de autor y el trabajo aceptado y queda a consideración del público lector. Intentaremos que, además de la venta online de la editorial Oro y Plata, pueda conseguirse en alguna librería local, algo que no es tarea fácil, ciertamente. 

Enlace para comprar el libro

 Un tema que creo estimulante para pensar es cuando uno duda qué es lo que puede interesar a una empresa a la hora de publicar un libro de un autor desconocido: la obra más bien convencional y digerible o alguna otra más personal, arriesgada y "difícil".  Finalmente me decidí por "1976", que sería la más ortodoxa de las dos opciones, simplemente porque la otra ("Agorafobia") superaba el límite de páginas permitido por la editora cuando hizo el llamado a presentación de originales. Realmente, no tengo respuesta aún para la pregunta.

 Mientras comienzo a escribir otras dos novelas simultáneamente, espero que pronto -de alguna manera u otra- pueda ver la luz "Agorafobia", una obra más extensa, más exigente con el lector (o sea, de lectura más ardua) y más ambiciosa en lo temático, con su visión de un mundo que en 2047 domina al resto del Universo (sí, ya sé, la exactitud científica no es lo mío) pero que tiene otras carencias propias. Por lo pronto, aquí les dejo la ilustración de tapa que me hizo la IA, que me encantó y a la que sólo le criticaría que ese personaje femenino extraterrestre de la derecha es demasiado hermoso y antropomórfico. Pero igual intentaré que ésta sea la portada de la novela cuando salga publicada.



P.D.: hace unos días me enteré que está en post producción una película con el mismo nombre. Va a ser un documental sobre la campaña futbolística de Defensor en el referido año, cuando ganó el primer campeonato uruguayo por parte de un cuadro chico. En mi novela no se hace ninguna referencia a este tema.   

1 comentario:

guillermo dijo...

Arriba Mario. Espero pronto tenerlo en mi biblioteca. 📚👍